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Oxigenoterapia: Sistemas de administración de oxígeno
¿Cómo
se proporciona el oxígeno?
Fuentes
de Oxígeno
Sistemas
de liberación al paciente
Cuidados
del sistema de administración
Recomendaciones
y precauciones a tener en cuenta
Instrucciones
para el paciente en el programa de oxigenoterapia
¿Cómo se
proporciona el oxígeno?
Para realizar oxigenoterapia domiciliaria
necesitamos una fuente de oxígeno, es decir, un sistema que sea
capaz de proporcionarlo y un sistema de liberación al paciente,
que será por donde le llegará el oxígeno (O2).

Fuentes
de Oxígeno
En nuestro país disponemos de tres
tipos de fuentes de oxígeno que son las que podemos instalar en
el domicilio de los pacientes: los cilindros de O2, el concentrador
y el oxígeno líquido:
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Cilindros
de oxígeno.El O2 en estado gaseoso
almacenado en botellas, los llamados cilindros de oxígeno,
han sido los más utilizados tradicionalmente en nuestro
país. Es un sistema caro, ya que obliga a mantener una alta
dependencia con la casa suministradora, la cual debe garantizar
la reposición de botellas a medida que se van consumiendo
y no es un sistema que facilite las salidas del domicilio
dado que los cilindros no son portátiles por su gran tamaño
y peso elevado. Requiere un sistema de distribución de botellas
similar al del butano y eso lo hace de difícil implantación
en zonas rurales o alejadas del medio urbano, por la necesidad
de desplazamientos periódicos a que da lugar. Estos inconvenientes
son superados por el concentrador.
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Concentrador
de oxígeno. Estas fuentes de
O2 son aparatos que se enchufan a la corriente eléctrica
y captan el aire de la habitación donde se encuentran, haciéndolo
pasar por unos filtros que eliminan el nitrógeno del aire.
Ello da lugar a una mayor concentración de O2 en el aire
que va a respirar el paciente. Es el suministro más económico
y garantiza una mayor autonomía al depender solo de una
fuente de energía eléctrica constante, por lo cual y aunque
no puede considerarse un sistema portátil, sí permite solventar
algunos problemas de desplazamiento, como los derivados
de los periodos vacacionales. Sus principales inconvenientes,
superados con creces por las ventajas que ofrece, derivan
del ruido que pueden llegar a producir algunos modelos y
de la pérdida de eficacia para concentrar el O2 si se requieren
flujos elevados. Con flujos por encima de 3 litros por minuto,
el concentrador es incapaz de captar el aire ambiental,
depurarlo en sus filtros y conseguir una alta concentración
de O2 en el aire resultante. Estos aparatos requieren un
mantenimiento por el servicio técnico de la empresa suministradora,
fundamentalmente el recambio de los filtros, que garantice
su óptimo funcionamiento.
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Oxígeno
líquido. En los últimos años hemos incorporado una
nueva fuente de O2, de coste bastante mayor, pero que al
ser portátil, permite recibir oxígeno mientras ser realizan
actividades laborales, sociales o lúdicas fuera del domicilio.
Nos referimos al oxígeno líquido. El O2 al ser un gas, cuando
lo enfriamos ocupa un volumen mucho menor y por tanto en
poco espacio podemos almacenar grandes cantidades. Es el
estado en el que se mantiene el O2 que se utiliza en los
viajes espaciales. Estas fuentes de O2 líquido se instalan
en el domicilio del paciente y, al igual que los cilindros
gaseosos, hay que garantizar su recambio cuando se agotan,
lo que viene a suceder cada 10-15 días, con un uso normal.
La gran ventaja es que vienen provistas de unas fuentes
portátiles o mochilas, que se recargan de la fuente nodriza
y que son las que nos permiten salir a la calle sin tener
que dejar de recibir oxígeno por ello. Las mochilas tienen
un peso de aproximadamente 4 Kg y una autonomía de unas
8 horas, cuando se emplean a 1-2 litros por minuto.
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Sistemas
de liberación al paciente
El sistema más adecuado para realizar
oxigenoterapia a largo plazo es el conocido popularmente como
"gafas nasales". Éstas liberan el O2 mediante dos pequeños tubos
colocados a la entrada de ambas fosas nasales, mantenidos en posición
sobre el labio superior con diferentes tipos de apoyos alrededor
de los pabellones auriculares, según los diseños de los distintos
fabricantes. Las gafas nasales permiten hablar, comer y realizar
cualquier tipo de actividad sin que el paciente tenga que dejar
por ello de recibir oxígeno.
El
segundo sistema que podemos emplear es la mascarilla efecto Venturi.
Es de amplia utilización en pacientes hospitalizados, en los que
es necesario regular con una mayor precisión el flujo de O2, que
es precisamente su gran ventaja.
Sin embargo, al ocupar la boca
y la nariz es necesario retirarla para comer o asearse, se descoloca
con facilidad durante el sueño y requiere flujos de O2 más elevados
que las gafas nasales para conseguir una determinada concentración
de O2. Por todo ello, prácticamente no se utiliza en oxigenoterapia
domiciliaria.
Otro sistema de liberación, excepcionalmente
utilizado para administrar O2 en el domicilio, es el catéter transtraqueal.
Consiste en la liberación del O2 a través de un catéter, que se
coloca en la tráquea mediante una sencilla intervención quirúrgica.
El O2 así administrado consigue corregir la hipoxemia con flujos
de O2 sustancialmente inferiores que cuando se da por gafas nasales,
por lo que se comporta como un dispositivo ahorrador de O2. Debe
considerarse en situaciones muy especiales, como es en aquellos
pacientes que precisan elevados flujos de O2 (más de 3 litros
por minuto).
Existen en el mercado, aunque su
utilización es anecdótica, dispositivos ahorradores de O2, que
actúan facilitando la liberación de O2 solamente durante la inspiración.
Los sistemas clásicos de liberación de O2 mediante un flujo continuo,
tanto durante la inspiración como la espiración, desperdician
una cantidad importante de O2, ya que sólo se aprovecha, sólo
se respira, el O2 liberado durante la inspiración. Durante la
espiración, momento en el que expulsamos el aire desde el interior
de nuestros pulmones, el O2 se pierde en el medio ambiente. Por
ello, diversos dispositivos persiguen que la fuente de O2 libere
el gas exclusivamente durante la inspiración, que es cuando va
a ser realmente aprovechado. Si sólo se libera O2 la mitad del
tiempo o incluso menos, lo que conseguimos es prolongar la duración
de una botella de O2.Con ello, se aumenta principalmente la autonomía
de las mochilas de O2 portátiles, permitiendo al paciente, disponer
de un mayor número de horas de libertad fuera del domicilio recibiendo
oxígeno.
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