Enfermedades > Medicina del deporte > Mal de altura

Compartir en FacebookCompartir en MenéameCompartir en TwitterEnviar a un amigo

¿Cómo puedo saber si estoy afecto o si algún miembro de mi expedición ha enfermado?

Cefalea, anorexia (inapetencia), insomnio, sensación de mareo, sensación de falta de aire, náuseas, vómitos, palpitaciones; son los síntomas que con mayor frecuencia aparecen como consecuencia del mal de altura.

Los primeros síntomas que suelen aparecer son el dolor de cabeza con sensación de mareo o abotargamiento, seguido de dificultades para conciliar el sueño y molestias gástricas con náuseas e incluso vómitos. Si aparecen estos síntomas lo más importante es detener la ascensión y es recomendable trasladar a la persona afecta hasta un lugar situado a una altura inferior, en el cual los síntomas mejoren o desaparezcan.

En ocasiones pueden aparecer síntomas más severos como sensación de falta de aire o disnea incluso en reposo, tos, confusión y letargia, deambulación inestable y visión borrosa. En estos casos más graves lo más correcto es descender siempre a una altitud inferior lo más rápido posible y buscar ayuda médica. Los síntomas de confusión, visión borrosa, etc. indican el inicio de un proceso mucho más grave como es el edema cerebral, que requiere atención médica urgente.

Si el paciente continúa ascendiendo, lo cual no es raro dada la confusión mental, o permanece a la misma altura el cuadro corre el riesgo de evolucionar a un edema pulmonar no cardiogénico y/o al antes citado edema cerebral, ambos procesos extremadamente graves que con frecuencia conllevan el fallecimiento del paciente.


¿Cómo debemos actuar?

El tratamiento de elección para cualquiera de las manifestaciones y grados de gravedad de este proceso es el descenso de la persona afecta a altitudes menores.

Si los síntomas son muy leves se puede optar por la aclimatación, para lo cual nos mantendremos a la misma altura, en reposo, hasta la desaparición de los síntomas.

Si los síntomas son importantes se debe descender cuanto antes 1500 a 2000 metros y esperar a que mejoren o desaparezcan los síntomas.

Existe un fármaco llamado acetazolamida que puede usarse tanto en el tratamiento como en la prevención de la enfermedad. Antes de llevar este fármaco con usted a una expedición deberá consultar con su médico sobre su uso.

También se ha usado la dexametasona para prevenir y tratar el proceso, tomándolo desde 48 horas antes de iniciar el ascenso y durante el mismo. Para su uso, igualmente, deberá consultar con su médico.


¿Qué ocurre si tengo alguna enfermedad crónica?

Depende del tipo de proceso crónico que se padezca y de su grado de afectación así como de su control. Cada caso, por tanto, debe ser tratado de forma individual y deberá consultar con su médico antes de realizar el viaje.

Personas con anemia importante sobre todo si es una anemia falciforme, enfermedades pulmonares severas y afecciones cardíacas severas no deberían aventurarse en viajes o excursiones a alturas superiores a los 2500 metros de altura.


¿Qué ocurre sí alguna expedicionaria esta embarazada?

No existen estudios ni experiencia en este tema, pero se recomienda no ascender por encima de los 2500 metros en caso de gestación.


¿Cómo se pueden ver afectados los niños?

En general podemos asumir que los viajes a grandes altitudes son igual de seguros o inseguros para los niños que para los adultos pero teóricamente hay que considerar dos puntos:

  • Los niños necesitan más tiempo para aclimatar su organismo a un ambiente con bajas necesidades de oxígeno, y habrá que tenerlo en cuenta a la hora de planear un viaje.
  • Los niños tienen una mayor dificultad para identificar y expresar los síntomas que sufren y, por tanto, habrá que prestarles una atención más marcada, por ejemplo, preguntando que tal se encuentran, si les molesta la cabeza, si se encuentran muy cansados...

Observaciones

En España, el mal de altura puede considerarse infrecuente, pero no debemos olvidarnos de él.

Existen múltiples lugares dentro de nuestra geografía que tienen altura suficiente como para dar lugar a que algunas personas sufran dicha patología. Y si, quizá, las muertes o afectados graves por el mal de las montañas es mínimo, de lo que no cabe duda es de su implicación en numerosos accidentes en nuestras cadenas montañosas.

Los lugares con un riesgo especial en España serían:

  • Pirineos y Sierra Nevada dada la accesibilidad que existe a alturas por encima de los 3000 metros.
  • El pico del Teide en la isla canaria de Tenerife, lugar visitado por una multitud de turistas que ascienden desde el nivel del mar hasta casi su cumbre (por encima de los 3500 metros) en un intervalo que muchas veces no supera las dos o tres horas.

No obstante, cada vez son más frecuentes los llamados "viajes de aventura", en los cuales igual se realizan inmersiones para realizar pesca submarina, que se asciende al Monte Kenia o se realiza un trekking por Nepal a una altura media de 4500 metros y todo ello apto para casi todos los públicos. De ahí la importancia de ciertas patologías deportivas que hasta hace pocos años parecían reservadas a los deportistas de elite o a los habitantes de ciertos países



Fecha de publicación: Agosto 2000

Dr. Eduardo Díaz García
Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Comité Editorial de Saludalia

saludalia@saludalia.com
© Copyright 2005 Saludalia Interactiva - Todos los derechos reservados

Anterior
Publicidad