Espirometría: Resultados

Factores que intervienen en los resultados
¿Cuáles son los resultados?
¿Qué profesional sanitario puede/debe realizar la espirometría forzada?
¿Requiere alguna preparación especial por parte del paciente?
¿Puede tener complicaciones?
Otros consejos y advertencias para el paciente


Factores que interfieren en los resultados
La espirometría es una técnica muy difícil de realizar en la que hay numerosos factores que modifican los resultados:
  Los derivados del instrumento de medida: variaciones entre diversas medidas con el mismo instrumento y variaciones en las medidas entre diversos instrumentos.
Los derivados del procedimiento de medida: número de maniobras realizadas, criterios seguidos para elegir el mejor intento o para considerar la prueba como inaceptable.
Los derivados del técnico que realiza la prueba: técnica de lectura de las gráficas, procedimientos de computación de los resultados obtenidos, manejo o transferencia de los datos.
Los derivados del paciente: comprensión de la maniobra que hay que realizar, ansiedad, colaboración (recordemos el apellido de "forzada" de la prueba, si no hay esfuerzo, no hay correcta medición), distracción, sensación subjetiva de dificultad para respirar(disnea), dolor de pecho (torácico).
Los derivados de la interrelación entre el técnico y el paciente y entre el técnico y el instrumento: en este último apartado destaca la variación biológica. Con este término englobamos:
    La variación en un mismo sujeto (intraindividual): error al medir la estatura del paciente, posición del paciente durante la maniobra, tanto del cuerpo como de la cabeza, variaciones estacionales y diarias de los flujos respiratorios, factores endocrinológicos, relación con las comidas y ejercicio físico,...
La variación entre distintos sujetos (interindividual): edad, talla, peso, constitución física, sexo, raza, actividad física, entrenamiento, desarrollo muscular, tabaquismo, ocupación, hábitat de residencia, factores geográficos como la altitud, contaminación ambiental, nivel socioeconómico...) o la interpoblacional (criterios de inclusión o exclusión en un determinado estudio, que pueden estar directamente relacionados con el estado de salud).

 

¿Cuáles son los resultados?
La obstrucción bronquial en la espirometría forzada siempre se objetiva como una disminución en el volumen de aire espirado durante el primer segundo de la maniobra forzada (este parámetro se representa con las siglas FEV1 o VEMS). También se encuentra disminuido el valor de la relación de este parámetro con la capacidad vital forzada (CVF) o volumen de aire espirado durante toda la maniobra. Este índice se suele representar mediante las siglas FEV1/FVC. Se dice que hay obstrucción cuando este índice es < 75% en los sujetos jóvenes, < 70% en los de edad media y < 65% en los ancianos. Basados en los valores del VEMS podemos clasificar la gravedad de la EPOC en leve (< 65%), moderada (64% - 45%) y grave (< 45%). En la representación gráfica del flujo frente al volumen de la maniobra realizada se aprecia la siguiente variación (en la gráfica el color azul correspondería a la representación de la maniobra en un sujeto sano).

 

¿Qué profesional sanitario puede/debe realizar la espirometría forzada?
La espirometría forzada ha de realizarla siempre un técnico cualificado, ya sea personal médico o de enfermería, lo cual significa una preparación específica supervisada durante un tiempo no inferior a 6 meses en un laboratorio de exploración funcional respiratoria, con instrucción en los fundamentos biológicos y nociones de patología respiratoria relacionada. El técnico debe mostrar capacidad de relación con los pacientes y para el trabajo en grupo. La experiencia que permite la detección de errores en el procedimiento y en el funcionamiento de los aparatos, que capacita al técnico para trabajar con cierta autonomía, suele alcanzarse tras un año de trabajo.

 

¿Requiere alguna preparación especial por parte del paciente?
El paciente ha de cumplir lo siguiente:
  No debe fumar en las 24 horas previas a la realización de la prueba.
Evitará la ingesta de estimulantes del sistema nervioso central como el café o el té, y/o depresores del mismo, como el alcohol o determinados medicamentos como los tranquilizantes o los utilizados para poder dormir (hipnóticos).
Suprimirá el uso de ciertos aerosoles utilizados precisamente para modificar el tamaño de los bronquios (salbutamol y demás fármacos de la familia), como mínimo 6 horas antes de la prueba, y las teofilinas (unos comprimidos que frecuentemente toman los enfermos respiratorios crónicos) un mínimo de 12 a 24 horas antes. Si se tiene duda sobre el uso de cualquier medicamento previo a la realización de la espirometría, lo mejor es que se consulte con el especialista.
Ha de indicar siempre la posible eventualidad de una alergia medicamentosa, debe avisar si está tomando anticoagulantes orales o si padece de alguna enfermedad infectocontagiosa.
Aportará la máxima documentación clínica (aquí se incluye en muchos casos radiografía de tórax y algunos análisis).

 

¿Puede tener complicaciones?
En muy raras ocasiones la espirometría se complica. La espirometría es un procedimiento sin riesgos, pero en ocasiones pueden aparecer reacciones adversas, por lo que antes de hacerse esta prueba han de valorarse adecuadamente los potenciales riesgos y beneficios.
De forma anecdótica se han descrito como complicaciones de la espirometría:
  Neumotórax (acumulo de aire en lacavidad pleural)
Aumento de la presión dentro de la cabeza (presión intracraneal).
Pérdida de conocimiento(síncope) o mareos.
Dolor de pecho.
Accesos repetidos e incontrolables de tos.
Infecciones adquiridas en el mismo hospital(nosocomiales).
Disminución de la cantidad de oxígeno de la sangre (debido a la interrupción de la oxigenoterapia).
Crisis de contracción de los bronquios (broncoespasmo)
La espirometría forzada está contraindicada por los riesgos potenciales en las siguientes situaciones:
 

Expulsión de sangre con la tos (hemoptisis) de origen desconocido.
Neumotórax.
Inestabilidad hemodinámica (difícil control de la tensión arterial), angina de pecho o infarto reciente, u oclusión de una arteria pulmonar con un coágulo de sangre (tromboembolismo pulmonar).
Dilataciones anormales de las arterias (aneurismas) torácicas, abdominales o cerebrales.
Cirugía ocular reciente (por ejemplo: cataratas) o desprendimiento de retina.
Presencia de una enfermedad aguda que pueda interferir con la correcta realización de las maniobras (por ejemplo: náuseas, vómitos).
Cirugía torácica o abdominal reciente.


 

Otros consejos y advertencias para el paciente
No se asuste ni se ponga nervioso si para la realización de la prueba el técnico le grita o incluso da algún zapatazo en el suelo, se ha demostrado que con ello se incentiva al paciente para que haga correctamente la maniobra de esfuerzo, y muchos técnicos lo hacen sin que halla ninguna mala intención en ello. Colabore lo más posible e intente hacer todo el esfuerzo que pueda (no pedimos imposibles, pero sin esfuerzo no hay prueba válida).


Fecha de publicación: Febrero 2001

Dr. Juan Manuel Carballal
Médico especialista en Neumología
Fundación Pública Hospital da Barbanza. A Coruña

 
 
 
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