Cefalea, anorexia (inapetencia), insomnio, sensación de mareo, sensación de falta de aire, náuseas, vómitos, palpitaciones; son los síntomas que con mayor frecuencia aparecen como consecuencia del mal de altura.
Los primeros síntomas que suelen aparecer son el dolor de cabeza con sensación de mareo o abotargamiento, seguido de dificultades para conciliar el sueño y molestias gástricas con náuseas e incluso vómitos. Si aparecen estos síntomas lo más importante es detener la ascensión y es recomendable trasladar a la persona afecta hasta un lugar situado a una altura inferior, en el cual los síntomas mejoren o desaparezcan.
En ocasiones pueden aparecer síntomas más severos como sensación de falta de aire o disnea incluso en reposo, tos, confusión y letargia, deambulación inestable y visión borrosa. En estos casos más graves lo más correcto es descender siempre a una altitud inferior lo más rápido posible y buscar ayuda médica. Los síntomas de confusión, visión borrosa, etc. indican el inicio de un proceso mucho más grave como es el edema cerebral, que requiere atención médica urgente.
Si el paciente continúa ascendiendo, lo cual no es raro dada la confusión mental, o permanece a la misma altura el cuadro corre el riesgo de evolucionar a un edema pulmonar no cardiogénico y/o al antes citado edema cerebral, ambos procesos extremadamente graves que con frecuencia conllevan el fallecimiento del paciente.