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EPOC: Prevención de la enfermedad
Introducción
Educación
sanitaria: prevención primaria, secundaria y terciaria
Plan
de cuidados del paciente EPOC
Introducción
Tradicionalmente la
medicina ha sido definida como el arte y la ciencia de prevenir
y curar enfermedades. La medicina tendría pues dos vertientes
o apartados: la medicina preventiva, que incluiría el conjunto
de actuaciones y consejos médicos dirigidos específicamente
a la prevención de la enfermedad, y la medicina curativa,
que comprendería el conjunto de actuaciones médicas
dirigidas específicamente a la curación de la enfermedad.
Las
acciones de los Sistemas de Salud dirigidas al fomento y defensa
de la salud se acostumbran a clasificar en dos grandes grupos,
según incidan sobre el medio ambiente (protección
de la salud) o sobre el individuo (promoción de la salud
y prevención de la enfermedad).
Conforme la patología ha ido evolucionando
y las enfermedades transmisibles han ido disminuyendo su prevalencia,
otro tipo de patologías, relacionadas con el medio ambiente
y los hábitos de la población han aumentado su incidencia,
y la prevención ha variado sustancialmente.
Hoy día, la prevención se dirige a realizar una
vigilancia y control de la contaminación del agua, del
aire, y del suelo (control sanitario del medio ambiente o saneamiento
ambiental) y las dirigidas a la vigilancia y control de la contaminación
de los alimentos (control sanitario de los alimentos o higiene
alimentaria) y sobre los hábitos de la población
como pueden ser la ingesta de alcohol y el consumo de tabaco.
Esta concepción tan amplia de la protección
de la salud pública, de la cual la medicina es sólo
una parte, ha obligado a precisar otros conceptos como protección
y promoción de la salud y prevención de la enfermedad.
Las medidas de protección de la salud irían
encaminadas al control sanitario del medio ambiente o saneamiento
ambiental, previniendo los riesgos derivados de la contaminación
atmosférica mediante la protección del aire, agua
y suelo, y sus actividades tienen como objetivo a toda la sociedad.
Por el contrario, las acciones de promoción de la salud
y prevención de la enfermedad tienen por objetivo el fomento
y defensa de la salud y prevención de las enfermedades,
mediante actuaciones que inciden sobre los individuos.
La promoción de la salud pretende mantener
la salud de las personas fomentando estilos de vida saludables
a través de la información y la educación
sanitaria, y se realiza mediante actividades organizadas en diversos
lugares de la propia comunidad (escuelas, empresas, centros de
convivencia, medios de comunicación). Para que estas acciones
sean efectivas deben ser apoyadas por la comunidad y acompañarse
de las medidas políticas y legislativas que se estimen
necesarias.
Con la prevención de la enfermedad en cambio,
se trataría de reducir la incidencia de enfermedades específicas
mediante intervenciones concretas y puntuales basadas en los conocimientos
científicos aportados por las ciencias médicas,
y su desarrollo se llevaría a cabo por los profesionales
sanitarios.
Educación
sanitaria: prevención primaria, secundaria y terciaria
La enseñanza del paciente sobre
todos los aspectos que pueden influir y modificar la enfermedad
es de vital importancia.
La prevención primaria es el comienzo ideal
de la educación sanitaria. Como ya se ha mencionado con
anterioridad, el consumo de tabaco es el factor de riesgo más
importante en la aparición de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva
Crónica (EPOC), por tanto, la prevención primaria
debe potenciarse al máximo en nuestro caso, evitando por
todos los medios el inicio en el hábito tabáquico.
Pero la educación también es imprescindible en la
prevención secundaria, es decir, trataríamos de
disminuir la prevalencia de tabaquismo en aquellos fumadores que
aún no padecen de EPOC, y en la prevención terciaria,
cuando ya desafortunadamente el fumador ya es portador de la EPOC,
con alteración de la función pulmonar objetivada
mediante la espirometría, que muestra una obstrucción
al flujo aéreo.
La participación activa del paciente en
el control y tratamiento de la enfermedad es el propósito
primordial de la educación. Para conseguir este objetivo
es fundamental disponer de una buena información. Si el
paciente no tiene conocimientos sobre su enfermedad, la vivirá
como algo impropio o extraño, por lo que difícilmente
se logrará el principal objetivo de nuestra actuación,
que es mejorar su calidad de vida.
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