Cuando el tabaco pasa factura: malos humos
La tos fuerte, la disnea y
la pérdida de masa muscular y ósea son algunos de
los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica
(EPOC), una disfunción respiratoria que afecta a más
de un millón de españoles. Este deterioro de la
capacidad pulmonar, causado por la progresiva destrucción
de los tejidos del pulmón, limita la actividad física
de los pacientes y merma su calidad de vida. Abandonar el tabaco
resulta prioritario en su prevención y tratamiento.
Más
de 600 millones de personas en todo el mundo sufren de EPOC. Esta
enfermedad respiratoria, la quinta causa de muerte en España,
afecta a un 20 por ciento de la población mayor de 40 años
que fuma habitualmente, y se desarrolla de una manera lenta y
progresiva.
Según estimaciones de la
Sociedad Española de Neumología y Cirugía
Torácica (SEPAR), supone un coste anual en nuestro país
de 160.000 millones de pesetas, unas 100.000 pesetas al año
por paciente en fase leve o moderada, cifra que se dispara al
doble en los casos graves.
La EPOC se caracteriza por la existencia
de una obstrucción al flujo aéreo irreversible y
se manifiesta en lesiones de las vías aéreas y del
tejido pulmonar. Un síntoma destacado es la disnea o la
dificultad para respirar, que aparece en las fases avanzadas de
la enfermedad. Los pacientes de EPOC suelen adolecer de una fatiga
crónica que les dificulta la realización de tareas
cotidianas.
Tabaco, principal responsable
El principal factor de riesgo
implicado en su evolución es el tabaco, causante de un
95 por ciento de los casos, según la SEPAR. Los neumólogos
insisten en que está sobradamente demostrada la estrecha
relación que existe entre el número de cajetillas
de cigarrillos consumidas y el grado de obstrucción de
éste área.
Pero
no sólo los hábitos tabáquicos son responsables
de la EPOC. La etiología de la enfermedad también
se encuentra en la contaminación atmosférica y ciertas
exposiciones ocupacionales en el mundo laboral en sectores como
la minería, la construcción o la industria metalúrgica.
Por lo que respecta a las enfermedades
agrupadas en el acrónimo EPOC, la más conocida es
sin duda la bronquitis crónica, cuyos rasgos clínicos
más definitorios son la inflamación de las vías
aéreas de grueso calibre y el exceso de secreción
mucosa en el árbol bronquial.
El aumento de las secreciones origina
una tos crónica, que se vuelve más intensa y persistente
en el caso de los fumadores debido a los agentes irritantes o
tóxicos que se encuentran en el humo del tabaco. No en
vano el humo de un cigarrillo contiene alrededor de 4.700 componentes
químicos que son transportados en fase gaseosa y como partículas
sólidas.
El tabaquismo pasivo, los factores
genéticos, el asma y las infecciones respiratorias también
pueden causar la EPOC, que más allá de ser una patología
respiratoria, supone asimismo una disfunción cardiaca y
muscular.
Pérdida de peso y sedentarismo
Y es que el 50 por ciento de
los pacientes en estado avanzado de la EPOC pierden masa muscular
y peso. Precisamente las alteraciones nutricionales son frecuentes
entre estos enfermos, así como el sedentarismo y la inactividad
física. También se apunta que los mismos mecanismos
que producen la inflamación pulmonar generan lesión
en los músculos.
En cualquier caso, la EPOC no
tiene por qué traducirse necesariamente en una disminución
de la calidad de vida. El diagnóstico temprano y un tratamiento
correcto juegan un papel importante en su abordaje, dos premisas
que no siempre se cumplen.
En este sentido, las cifras hablan
por sí solas: alrededor del 9% de los españoles
adultos padecen algún tipo de enfermedad pulmonar obstructiva
crónica, pero ocho de cada diez no están diagnosticados,
a pesar de tratarse de problemas de salud cuyos efectos a medio
plazo en el organismo de los afectados son, a menudo, letales.
Miedo a ir al médico
 Si
la mayoría de los casos permanecen indetectados es porque
"buena parte de los fumadores con síntomas tienen
miedo a ir al médico", afirma el doctor Marc Miravitlles,
neumólogo del hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro
del área de trabajo sobre Insuficiencia Respiratoria y
Trastornos del Sueño de la SEPAR.
"Intuyen –añade-
que no les ocurre nada bueno, pero se resisten a acudir a una
consulta de donde saben que lo más probable es que salgan
con la recomendación de que deben dejar de fumar. Y es
el enfrentarse al abandono del tabaco lo que retrae a muchas personas."
Concretamente en las consultas
de atención primaria se pueden realizar pruebas muy efectivas
para demostrar la obstrucción bronquial, como la espirometría.
A ello hay que sumar las posibilidades diagnósticas de
la tecnología radiológica, desde la radiología
convencional del tórax hasta la tomografía computerizada
de alta resolución (TCAR). La utilización de TCAR
puede evitar al paciente someterse a otros métodos más
agresivos como punciones, biopsias o broncoscopias.
Cómo tratar la EPOC
No sólo la tecnología
para el diagnóstico ha mejorado; también los fármacos
han aumentado su eficacia con las aportaciones de los nuevos corticoides,
en concreto la fluticasona, a los que hay que añadir los
anticolinérgicos, betaadrenérgicos y las teofilinas.
Los corticoides inhalados son muy recomendables en los casos de
pacientes con enfermedad avanzada.
Además del tratamiento con
broncodilatadores, el entrenamiento muscular forma parte de la
rehabilitación como pieza fundamental. A la rehabilitación
pulmonar, para movilizar las secreciones respiratorias e incrementar
la eficacia de la respiración, hay que sumar el entrenamiento
aeróbico de las extremidades inferiores, que resulta beneficioso
para fomentar la resistencia al ejercicio.
Sin embargo, como subraya la SEPAR,
la mejor prevención pasa por abandonar el tabaco y no engañarse
creyendo consumir productos menos agresivos. "No existen diferencias
ente fumar negro o rubio y tampoco hay grandes diferencias entre
fumar cigarrillos normales o bajos en nicotina", señala
el doctor Miravitlles, quien explica que "las personas que
consumen este tipo de cigarrillos tienden a inhalar más
profundamente para mantener el nivel de nicotina que les demanda
su adición".
Fecha de publicación: Febrero 2001
RedacciónSaludalia
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