Complicaciones: tromboembolismo, cor pulmonale, nutrición, sueño

Hemoptisis
Tromboembolismo pulmonar
Cor pulmonale, hipertensión pulmonar e insuficiencia cardiaca
Desnutrición y fatiga muscular
Trastornos durante el sueño


Otra complicación relativamente frecuente es la hemoptisis, o emisión de sangre por la boca coincidente con la tos. La inflamación crónica que presenta la mucosa bronquial de estos pacientes implica que además de numerosas células inflamatorias, se produzca una vascularización muy especial, de tal forma que cuando hay una sobreinfección es fácil el sangrado de esta zona. La hemoptisis es una complicación grave, ya que dependiendo del volumen eliminado de sangre y el tiempo en que se desarrolle, puede llegar a producir una desestabilización del paciente tan severa que peligre su vida.

En ocasiones el reposo puede ser suficiente en aquellos sangrados autolimitados, pero puede ser necesario la llamada embolización vascular (consiste en tratar de taponar el vaso sangrante bajo control radiológico). Esta terapia no siempre es definitiva, y no está libre de complicaciones.

 

Tromboembolismo pulmonar
Existen una serie de características en la sangre del paciente EPOC que favorecen la formación de pequeños coágulos capaces de ocluir vasos muy importantes para la irrigación de los pulmones. Al existir un nivel de oxígeno más reducido en estos pacientes el organismo trata de adaptarse a situaciones de déficit produciendo mayor número de células capaces de transportar oxígeno. Estas células son los glóbulos rojos o hematíes. Al existir una mayor concentración (lo que se llama poliglobulia), la sangre se vuelve discretamente más viscosa o espesa. Si a esto sumamos el probable deterioro de la pared vascular, la dificultad en la función cardiaca que al cabo del tiempo presentan los pacientes, y, la vida sedentaria con escasa movilización, se produce una cierta pereza en la circulación sanguínea que favorece la formación de coágulos. Estos son los que van a ir a parar a los vasos que forman la circulación pulmonar, impidiendo la normal función de los pulmones originando una zona de infarto pulmonar o muerte pulmonar, tan grave como un infarto de miocardio.



Cor pulmonale, hipertensión pulmonar e insuficiencia cardiaca
El corazón está dividido en cuatro cámaras o compartimentos, dos aurículas y dos ventrículos. Llamamos cor pulmonale al agrandamiento del ventrículo derecho por el sobreesfuerzo que debe desarrollar esta parte del corazón en enfermedades del tórax, pulmón y circulación pulmonar. El descenso de oxígeno (fundamentalmente), y el aumento de CO2, hace que los vasos se contraigan; además las zonas de enfisema pierden sus vasos sanguíneos. Todo esto junto con un aumento de la viscosidad de la sangre hace que aumente la presión en los grandes vasos pulmonares dando lugar a una hipertensión pulmonar.

Todo este conjunto de procesos puede acabar sobrecargando la función cardiaca, de tal forma que acabe desarrollando una insuficiencia cardiaca, con aparición de edemas (inflamación por retención de líquidos), entre otros signos clínicos.

 

Desnutrición y fatiga muscular
Es muy frecuente encontrar pacientes con EPOC de varios años de evolución con aspecto desnutrido, muy delgados e incluso muchos de ellos caquécticos (delgadez extrema). Esto es debido a una falta de asimilación de los nutrientes habituales. No podemos olvidar que estos pacientes acaban desarrollando todos sus procesos metabólicos (transformación de los nutrientes en elementos útiles para el organismo, es decir, en auténtico combustible), con unos niveles de oxígeno inferiores a los normales. Esto se traduce en una falta de aprovechamiento de estas sustancias, y por lo tanto en una nutrición a medias.

Por esta razón se han desarrollado productos suplementarios alimenticios que tratan de suplir las carencias de estos enfermos, son alimentos más aprovechables y menos complejos de metabolizar (fundamentalmente batidos, que se reparten a lo largo de las comidas del día).

 

Trastornos durante el sueño
Durante el sueño son muchos los procesos que tienen lugar, tanto en el individuo sano como en el EPOC. El sueño se divide en distintas fases (I, II, III, IV, REM), cada una de ellas caracterizadas por rasgos electrofisiológicos. Durante el sueño disminuye la capacidad de ventilación de los alvéolos, y como consecuencia disminuye el O2, hecho todavía más grave en un paciente que por su patología tiene ya, unos niveles de oxígeno en sangre críticos. Si la función ventilatoria está disminuida, no sólo no incorporamos oxígeno, sino que además no eliminamos CO2. Esto último puede traducirse en cefalea (dolor de cabeza), falta de concentración, excesiva somnolencia durante el día, etc.

No es raro encontrar asociados EPOC y SAOS (síndrome de apnea obstructiva durante el sueño). Se trata de dos patologías muy prevalentes en nuestro medio. En este caso además de los síntomas antes descritos es frecuente que los familiares cuenten que el paciente es un roncador estrepitoso y que durante la noche pasa minutos sin respiración (pausas de apnea). Todo esto supone un mayor riesgo para el paciente, porque aunque durante la vigilia consiga unos valores de oxígeno en sangre aceptables, la noche supone una situación de estrés que acaba sobrecargándole.

El conocimiento de las complicaciones que puede presentar un paciente con EPOC, permite su detección precoz cuando aparezcan y así instaurar el tratamiento más adecuado en cada situación.


Fecha de publicación: Febrero 2001

Dra. Guadalupe Sánchez Herrero
Médico Especialista en Neumología
Hospital La Paz. Madrid

 
 
 
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