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Causas de la EPOC: Factores internos
Déficit
de alfa-1 antitripsina
Hiperreactividad
bronquial
Infecciones
respiratorias en la infancia
Otros
factores genéticos
Mecanismos
patogénicos: ¿Cómo se desarrolla la enfermedad?
Resumen
Déficit
de alfa-1 antitripsina
El más importante factor de riesgo
intrínseco relacionado con la génesis de la EPOC es el déficit
de alfa -1 antitripsina. Este trastorno hereditario autosómico,
descrito por ERICKSON en 1963. se asocia a enfisema así como a
una enfermedad hepática grave que ocasiona cirrosis hepática.
La alfa1-antitripsina es una proteína cuya misión fundamental
consiste en inhibir a la elastasa, otra proteína que actúa destruyendo
el tejido pulmonar. La síntesis de alfa-1 antitripsina está genéticamente
determinada, pero es necesario que la alteración genética sea
completa para que se produzca el déficit grave de esta proteína
y la enfermedad. Por lo tanto, el déficit de alfa -1 antitripsina
globalmente considerado resulta de una aportación poco significativa
desde un punto de vista epidemiológico en el cómputo total de
la EPOC.

Hiperreactividad
bronquial
Entendemos por hiperreactividad bronquial
la existencia de una respuesta exagerada de las vías aéreas ante
diferentes estímulos, respuesta que se caracteriza por la aparición
de contracción de la musculatura lisa bronquial con obstrucción
secundaria. Esta hiperreactividad bronquial, que es característica
de los pacientes con asma, aparece en un porcentaje relativamente
elevado de los pacientes con EPOC. Aunque existe una extensa literatura,
el papel que la hiperreactividad bronquial pueda jugar en el desarrollo
de la EPOC permanece actualmente incierto. Si bien la prevalencia
de hiperreactividad en los sujetos con EPOC es mayor que en la
población general, esto puede muy bien ser debido a la existencia
de alteraciones inflamatorias en las vías aéreas y a factores
geométricos, es decir, al reducido calibre de las mismas. No puede
excluirse que la hiperreactividad y la atopia jueguen un papel
sensibilizante de la vía aérea que potenciaría la acción del tabaco
y el desarrollo de la EPOC, pero hoy por hoy si excluimos formas
de asma persistente, tan difícil en ocasiones de separar de la
EPOC, la hiperreactividad no se puede considerar como un factor
primordial en la génesis de la EPOC. Lo que sí está más claramente
demostrado es que la presencia de hiperreactividad bronquial se
asocia a un peor pronóstico de la enfermedad. Esto contrasta con
el hecho de que los pacientes que muestran una mayor respuesta
a los fármacos broncodilatadores, suelen presentar un pronóstico
más favorable.

Infecciones
respiratorias en la infancia
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Por el contrario a
lo que ocurre con las infecciones respiratorias en la edad
adulta, la asociación entre infecciones respiratorias en
la infancia y ulterior desarrollo de EPOC está avalada epidemiológicamente.
Se ha encontrado que los sujetos con historia de infecciones
respiratorias en la infancia muestran cifras más bajas de
FEV1 y un mayor declinar con la edad independientemente
del grado de tabaquismo que se asocie.
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Otros factores
genéticos
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Aparte del déficit
de alfa-1 antitripsina otros factores genéticos, actualmente
no conocidos, han de estar relacionados con la aparición
de EPOC. Desde el punto de vista epidemiológico, existe
una clara relación familiar. Además, ya se ha mencionado
que no todos los sujetos fumadores desarrollan EPOC, sino
que ésta sólo aparece en un 15% de los mismos, lo que se
ha denominado población susceptible.
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Se ha visto que las células
macrófagos de los pacientes con EPOC, expuestos al humo de tabaco
liberan sustancias químicas relacionadas con la inflamación, algo
que no ocurre con los macrófagos de los pacientes fumadores sin
EPOC. Sin duda este peculiar comportamiento frente al humo del
tabaco está determinado por factores genéticos que, en el momento
actual permanecen sin identificar.

Mecanismos
patogénicos: ¿Cómo se desarrolla la enfermedad?
En el momento actual la EPOC debe
ser considerada como el resultado de un proceso inflamatorio producido
como respuesta a la acción lesiva de los diferentes agentes externos,
fundamentalmente el humo del tabaco. De forma esquemática el desarrollo
de todo el proceso seguiría la siguiente cadencia:
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Tabaco |
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Destrucción
del epitelio bronquial. |
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Aparición
de células inflamatorias: macrófagos y leucocitos como respuesta
a la agresión. |
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Liberación
por parte de las células inflamatorias de sustancias químicas
mediadoras que incrementan y perpetúan el proceso inflamatorio:
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Sustancias
oxidantes. |
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Proteasas
que favorecen la destrucción del tejido pulmonar. |
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Sustancias
que atraen a las células inflamatorias. |
El resultado
de todo este proceso va a ser la aparición de cambios morfológicos
tanto en las vías aéreas, sobre todo en las vías aéreas pequeñas,
como en el parénquima pulmonar. A nivel de las vías aéreas se
produce acúmulo de células inflamatorias, fenómenos de fibrosis,
hipertrofia muscular, distorsión y obliteración. Los cambios en
el parénquima consisten en destrucción y fibrosis. El resultado
funcional será la aparición de la obstrucción al flujo aéreo y,
a largo plazo, la insuficiencia respiratoria.

Resumen
Aunque
la EPOC continúa siendo una enfermedad de causa no totalmente
esclarecida, los conocimientos actuales permiten establecer que
se trata de una enfermedad inflamatoria producida como consecuencia
de la acción de una serie de agentes tóxicos sobre las vías aéreas.
El más importante agente implicado en el desarrollo de la EPOC
es el tabaco y se puede decir que la supresión del hábito tabáquico
sería suficiente para evitar la aparición de la EPOC en la mayor
parte de los casos.
Fecha de publicación: Mayo 2001
Dra. Pilar de Lucas Ramos.
Médico especialista en Neumología.
Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Madrid
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