Año de nieves... más cuidado con las lesiones
Éste está siendo, sin duda, uno de los mejores inviernos para los deportes de nieve. Y es que las intensas y numerosas nevadas que estamos viviendo estos meses han provocado una importante avalancha de aficionados a las estaciones. Sin embargo, esto también puede acarrear un importante incremento de lesiones.

La afición por el esquí, el snowboard y otras modalidades de deportes de nieve crece año tras año. Pero a pesar de ser deportes que se practican de forma lúdica, es muy importante la condición física por la adaptación a los esfuerzos musculares, la altitud, el frío y el peso del equipamiento. Para todo esto es indispensable una buena puesta a punto.
“De hecho, el esquí es una de las actividades más recomendables para mejorar la psicomotricidad. Se pueden llegar a ejercitar al mismo tiempo cuadriceps, gemelos, isquiotibiales, abdominales, dorsales y pectorales”, tal y como destacan los responsables de la Clínica Armstrong Internacional de Madrid.
Sin embargo, la mayoría de los adultos, y sobre todo los jóvenes y niños que practican este tipo de deportes, no los perciben como una actividad de riesgo, por lo que no realizan una preparación previa adecuada. Y las consecuencias son las lesiones. Así, según destacan los responsables de este centro de referencia en el tratamiento de este tipo de lesiones, en la práctica del esquí se dan 3 lesiones por cada 1000 esquiadores.
En concreto, el 50 por ciento de las lesiones se localizan en las extremidades inferiores. Otro 40 por ciento corresponde a hombros, manos y clavículas, y un 10 por ciento a lesiones cervicales, lumbares, dorsales o por sección medular. Especial atención requieren las lesiones sufridas en la rodilla, una de las zonas más afectadas, sobre todo, las lesiones del ligamento cruzado anterior, que son muy graves y con serias consecuencias, y que requieren después una rehabilitación intensa.
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Lesiones en rodillas y tobillos
Entre las principales causas de lesiones los expertos destacan los choques entre esquiadores (que suelen producir lesiones del ligamento lateral interno, menisco interno, desgarro y aplastamiento del menisco externo); los movimientos o gestos repetitivos (provocan rotura del ligamento lateral interno); las caídas y rotaciones (que causan fracturas de fémur y tibias); y los golpes (que provocan fracturas de peroné).
Mención aparte merece el denominado pulgar del esquiador, muy común en este deporte, que se produce por una caída de la mano abierta y que causa un esguince, desgarro o luxación de la articulación metacarpofalángica del dedo pulgar.
En cuanto al snowboard, las lesiones más comunes son las de tobillo, ya que las botas son menos rígidas y más blandas (igual que ocurre en el esquí de fondo). Además, un 40 por ciento de estas lesiones repercuten sobre hombros, manos y clavículas.
La rehabilitación será fundamental en muchos de estos casos, para evitar que la persona pierda masa y tono muscular. Además, en los casos más graves, como la rotura de ligamento cruzado anterior, hay que recurrir a la cirugía y a un largo proceso de rehabilitación.
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Cuando las lesiones afectan a los niños

En los últimos años se viene observando, con preocupación, un incremento de lesiones graves en niños debido, por un lado, a que el nivel de competición al que se les somete es cada vez mayor, y por otro, a que éstos no tienen resistencia en los huesos y en las articulaciones, su ergonomía y esquema corporal no es el mismo que el de un adulto.
“No controlan bien, se producen movimientos inadecuados, caídas, y se fatigan antes”, asegura el jefe del Servicio de Fisioterapia de la Clínica Armstrong, el doctor Horacio Bobadilla, que advierte de las consecuencias que esto puede conllevar.
“Además, hay que añadir la falta del necesario respeto que debe tenerse hacia este deporte. El joven cree dominar la técnica y se lanza por recorridos difíciles y a velocidades muy altas. Todo ello está llevando a un aumento de lesiones que tradicionalmente se atribuían a los adultos”, destaca este experto.
En concreto, las lesiones más graves se producen cuando el esquí queda clavado en la nieve y el cuerpo rota sobre la pierna. En este caso, los niños accidentados tienen que ser sometidos a una operación que consiste en coser el menisco. Esta operación era muy poco frecuente en niños, tan poco frecuente que se han tenido que adaptar técnicas quirúrgicas para poder realizarla.
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Un equipamiento adecuado
Respecto a la indumentaria y el equipo deportivo, tan importante en la práctica de este tipo de deportes, los expertos destacan que siempre tiene que haber una buena relación entre la calidad del material y el nivel de conocimiento y práctica del deportista. Asimismo, advierten, en especial a los principiantes, de no caer en el error de comprar un material de altas prestaciones, ya que, además de ser muy caro, no le ayudará necesariamente a aprender más pronto que uno de menor calidad pero más adecuado para los comienzos.
Así, las botas ocupan un papel fundamental a la hora de evitar lesiones. No deben estar ni muy apretadas ni muy flojas (de hecho únicamente deberían poder moverse los dedos). Los esquís para deportistas sin mucha práctica deben ser cortos, blandos y afilados, en forma de Y, y lo más planos posibles. Cuanto más duros y curvos, mayor velocidad se alcanza con ellos.
Por otro lado, la mejor indumentaria será aquella que combine adecuadamente la facilidad para moverse, la buena transpiración manteniendo la temperatura corporal y la impermeabilidad óptima que impida que el cuerpo se moje con la nieve.
La protección del frío en manos, pies, cabeza y orejas es muy importante. Además, no debe olvidarse la protección de la piel con cremas con factor protector para prevenir quemaduras solares. Es imprescindible asegurar una buena hidratación mediante la ingestión frecuente de líquidos.
También es importante saber que deben usarse gafas de sol o gafas para ventisca para prevenir lesiones oculares, conjuntivitis y posibles lesiones en las córneas. Para ello, éstas deben ser adaptables a las condiciones climatológicas, y tendrán que ofrecer una buena protección contra los rayos ultravioleta aún en los días nublados, por lo que no vale cualquier gafa de sol.
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Entrenamiento previo para evitar lesiones

Pero a pesar de los riesgos existentes y lesiones que se pueden producir en esta práctica deportiva, los expertos recalcan que se trata de una actividad segura y saludable siempre que se realice la preparación previa y se adquiera una buena técnica.
Por ello, es necesaria una adecuada preparación. “Un buen entrenamiento previo, así como adquirir una técnica adecuada, evitaría un gran número de lesiones, cerca de un 80 por ciento”, afirma el doctor Horacio Bobadilla. Así, el entrenamiento previo se debería realizar 4 o 6 semanas antes de iniciar la práctica del esquí. Además, se recomienda realizar ejercicios que simulen los gestos o posiciones típicas de esta práctica.
Con todo ello, el esquiador podrá enfrentarse o reaccionar velozmente ante una situación de peligro, disminuyendo así las posibilidades de accidentes y lesiones. También, reducirá el agotamiento y la fatiga de articulaciones y grupos musculares que no realizan esta actividad normalmente de forma continuada.
Para ello, se recomiendan dos tipos de ejercicios. En primer lugar, se aconsejan ejercicios aeróbicos para el sistema cardiovascular, necesarios para la práctica de cualquier actividad física. Comprenden carrera (footing), bicicleta y natación, así como ejercicios de potenciación de resistencia muscular específica para los diferentes grupos musculares tanto del tren superior, inferior y tronco en general (pierna, muslos, brazos y columna en general).
Y por otro lado, los expertos señalan los ejercicios anaeróbicos: que consisten en realizar fuerza muscular específica de los diferentes grupos musculares para soportar de forma dinámica, estática y excéntrica las diferentes descargas o esfuerzos que se realizan para los diferentes gestos y movimientos en la práctica de estos deportes.
Asimismo, se debe entrenar también la capacidad de las articulaciones para soportar los diferentes cambios de peso, en las diferentes posiciones que, a veces, resultan incómodas y se realizan de forma brusca, “explosiva” y violenta (ejercicios como saltos, step, zig-zag y cambios de dirección).
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