Causas de la EPOC: Factores externos

Introducción
Factores causantes de la EPOC
Tabaquismo
Factores ocupacionales
Contaminación ambiental
Alcoholismo

Situación socioeconómica
Infección respiratoria

 

Introducción
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es una enfermedad caracterizada por la presencia de bronquitis crónica y/o enfisema, que cursa con obstrucción al flujo aéreo. La obstrucción puede ser parcialmente reversible y acompañarse de hiperreactividad bronquial, es decir, de una respuesta exagerada de la vía aérea a diferentes estímulos como consecuencia de la cual aumentará la obstrucción bronquial. Aunque la patogenia de la enfermedad no se conoce en su totalidad, ésta se desarrolla como consecuencia de la reacción inflamatoria que es el resultado de la respuesta pulmonar a la exposición a diferentes agentes causales. Esta respuesta inflamatoria va a dar lugar a los fenómenos morfológicos característicos de la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar: inflamación de las vías aéreas (bronquios y bronquiolos) y destrucción del tejido pulmonar. Aunque los mecanismos patogénicos de la enfermedad continúan sin estar totalmente aclarados, si se conocen los factores causales más comúnmente implicados. Estos factores pueden clasificarse en exógenos (procedentes del exterior del cuerpo) y endógenos (internos) y aunque la relación de alguno de ellos con la enfermedad está totalmente demostrada, en otros casos, las evidencias no son tan claras.

 

Factores causantes de la EPOC

Establecidos

Atribuidos

Exógenos

Humo del tabaco
Factores ocupacionales

Contaminación atmosférica
Alcohol
Dieta
Bajo nivel socioeconómico
Infecciones víricas

Endógenos

Déficit de alfa-1 antitripsina

Hiperreactividad bronquial
Infecciones en la infancia
Atopia
Bajo peso al nacer
Déficit de IgA
Factores genéticos

 

Tabaquismo
Aunque el papel que el tabaco juega en el desarrollo de la EPOC es tratado más ampliamente en otro apartado, no se puede dejar de mencionar en el que estamos desarrollando, puesto que no existe ninguna duda en que el tabaco es el agente etiológico más importante de la EPOC, hasta el punto de que esta enfermedad se considera excepcional en la población no fumadora y algunos autores han reclamado la utilización del concepto de tabacosis cuando se habla de EPOC. Además de los datos epidemiológicos, conocidos desde hace cinco décadas, que ponen de manifiesto la asociación entre el hábito de fumar y el desarrollo de la EPOC, en los últimos años se están desarrollando estudios que muestran la puesta en marcha del proceso inflamatorio en relación con la exposición al tabaco.

Son clásicamente conocidos los estudios publicados por Fletcher en 1977. Estudiando un grupo de 792 trabajadores a lo largo de 8 años, encontró que en los no fumadores se producía una caída del volumen espiratorio forzado en un segundo (FEV1) de 25cc al año. En el grupo de fumadores encontró dos tipos de comportamiento; una parte de ellos mostraba una evolución en su FEV1 similar a la presentada por los no fumadores. Por el contrario, el resto de fumadores mostraba una acelerada tasa de caída del FEV1 de hasta 50cc anuales. La tasa de caída volvía a los valores normales cuando dejaban de fumar. De esta forma estableció no solo la relación entre tabaquismo y EPOC sino también el hecho de que existen individuos susceptibles y no susceptibles.

Aparte de este estudio clásico, también son demostrativas las cifras de mortalidad por EPOC estandarizadas por edad encontradas por DOLL y PETO en los médicos ingleses, cuando comparaban no fumadores, 10/100.000, con fumadores, hasta 140/100.000 dependiendo del número de cigarrillos diarios.

Trabajos más recientes llegan a conclusiones similares estimando que el riesgo de mortalidad por EPOC en fumadores es hasta 10,5 veces mayor que el de los no fumadores. Un importante estudio epidemiológico llevado a cabo en España y auspiciado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, el estudio IBERPOC, ha puesto de manifiesto que mientras que la prevalencia de EPOC en la población adulta en general se sitúa en torno al 9%, esta cifra supera el 20% cuando nos referimos a varones fumadores de más de 60 años.

También en las personas no fumadoras expuestas al humo de tabaco ambiental existe un incremento del riesgo de desarrollar EPOC. El riesgo es especialmente importante en los niños, habiéndose puesto de manifiesto que los hijos de padre fumadores presentan valores de función pulmonar inferiores a las encontradas en los hijos de padres no fumadores.

Aparte de los datos epidemiológicos, existen otros de tipo biológico que justifican la asociación entre el hábito de fumar y el desarrollo de EPOC. Así, entre los numerosos componentes del humo de tabaco existen sustancias ácidas y con acción oxidante que van a producir el daño de la mucosa bronquial iniciando la reacción inflamatoria y generando una pérdida de equilibrio entre los factores responsables de la destrucción del tejido pulmonar y los encargados de evitar esta destrucción. El resultado final es la aparición de las alteraciones morfológicas de los bronquios y del parénquima pulmonar que determinan la limitación del flujo aéreo, es decir, de la EPOC. Además el humo de tabaco actúa sobre los mecanismos de eliminación del moco bronquial. Por una parte, es capaz de incrementar la producción de moco bronquial así como de alterar las características del mismo, haciéndolo más viscoso y dificultando su eliminación. Además produce una alteración de los cilios del epitelio bronquial, responsable del transporte de moco a lo largo de la vía aérea.

 

 

 

 
 
 
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