Aunque a menudo el concepto "recomendable" es interpretado como optativo, son muy importantes en la prevención de enfermedades infecciosas, de tal forma que debieran recalificarse como "recomendadas". El médico, a tenor del riesgo sanitario, evalúa la necesidad de la administración de una determinada vacuna, pero es el viajero el que en base a esa recomendación decide si se la quiere poner o no. Entre estas se pueden citar, por orden alfabético, las vacunas frente a: cólera, difteria- tétanos, encefalitis por garrapatas, encefalitis japonesa, fiebre tifoidea, gripe, hepatitis A, hepatitis B, neumonía neumocócica, peste neumónica, poliomielitis, rabia y sarampión.