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Tanto
la cantidad de O2 como la forma de administración será la
indicada en el hospital, debiendo consultar con el médico
que habitualmente le controle cualquier modificación.
Debe
mantenerse con oxígeno el mayor tiempo posible pero nunca
menos de 16 horas al día.
La
administración de oxígeno debe considerarla imprescindible
en los siguientes momentos: durante el sueño, después de
las comidas, al realizar esfuerzos o ejercicios físicos
no habituales y en casos de ansiedad o agitación psíquica.
De
ser posible, los periodos en que interrumpe la administración
de O2 no deberán sobrepasar los 90 a 120 minutos. Estos
periodos de interrupción no son necesarios, se indican para
su comodidad. Para obtener de este tratamiento el mayor
beneficio, manténgase con oxígeno las 24 horas del día,
siempre que sea posible.
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