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Medidas generales: nutrición, rehabilitación respiratoria,
vacunas
Situación
nutricional
Alteración
de la función muscular esquelética
Rehabilitación
respiratoria
¿Qué
se debe hacer en los viajes aéreos?
¿Qué
vacunas hay que ponerse?
¿Cómo
afecta a las relaciones sexuales?
Situación
nutricional
En los enfermos con enfermedad pulmonar obstructiva
crónica (EPOC) hay que tener en cuenta una serie de consideraciones
generales además del tratamiento de la obstrucción
bronquial y sus complicaciones.
La malnutrición (definida
como un índice de masa corporal inferior al 90% del peso
ideal) es una característica frecuente de los enfermos
con EPOC, que ocurre en el 25% de los enfermos estables y en el
50% aproximadamente de los enfermos hospitalizados. Como consecuencia
de esta malnutrición se produce una reducción de
la masa y fuerza muscular respiratoria y un aumento de la mortalidad.
La pérdida de peso se debe,
fundamental pero no exclusivamente a la pérdida de masa
muscular esquelética. Conceptualmente se produce esta pérdida
cuando el gasto energético es superior a la ingesta calórica.
En estos pacientes pueden darse ambas cosas, disminución
de la ingesta al aumentar la dificultad respiratoria al comer
y después de comer, ya que se eleva el diafragma y disminuye
la capacidad de la caja torácica, y aumento del gasto energético
basal debido a unos requerimientos mayores por parte de la musculatura
respiratoria.
La pérdida de peso en los
pacientes con EPOC tiene una especial relevancia clínica
porque es un factor de mal pronóstico independiente de
otros factores clásicos como el FEV1, que además
es reversible si se realiza un soporte nutricional adecuado.
En cuanto a la dieta, estos pacientes
deben evitar un ingesta alta de calorías y de hidratos
de carbono para reducir el riesgo de sobreproducción de
dióxido de carbono (CO2) que produce un aumento
de la demanda ventilatoria.
Se
pueden beneficiar sin embargo de una dieta rica en lípidos
porque producen menor cantidad de dióxido de carbono, aunque
se necesitan más estudios para establecer las proporciones
de lípidos e hidratos de carbono de manera más firme.
También es importante mantener un correcto equilibrio hidroelectrolítico
porque la hipopotasemia (déficit de potasio), hipomagnesemia
(déficit de magnesio), hipocalcemia (déficit de
calcio) e hipofosfatemia (déficit de fósforo) se
asocian a una disminución de la función del diafragma.
Se recomienda realizar comidas
pequeñas, 5 ó 6 veces al día, con objeto
de prevenir el aumento de la disnea o dificultad respiratoria
durante las breves apneas que acompañan a la deglución,
así como otros problemas digestivos como digestiones prolongadas
que aumentan los requerimientos de oxígeno.

Alteración
de la función muscular esquelética
La intolerancia al ejercicio es uno de los
síntomas más frecuentes en los pacientes con EPOC.
Tradicionalmente se explicaba en relación con la obstrucción
crónica al flujo aéreo, pero ahora se sabe que aproximadamente
el 40% de estos pacientes detienen el ejercicio por fatiga muscular
de los miembros inferiores y no por la dificultad respiratoria.
| Entre las causas de esta alteración
muscular encontramos: |
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 Las
alteraciones nutricionales.
El
sedentarismo y la inactividad física que disminuyen
la resistencia a la fatiga.
La
inflamación e hipoxia muscular (déficit de oxígeno
en los músculos).
El
tabaquismo por lesión directa del músculo.
Diversos
fármacos empleados en el tratamiento de estos enfermos,
espacialmente los corticoides. |
Su implicación clínica
es evidente, ya que la limitación al ejercicio supone un
impacto significativo sobre la calidad de vida. Su tratamiento
y eventual mejoría son un objetivo terapéutico de
primer orden mediante programas de rehabilitación y entrenamiento
físico.

Rehabilitación
respiratoria
La rehabilitación pulmonar abarca un
conjunto de tratamientos destinados a mejorar la calidad de vida
de los pacientes mediante la disminución de la obstrucción
bronquial, la prevención de las complicaciones, el alivio
de los síntomas y el aumento de la tolerancia al ejercicio.
Son programas multidisciplinarios realizados extrahospitalariamente
por distintos profesionales entre los que se incluyen neumólogos,
dietistas, enfermeras, fisioterapeutas, rehabilitadores, terapeutas
ocupacionales, psicólogos...
Las indicaciones de la rehabilitación
respiratoria son aquellos pacientes que a pesar de realizar un
tratamiento correcto continúan con síntomas que
les limitan su actividad física o social, y también
aquellos que presentan ansiedad o pérdida de su independencia
para realizar actividades cotidianas. Son, sin embargo, contraindicaciones
el rechazo por parte del paciente, enfermedades que interfieran
con la rehabilitación como las que afectan a los músculos,
enfermedades terminales, metabólicas no controladas y psiquiátricas,
o que supongan riesgo para el ejercicio físico como la
hipertensión pulmonar severa, la angina de pecho o el infarto
reciente.
Se debe, por tanto, realizar una
valoración clínica y funcional cuidadosa antes de
indicar la aplicación de las medidas terapéuticas
incluidas en los programas de rehabilitación. Entre estas
medidas se incluyen, además del tratamiento habitual de
la EPOC, educación sanitaria, cesación del hábito
tabáquico, medidas higiénico-dietéticas,
fisioterapia y entrenamiento muscular, soporte psicológico,
terapia ocupacional y soporte domiciliario.
En relación con el entrenamiento
muscular, hay que distinguir el entrenamiento de las extremidades
inferiores, las superiores y los músculos respiratorios.
En el momento actual es incuestionable que el entrenamiento de
las extremidades inferiores conlleva una disminución significativa
de la sensación de dificultad respiratoria y un aumento
de la tolerancia al ejercicio; se lleva a cabo con ejercicio de
alta intensidad por encima del umbral de anaerobiosis mediante
la utilización de bicicleta estática, cinta sin
fin, marcha o escaleras. El entrenamiento aislado del resto de
grupos musculares es efectivo sólo en casos más
seleccionados.
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