Enfermedades > Cardiovascular > Arteriosclerosis

Vista Rápida
¿Qué es la arteriosclerosis?
¿Cómo evoluciona en el tiempo la arteriosclerosis?
¿Qué síntomas y complicaciones produce la arteriosclerosis?
¿Cuáles son los principales desencadenantes de la arterosclerosis?
¿Cómo se puede prevenir la arteriosclerosis?
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¿Qué es la arteriosclerosis?

Cualquier enfermedad que afecte a la pared arterial, sobre todo si provoca que su luz se estreche o se obstruya, puede dar lugar a que disminuya o se bloquee del todo el flujo de sangre que llega a través de ella a los tejidos. Si esto sucede, los tejidos recibirán un aporte de sangre y de oxígeno insuficiente, produciéndose en ellos una lesión, lo que alterará su funcionamiento.La arteriosclerosis es una enfermedad generalizada de las arterias, que se caracteriza por una "esclerosis" o endurecimiento de su pared debido a que sus capas se vuelven muy fibrosas y pierden el tejido elástico. La arteriosclerosis es la principal causa de muerte en los países industrializados. El tipo principal de arteriosclerosis es la aterosclerosis, y de hecho estos dos términos con frecuencia se usan indistintamente. La aterosclerosis consiste en la formación de "placas de ateroma" en la pared arterial. La placas de ateroma son engrosamientos de la pared arterial que se producen en algunas zonas de su trayecto, y se deben al depósito de grasa (colesterol), células y otras partículas en el interior de la pared. Dichas placas crecen lentamente hacia el interior de la luz arterial, pudiendo estrecharla e incluso obstruirlas. A consecuencia de este proceso, órganos vitales como el corazón o el cerebro pueden resultar severamente dañados.

Si bien con el envejecimiento las arterias ya sufren cambios, consistentes en un engrosamiento de la capa íntima y un progresivo endurecimiento y disminución de su elasticidad, se sabe que además algunos hábitos de vida y enfermedades pueden condicionar una formación acelerada de placas de ateroma, por ejemplo la hipertensión, los niveles altos de colesterol en sangre, el tabaco, etc.


¿Cómo evoluciona en el tiempo la arteriosclerosis?

La fase inicial en la formación de las placas de ateroma es debida al acúmulo de células cargadas de colesterol en la pared arterial, entre su capas íntima y media. Estas lesiones evolucionan hasta convertirse en placas fibrosas. Las placas fibrosas son acúmulos de células cargadas de colesterol, algunas procedentes de la sangre circulante y otras procedentes de la capa media de la pared arterial, desde donde se desplazan a la capa íntima. Dichas células se multiplican y producen abundante tejido fibroso.
Las placas de ateroma van creciendo con los años lentamente en grosor, a medida que aumentan los depósitos de grasa y células en su interior, hasta que protuyen hacia la luz arterial produciendo un estrechamiento de la arteria. Al estrecharse el vaso sanguíneo disminuye el paso de sangre en su interior, por lo que los tejidos a los que llevaba sangre no reciben un correcto aporte de oxígeno, pudiendo resultar dañados.

Las placas de ateroma pueden incluso llegar a obstruir totalmente la luz del vaso. Se sabe que determinados factores favorecen un crecimiento más acelerado de las placas de ateroma, y que el riesgo de que esto suceda es mucho mayor cuando confluyen varios factores en la misma persona, por ejemplo el tabaco, la hipertensión, el aumento de colesterol, una dieta poco sana etc.
En ocasiones, la placa de ateroma se puede ulcerar, resquebrajar o desprenderse, fenómenos que favorecen la activación de sistema de coagulación de la sangre. Se produce de forma brusca la formación de un coágulo o trombo que se deposita sobre la placa de ateroma taponando todo el vaso sanguíneo. Esto es lo que sucede por ejemplo en el infarto agudo de miocardio agudo de miocardio.
A veces, los trombos pueden desprenderse de la placa y navegar a través de la sangre hasta otros lugares de la red arterial, donde pueden depositarse y obstruir otros vasos sanguíneos sanguíneos, dañando otros tejidos lejanos al punto donde se originaron. Son los denominados émbolos.


¿Qué síntomas y complicaciones produce la arteriosclerosis?

La arteriosclerosis no produce síntomas clínicos hasta que sobreviene una estrechez marcada de un vaso sanguíneo o su oclusión. Los síntomas son debidos al aporte insuficiente de sangre y oxígeno a los tejidos. Al principio los síntomas se producen sobre todo en aquellos momentos en los que el organismo realiza un esfuerzo, como andar, correr o practicar una actividad física, dado que algunos tejidos van a requerir un mayor aporte de sangre para realizar dicha actividad. Los síntomas aumentarán de forma progresiva con el tiempo, a medida que las placas crecen y las arterias se estrechan más y más, y aparecerán cada vez con esfuerzos físicos más pequeños.

Sin embargo, si la placa de ateroma se desprende de forma brusca, formándose un trombo que ocluye de forma aguda toda la luz arterial, los síntomas son mucho más rápidos y severos, pudiendo llevar a la muerte.
Por ejemplo, cuando las placas de ateroma se localizan en los vasos sanguíneos que proveen el riego de sangre al corazón (las llamadas arterias coronarias), la persona notará un dolor en el pecho semejante a una opresión torácica atenazante o intensa sensación de ahogo, la angina de pecho. La angina de pecho suele manifestarse al correr o al andar, es decir, al realizar un esfuerzo físico e indica que el tejido cardíaco sometido a un esfuerzo está sufriendo al no recibir suficiente oxígeno para realizar esa actividad, pudiendo ceder el dolor al descansar. A medida que las placas de ateroma crecen, y la luz de las arterias coronarias se estrecha más y más, el dolor irá apareciendo al realizar esfuerzos cada vez más pequeños, hasta llegar a aparecer incluso sin realizar ninguna actividad, en reposo.
La angina de pecho es una de las posibles manifestaciones de la cardiopatía isquémica. La palabra isquemia indica siempre un déficit en el aporte de sangre a los tejidos.

Otra posible manifestación de la cardiopatía isquémica de mayor gravedad es el infarto agudo de miocardio agudo de miocardio, que puede ser mortal. En más del 90% de los casos, el infarto agudo de miocardio se debe a la rotura de una placa de ateroma en las arterias coronarias, con la consiguiente formación de un trombo que se deposita sobre la placa y ocluye toda la luz del vaso, produciéndose un daño severo del tejido cardíaco regado por dicha arteria.
Cuando las placas de ateroma se desarrollan a nivel de las arterias que irrigan las piernas, suele aparecer un dolor en las pantorrillas, donde se nota una sensación de intensa pesadez o de dolor al realizar un esfuerzo como andar. Es la denominada claudicación intermitente e indica que existe una arteriosclerosis a nivel de las arterias periféricas. La sensación obliga al paciente a dejar de caminar y pararse. A medida que progresan las placas de ateroma en las arterias periféricas de las piernas esta sensación ocurre con recorridos cada vez más pequeños. A esta enfermedad se le denomina arteriopatía periférica.

Cuando se afectan las arterias cerebrales el paciente puede experimentar episodios transitorios de aparición de síntomas neurológicos, que dependen de la zona cerebral cuyo riego esté comprometido. Son los denominados accidentes isquémicos transitorios (AIT). Los síntomas de aviso pueden ser muy vagos, incluyendo episodios de debilidad en una mitad del cuerpo de corta duración, pérdida transitoria de visión ocular en un ojo, etc. Si la obstrucción de un vaso sanguíneo tiene lugar bruscamente debido a la formación de un trombo, tendrá lugar un accidente cerebrovascular agudo (ACVA), cuadro clínico de enorme gravedad que produce importantes daños en el funcionamiento neurológico del paciente, como la parálisis de medio cuerpo, la imposibilidad de pronunciar palabras o reconocer objetos, etc. o incluso la muerte.
Cuando se habla sobre enfermedad cardiovascular, nos referimos de forma conjunta a todas estas enfermedades:

  • Angina de pecho e infarto agudo de miocardio agudo de miocardio
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Arteriopatía periférica

Aunque no todas ellas tienen porque darse en el mismo individuo, si que hemos de considerar que la arteriosclerosis no es un daño que se limite exclusivamente a las arterias de un órgano. Por lo tanto, la aparición de una de estas enfermedades implica que algo "va mal" en todo el sistema vascular.


¿Cuáles son los principales desencadenantes de la arterosclerosis?

La arteriosclerosis es una enfermedad determinada por múltiples factores. En general hablamos de factores de riesgo cardiovascular para referirnos a todas aquellas situaciones que pueden favorecer el desarrollo de arteriosclerosis. Cuantos más factores de riesgo cardiovascular presente un individuo, mayor es el riesgo de que a lo largo de su vida desarrolle una enfermedad cardiovascular.
Los principales factores de riesgo de la arteriosclerosis son la hipertensión arterial, la elevación del nivel de grasas en la sangre (colesterol), el tabaquismo, la diabetes mellitus mellitus, la obesidad, el sexo masculino y la existencia de familiares de primer grado que hayan tenido enfermedades cardiovasculares.


¿Cómo se puede prevenir la arteriosclerosis?

La arteriosclerosis no se cura. Por eso la mejor forma de luchar contra ella es prevenirla llevando un tipo de vida sana y controlándose aquellas enfermedades tales como hipertensión, hipercolesterolemia (aumento de colesterol en sangre) o diabetes que se sabe que favorecen su desarrollo y progresión. Es aconsejable:

  • Dejar de fumar
  • Llevar un tipo de dieta sana, procurando mantener un peso adecuado para la estatura y edad, perdiendo peso en caso de obesidad, y tomando una dieta baja en grasas de origen animal y rica en verdura y fruta (ver consejos más detallados sobre una dieta sana en el tema de hipercolesterolemia).
  • Realizar ejercicio como andar, montar en bicicleta o nadar al menos 30-45 minutos por lo menos cinco días a la semana.
  • Seguir las recomendaciones del médico cuando se tiene hipertensión arterial, tanto en lo referente a hábitos de vida sana y descenso en el consumo de sal, como en lo referente al tratamiento farmacológico.
  • Seguir las recomendaciones del médico cuando se tiene una hipercolesterolemia, sobretodo las referentes a la dieta y al tratamiento farmacológico cuando éste sea necesario.
  • Seguir las recomendaciones del médico cuando se tiene diabetes, pues el mantener un adecuado control de las glucemias es fundamental para que no se produzca el daño de los vasos sanguíneos más pequeños y otras complicaciones que aparecen típicamente en esta enfermedad. Para ello es importante mantener la dieta que nos recomiende el médico y realizar el tratamiento farmacológico cuando éste sea necesario.



Fecha de publicación: Agosto 2000

Dra. Teresa Díez Laplaza
Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Comité Editorial Saludalia

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