La fiebre tifoidea sigue siendo un importante problema de salud, la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera que en todo el mundo se producen unos 16 millones de casos de fiebre tifoidea cada año además de muchas infecciones subclínicas que no se detectan. Esto es causa de bastante mortalidad.
Respecto a la distribución geográfica puede existir en cualquier parte del mundo aunque es rara en países industrializados y más frecuente en países en vías de desarrollo con malas condiciones sanitarias.
Una Epidemia es la aparición de una enfermedad simultáneamente en un gran número de personas de la misma región o localidad, y en un tiempo relativamente próximo. Cuando la enfermedad persiste y es recurrente durante años en la misma región o localidad se habla de Endemia. En las áreas endémicas de la Salmonella typhi existen individuos portadores crónicos de la bacteria, estos individuos no padecen la enfermedad pero excretan la bacteria con los excrementos. También se producen epidemias importantes debidas muchas veces a la contaminación de agua.
Se consideran áreas de alta endemicidad para la Salmonella typhi principalmente Asia y Africa. Estas áreas tiene una incidencia de hasta 500-1000 casos al año, siendo la mortalidad superior en Asia. Son áreas de endemicidad intermedia América Central y del Sur. Entre las zonas de baja endemicidad se encuentran Europa, Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda y Japón, dentro de Europa la incidencia es algo mayor en Europa del Este y del Sur que en el resto.
Respecto a la edad, por lo general se admite que la inmunidad adquirida explica la incidencia reducida en los adultos que viven en áreas endémicas. La enfermedad es más frecuente en niños mayores y adolescentes que en lactantes y preescolares, los niños mayores de 5 años se ven en su mayoría afectados, y también se observan tasas de incidencia relativamente elevadas en los adultos jóvenes.
Se consideran personas con riesgo de padecer la enfermedad:
• Viajeros a países endémicos
• Militares destinados a zonas de riesgo.
• Niños y jóvenes adultos que viven en áreas endémicas
• Manipuladores de alimentos
• Familiares y contactos de los portadores crónicos
• Personal sanitario de laboratorios de microbiología
• Técnicos en microbiología