Oxigenoterapia Crónica Domiciliaria

Intercambio gaseoso: oxígeno - dióxido de carbono
¿Cómo se identifica la insuficiencia respiratoria?
¿Cuándo es preciso el uso crónico del oxígeno domiciliario?
Beneficios de la oxigenoterapia crónica domiciliaria
¿A quién hay que poner oxigenoterapia domiciliaria?
¿Qué cantidad de oxígeno se necesita?
Controles y revisiones
Instrucciones para el paciente en el programa de oxigenoterapia


 

Intercambio gaseoso: oxígeno - dióxido de carbono

Al respirar lo que hacemos es introducir aire en nuestros pulmones para que éstos sean capaces de captar el oxígeno que contiene y pasarlo a la sangre. Una vez en la corriente sanguínea, debe repartirse y llegar a todas las células de nuestro organismo. Esta función de intercambio gaseoso es una de las más importantes del aparato respiratorio, ya que el oxígeno es necesario para que las células funcionen correctamente y desarrollen su trabajo de forma adecuada. El oxígeno viene a ser el equivalente a la gasolina que todo vehículo necesita para poder desplazarse.Si no hay oxígeno suficiente, nuestras células no podrán realizar sus funciones con normalidad. De forma paralela a la extracción de oxígeno del aire respirado, el pulmón debe eliminar el dióxido de carbono. Las células, al desarrollar su trabajo, producen esta sustancia que es un producto de desecho, una basura que es preciso expulsar al exterior, función que también es realizada por el aparato respiratorio.

 

 

¿Cómo se identifica la insuficiencia respiratoria?
Numerosas enfermedades respiratorias, entre las que se encuentra la EPOC, se caracterizan porque la función del pulmón (intercambio gaseoso) no se realiza correctamente. El pulmón es incapaz de captar el oxígeno adecuadamente del aire respirado y pasarlo a la sangre, apareciendo lo que se denomina insuficiencia respiratoria. Ésta puede ser demostrada si medimos la cantidad de oxígeno que el paciente tiene en sangre arterial, mediante una gasometría.

Es el pinchazo tan temido por los pacientes que se realiza generalmente a nivel de la arteria radial. La sangre debe ser arterial porque es la que lleva el oxígeno desde los pulmones a las células. La sangre venosa no es válida, porque las células ya han consumido el oxígeno que transportaba y por tanto, siempre nos dará valores muy bajos de oxígeno.
En los últimos años se ha desarrollado una nueva técnica, la pulsioximetría, que nos permite igualmente tener una idea aproximada del grado de oxigenación de un paciente. Aunque es menos exacta que la gasometría, no precisa realizar extracción de sangre y se obtiene fácilmente colocando un dedo del paciente en
un sensor con forma de dedal.

 

 

¿Cuándo es preciso el uso crónico del oxígeno domiciliario?
Cuando la cantidad de oxígeno en sangre arterial alcanza niveles bajos, por debajo de 55 milímetros de mercurio (mmHg) o cuando la cifra se encuentra entre 55 y 60 mmHg, pero existen datos de que esa falta de oxígeno (hipoxemia) está originando daño en el organismo (aparece poliglobulia o exceso de glóbulos rojos en la sangre, hipertensión pulmonar, alteraciones neurológicas o insuficiencia cardíaca), está indicado iniciar tratamiento con oxigenoterapia a largo plazo, en el propio domicilio del paciente. Hablamos entonces de oxigenoterapia crónica domiciliaria.

 

 

Beneficios de la oxigenoterapia crónica domiciliaria
Diversos estudios realizados en los años 80 pusieron de manifiesto los beneficios derivados de la administración de oxígeno (O2) en pacientes con EPOC e insuficiencia respiratoria crónica. Se pudo comprobar que estos beneficios aumentaban cuanto mayor número de horas al día se recibiera el oxígeno, estableciéndose un mínimo de 16 horas diarias, como base de este tratamiento. La administración de O2 al menos 16 horas al día permite reducir las complicaciones de la hipoxemia, disminuye la cifra de glóbulos rojos y la hipertensión pulmonar, mejora las funciones neuropsíquicas del paciente y aumenta la capacidad para realizar ejercicio físico y las actividades de la vida diaria. En resumen, todo ello favorece una mejora notable en la calidad de vida de estos pacientes.

 

 

¿A quién hay que poner oxigenoterapia domiciliaria?
La oxigenoterapia domiciliaria ha demostrado ser beneficiosa en los pacientes con EPOC, que presentan las cifras de oxígeno en sangre mencionadas anteriormente (inferiores a 55-60 mmHg, con las características ya comentadas). En otras enfermedades respiratorias diferentes a la EPOC, como pueden ser las enfermedades intersticiales, pero que presentan hipoxemia igualmente, también se acepta la instauración de este tratamiento si se cumplen los criterios gasométricos establecidos. Generalmente hay que esperar un periodo de tres meses para comprobar con una nueva gasometría que el paciente continúa manteniendo el grado de hipoxemia, antes de considerar definitiva la indicación de oxigenoterapia.
Existen una serie de premisas fundamentales a la hora de prescribir oxigenoterapia domiciliaria:

En primer lugar, el paciente ha de estar tratado desde el punto de vista médico de forma correcta. El O2 no es el tratamiento de la EPOC. La EPOC tiene su tratamiento específico y cuando a pesar de realizarlo adecuadamente, la enfermedad evoluciona y aparece la insuficiencia respiratoria, entonces es cuando debemos plantearnos el momento de iniciar la oxigenoterapia, teniendo en cuenta que esta indicación, cuando se establezca, será para toda la vida. Además, es importante que el paciente haya dejado de fumar. No sólo por el riesgo de incendio o explosión que origina el fuego próximo a las fuentes de oxígeno, sino también, porque los beneficios que produce la administración de O2 se verán contrarrestados por el mantenimiento del hábito tabáquico, dejando de ser útil la oxigenoterapia.

Es igualmente importante el grado de colaboración del paciente. Si le vamos a recomendar un tratamiento para toda la vida, que además para ser eficaz y obtener los beneficios que esperamos ha de mantenerse un mínimo de 16 horas diarias, es fundamental que el paciente esté concienciado y desee realizarlo, poniendo interés y entusiasmo en su cumplimiento. Debe ser el primer interesado en que el tratamiento se cumpla dentro de los límites recomendados, ya que de poco le servirá el O2 si no se lo pone. Entre los factores que facilitan una actitud colaboradora, resulta primordial la información del paciente sobre los problemas que conlleva su enfermedad de base, así como las ventajas derivadas de la oxigenoterapia y objetivos que con ésta se persiguen. Es fundamental dejar perfectamente claro que se trata de un tratamiento paliativo que en modo alguno provoca adicción o efectos secundarios. El paciente ha de conocer que la administración de O2 a largo plazo no necesariamente debe conducir a una desaparición de su disnea y que con toda probabilidad habrá de mantenerse de por vida, sin que por ello deje de ser bien tolerada y compatible con una existencia autónoma e independiente. Conviene disipar cualquier duda respecto al riesgo de explosión o incendio, siempre y cuando se observen y cumplan las medidas higiénicas y cuidados que el sistema precisa.

 

¿Qué cantidad de oxígeno se necesita?
La dosis de O2 que hay que administrar debe ser suficiente para mantener una cifra de O2 superior a 60 mmHg o una saturación medida por pulsioximetría superior al 93%. Con estos valores de O2 en sangre arterial, aseguramos la corrección de la hipoxemia. En cada paciente tendremos que ajustar el flujo de O2 de manera individual, midiendo los valores de O2 en sangre tras recibir oxígeno al menos durante dos horas, hasta conseguir corregir la hipoxemia. A título orientativo, la dosis generalmente empleada oscila entre 1 y 2 litros por minuto administrados por gafas nasales.

 

Controles y revisiones
Las revisiones de los pacientes que realizan tratamiento con oxigenoterapia domiciliaria deben realizarlas los especialistas en Neumología. Estos deben facilitar al paciente una vía de contacto rápida, ágil y eficaz, que permita dar las respuestas oportunas a los interrogantes que puedan surgir en el transcurso del programa de oxigenoterapia.

Una vez planteada inicialmente la indicación de oxigenoterapia, deben realizarse controles mensuales los tres primeros meses, para lo cual se programarán las oportunas revisiones con esa periodicidad. La finalidad de tales controles es objetivar el efecto de la oxigenoterapia, el cumplimiento por parte del paciente del tratamiento, su adaptación a la técnica, reevaluar la adecuación de la indicación y al mismo tiempo ofrecer al paciente el apoyo psíquico e informativo necesario para superar el cambio de vida que para él supone la entrada en el programa de oxigenoterapia. A partir de entonces, serán suficientes los controles trimestrales durante el primer año y semestral el resto del tiempo, en función de la demanda del paciente.

A continuación, se muestra una de las hojas de información que se da a los pacientes por la casa suministradora, cuando inician tratamiento con oxigenoterapia domiciliaria.

 

Instrucciones para el paciente en el programa de oxigenoterapia
Con el fin de corregir algunos de los efectos de su enfermedad, debe administrarse oxígeno en su propio domicilio. Este tratamiento es simple pero requiere que tenga en cuenta las siguientes instrucciones:

 

Tanto la cantidad de O2 como la forma de administración será la indicada en el hospital, debiendo consultar con el médico que habitualmente le controle cualquier modificación.
Debe mantenerse con oxígeno el mayor tiempo posible pero nunca menos de 16 horas al día.
La administración de oxígeno debe considerarla imprescindible en los siguientes momentos: durante el sueño, después de las comidas, al realizar esfuerzos o ejercicios físicos no habituales y en casos de ansiedad o agitación psíquica.
De ser posible, los periodos en que interrumpe la administración de O2 no deberán sobrepasar los 90 a 120 minutos. Estos periodos de interrupción no son necesarios, se indican para su comodidad. Para obtener de este tratamiento el mayor beneficio, manténgase con oxígeno las 24 horas del día, siempre que sea posible.


 

Fecha de publicación: Marzo 2001

Dr. Salvador Díaz Lobato.
Médico especialista en Neumología.
Hospital Universitario La Paz.

 
 
 
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