Infecciones en la EPOC

Las infecciones: una complicación frecuente
¿Es necesario administrar siempre un antibiótico?
¿Es verdad que el paciente EPOC se infecta con más frecuencia que un individuo no afectado de esta enfermedad?
¿Cuáles son los síntomas de la infección?
¿Cuáles son los gérmenes más frecuentes en las infecciones del paciente EPOC?
¿Cómo se trata una reagudización infecciosa de la EPOC?
Indicaciones de tratamiento antibiótico en la reagudización del EPOC
Conclusiones

Las infecciones: una complicación frecuente

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la enfermedad respiratoria más frecuente en la población española. Al tratarse de una enfermedad crónica, es decir de evolución prolongada en el tiempo, es muy frecuente que se produzcan complicaciones a lo largo de su historia.

Entre las numerosas complicaciones que puede presentar el paciente con EPOC, hay que destacar la más frecuente y la responsable del mayor número de estas exacerbaciones: las infecciones. La importancia de ellas radica en que son la causa fundamental del deterioro de la calidad del individuo y contribuyen al incremento de la mortalidad de los mismos. Algunos estudios han demostrado que la infección de las vías respiratorias bajas (bronquios y resto de las divisiones del árbol bronquial, así como el parénquima pulmonar), es la causa de muerte conocida más frecuente. en los pacientes con afectación funcional moderada-grave.

 


 

¿Es necesario administrar siempre un antibiótico?

Uno de los problemas fundamentales con los que nos encontramos, es que casi y de forma sistemática, el paciente, ante los mínimos síntomas de catarro, solicita un antibiótico para tratar el mismo. El paciente acude a su médico porque se encuentra mal, es valorado, explorado y se le propone un tratamiento. Éste, no tiene por qué ser siempre un antibiótico, porque en muchas ocasiones (más del 33% de los casos), el germen responsable de la infección no es una bacteria.


¿Qué quiere decir esto?. Es necesario saber que las causas de la infección respiratoria, pueden ser por diferentes tipos de microorganismos como son también los virus (que no son sensibles a los antibióticos), hongos, etc. y cada uno de ellos precisa un tratamiento específico. Además, el uso inadecuado de los antibióticos puede volverse en nuestra contra porque muchas bacterias pueden hacerse resistentes a los mismos cuando son empleados erróneamente.


 

¿Es verdad que el paciente EPOC se infecta con más frecuencia que un individuo no afectado de esta enfermedad?

Hemos planteado el problema: el paciente con EPOC se infecta. Pero lo que no hemos comentado es qué hace que esto ocurra, y, con más frecuencia que el individuo normal. En un sujeto normal, no existen gérmenes en el árbol traqueobronquial (vías respiratorias bajas), es estéril a diferencia de lo que sucede en las vías respiratorias altas (nariz, faringe y laringe). Esto, es posible gracias a los mecanismos de defensa que tiene nuestro aparato respiratorio, y que constituye un sistema de aclaramiento. Está formado por:

 

Sistema mucociliar: las células que recubren las paredes de los bronquios constan de pequeños cilios que actúan a modo de cepillo, y barren todo germen que pueda llegar allí.
Fagocitos: se trata de células que engloban a las bacterias como si las engulleran, como bolsas de basura.

Estos mecanismos permiten eliminar las bacterias que llegan a las vías respiratorias bajas después de ser inhaladas o aspiradas.

En los pacientes con EPOC esto no sucede así, porque existen alteraciones en cualquiera de los dos niveles. Las bacterias que ocupan las vías respiratorias altas llegan hasta tráquea y bronquios colonizando este territorio antes no transitado, preferentemente en la capa de moco que recubre a los cilios.

En condiciones normales, existe una aparente tranquilidad y una buena tolerancia por parte del paciente. Sin embargo, estos gérmenes van liberando sustancias nocivas, que producen inflamación en los bronquios. Cuando las circunstancias se lo permiten, la tranquilidad y el equilibrio se convierte en tormenta, y alguna de estas bacterias puede ser la causa de una reagudización infecciosa.

Aunque sepamos reconocer al paciente "infectado"" no nos resulta sencillo saber por quién lo está. Esta es nuestra misión, para poder poner un tratamiento lo más correcto posible y no abusar de los antibióticos, que por otra parte no están exentos de riesgo.

 

 

¿Cuáles son los síntomas de la infección?

Cuando hablamos de una reagudización o exacerbación de la EPOC, nos estamos refiriendo a un cambio en la situación basal clínica (síntomas habituales) del enfermo. El enfermo acude a la consulta y cuenta una serie de síntomas, que, aunque algunos de ellos pudieran ser habituales en el desarrollo de la enfermedad de ese paciente en concreto, han modificado su forma de presentación, ya sea en cuanto a la intensidad, bien en cuanto a la forma u otras características. Entre las cosas que puede referir este paciente en concreto y que deben hacer sospechar una infección subyacente están las siguientes expresiones:

 

Aumento o aparición de la disnea: "me canso más que antes...", "me falta el aire...", "doy dos pasos y me tengo que parar..."
Tos productiva y/o cambios en el esputo: "arranco más mucosidad por la mañana que antes..." "ha cambiado el color del esputo...", "tengo mucha tos y arranco mucha mucosidad con la misma..."
Fiebre o sensación distérmica: "no me he puesto el termómetro, pero tengo muchos escalofríos y luego rompo a sudar..."
Otros síntomas: "me encuentro muy decaído, sin ganas de hacer nada...", "es como si me hubieran dado una paliza..."

 

 
 
 
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