"El riesgo de EPOC es mayor en mujeres fumadoras que en hombres"

El tabaco es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de la EPOC, más conocida como bronquitis crónica obstructiva. No en vano, la mayor parte de los pacientes con EPOC son "varones fumadores con una edad superior a 45 años", apunta la doctora Pilar de Lucas, del Hospital Universitario Gregorio Marañón. Sin embargo, la neumóloga advierte del incremento de casos entre la población femenina, que tiene un riesgo mayor de contraer esta enfermedad.

¿Cómo diagnosticar la EPOC?
La EPOC, más conocida como bronquitis crónica obstructiva o enfisema pulmonar, se define como una enfermedad caracterizada por la existencia de disminución de los flujos aéreos máximos respiratorios, mantenida a lo largo de meses y con escasa reversibilidad.

Su diagnóstico, por tanto, exige demostrar la obstrucción al flujo aéreo y precisa la realización de una espirometría (medición de la capacidad respiratoria de los pulmones). Esta exploración debe llevarse a cabo tanto en condiciones basales, como tras la administración de un fármaco broncodilatador.

¿Qué síntomas se derivan de ella?
El síntoma más importante de la EPOC es la disnea, es decir, la sensación de fatiga o falta de aire. Esta sensación de falta de aire aparece, sobre todo, durante el ejercicio, y llega a interferir con las actividades no sólo físicas sino incluso sociales de los pacientes. La consecuencia es un marcado deterioro de la calidad de vida. Aparte de esto, y conforme avanza la enfermedad, se produce insuficiencia respiratoria, situación que constituye el estadio final del proceso.

¿Cómo podemos diferenciar el cuadro del asma del de la EPOC?
En general, mientras que en la EPOC la sintomatología aparece de forma lenta y progresiva, el asma se caracteriza por cursar de forma episódica. Es decir, la crisis de disnea, habitualmente con ruidos bronquiales sibilantes, en el caso del asma puede aparecer de forma brusca, en un paciente que previamente no presentaba ninguna sintomatología, y se desencadena por múltiples estímulos: alérgenos, sustancias químicas, agentes físicos o infecciones respiratorias.

Por otra parte en el asma, y a diferencia de lo que ocurre con la EPOC, la espirometría muestra una obstrucción al flujo aéreo, que revierte tras la administración de broncodilatadores.

¿En qué medida el tabaco es su causante?
El tabaco es el factor de riesgo más importante para el desarrollo de la EPOC, hasta el extremo de que se ha postulado que la EPOC podría considerarse como una enfermedad secundaria al hábito de fumar, una "tabacosis".

Es necesario tener en cuenta que, incluso el tabaquismo pasivo, es decir, la exposición al humo de tabaco ambiental o laboral, se asocia a un incremento del riesgo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

¿Hay una base genética que explique por qué determinados fumadores no la padecen?
Es un hecho conocido que sólo entre el 15% y el 20% de los pacientes fumadores desarrollan EPOC. Por tanto, parece existir una determinación genética, cuyas bases, por el momento, no han sido aclaradas.

Por otra parte, si estos sujetos denominados "susceptibles al humo de tabaco" dejan de fumar, el desarrollo de la enfermedad se ralentiza. Incluso si el abandono se produce en fases tempranas, puede no llegar a aparecer la sintomatología.

¿Puede esbozarse un perfil del paciente de EPOC? ¿Se ha producido un aumento de su incidencia entre las mujeres?
En general, la mayor parte de los pacientes con EPOC van a ser varones fumadores, con una edad superior a 45 años. Sin embargo, en los últimos años se viene observando un incremento de la prevalencia en mujeres, comportamiento determinado por el progresivo aumento del hábito de fumar observado en la mujer.

Por otra parte, existen estudios que muestran que el riesgo de desarrollar la enfermedad es mayor para las mujeres fumadoras que para los varones.

¿Es partidaria de dotar de más medios (aparatos de espirometría) a los médicos de atención primaria para que se diagnostique a tiempo y se evite el gasto sanitario que ahora genera?
La EPOC debe diagnosticarse, o al menos sospecharse, en el marco de la atención primaria, ya que es el médico de familia el primer profesional con el que va a contactar el paciente.

Por tanto, considero que la espirometría ha de ser una exploración "rutinaria" dentro del examen de salud de la población adulta, sobre todo de aquella con factores de riesgo, es decir, fumadores.

Dicho esto, hay que aclarar que resulta fundamental que la espirometría sea correctamente realizada y esto exige un aprendizaje previo de la persona que lo realiza, habitualmente diplomados en enfermería. Este aprendizaje debe ser tutelado por los médicos especialistas de Neumología.                

¿Qué tratamientos actúan de una manera más eficaz?
El tratamiento más eficaz para evitar el desarrollo de EPOC y frenar la evolución de la misma es el abandono del hábito tabáquico y hay que dirigir todos los esfuerzos hacia este objetivo.

La utilización de los fármacos broncodilatadores, fundamentalmente Beta2-agonistas y bromuro de Ipratropium, es eficaz para controlar la sintomatología de los pacientes.

También los corticoides inhalados pueden contribuir a disminuir la sensación de disnea, sobre todo en los casos en que existe hiperreactividad asociada. Es muy importante conocer que, cuando aparece la insuficiencia respiratoria, es decir, la disminución del oxígeno en sangre, la oxigenoterapia continua en el domicilio del paciente es la única medida capaz de disminuir la mortalidad asociada a esta enfermedad, siempre que el tratamiento se cumpla de forma correcta.

La rehabilitación pulmonar, ¿supone un paso necesario en la recuperación de los pacientes de EPOC avanzada? El transplante pulmonar, ¿se ha revelado como una técnica recomendable?
Enlazando con la respuesta anterior, incluso con un tratamiento farmacológico correcto, el paciente con EPOC va a seguir experimentando la sensación de disnea o fatiga, que puede limitar su actividad física. La rehabilitación respiratoria, basada sobre todo en el entrenamiento muscular, se ha mostrado muy eficaz en el control de la disnea, el incremento de la tolerancia al ejercicio y la mejora de la calidad de vida de los pacientes con EPOC.

Se puede decir que, hoy en día, el tratamiento de los pacientes con EPOC debe considerarse de forma integral y cubrir desde la prevención de la enfermedad, pasando por el tratamiento farmacológico, hasta llegar a las medidas de entrenamiento físico, la oxigenoterapia y, en algunos casos, el soporte ventilatorio domiciliario. Esta sería la concepción de tratamiento rehabilitador de los pacientes con EPOC.

Finalmente, hay que mencionar las posibilidades que la cirugía ofrece actualmente para el tratamiento de la enfermedad. La cirugía de reducción de volumen, consistente en la eliminación de zonas de enfisema, mejora la sintomatología de disnea, pero por el momento sus resultados no están suficientemente demostrados, y no supera a lo obtenido con un tratamiento rehabilitador correcto.

Con respecto al trasplante, ofrece una alternativa de tratamiento para aquellos pacientes con enfermedad severa, de evolución rápida y que no se controlen con las medidas terapéuticas expuestas, incluida la rehabilitación. Sin embargo, la elevada prevalencia de la enfermedad y la limitación del número de donantes hace que el trasplante no pueda ser considerado como una forma de tratamiento eficiente para el control de la EPOC.


Fecha de publicación: Febrero 2001

Redacción Saludalia

 
 
 
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