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¿Ya
no son precisas las operaciones?
La
úlcera gastroduodenal, enfermedad muy frecuente entre la
población, ha visto cambiar considerablemente su curso natural
en los últimos 25 años como consecuencia de un mejor
conocimiento de los factores implicados en su aparición,
el descubrimiento de la bacteria Helicobacter Pylori, muy relacionada
con la enfermedad ulcerosa, y la aparición de modernos tratamientos
farmacológicos. 	Años atrás los cirujanos
debían intervenir buen número de pacientes diagnosticados
de úlcera, debido al fracaso del tratamiento médico
o a la aparición de complicaciones. Sin embargo, tras los
avances reseñados, la cirugía de la úlcera
gastroduodenal ha disminuido considerablemente. Analicemos si existen
todavía hoy indicaciones quirúrgicas.
¿Qué
es una úlcera gastroduodenal?
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La úlcera gastroduodenal
es una pequeña llaga o herida que afecta a la capa
más interna del estómago o del duodeno, la mucosa.
Por su posible relación con las enzimas que segrega
el estómago para la digestión de los alimentos,
esta enfermedad suele denominarse comúnmente úlcera
péptica.
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Era
una enfermedad casi desconocida en la antigüedad, pero a principios
del siglo XX y hasta los años sesenta, comenzó a adquirir
gran importancia por su frecuencia, en especial la úlcera
duodenal. Se estima que entre el 5% y el 15% de los seres humanos
la padecen, con predominio en el sexo masculino, aunque la tendencia
actual indica una disminución de su prevalencia y una aproximación
entre ambos sexos. Su mortalidad es pequeña, asociándose
cuando se produce a situaciones de riesgo como son la tercera edad
y las personas fumadoras.
| ¿Cuáles son los
síntomas de la úlcera péptica? |
Los
síntomas de la úlcera péptica son variables.
Existen casos asintomáticos que pasan totalmente desapercibidos,
junto a otros en los que la primera manifestación es
la hemorragia o la perforación.
Los síntomas típicos se relacionan más
con la úlcera duodenal y constituyen el llamado "síndrome
ulceroso", caracterizado por la aparición de dolor
urente en la boca del estómago, el epigastrio, que comienza
al cabo de una a tres horas de finalizar la ingesta de alimentos,
que despierta al enfermo en la madrugada y que es más
frecuente en determinadas épocas del año, primavera
y otoño, alternando con fases sin síntomas. |
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Por lo general la ingesta
de nuevos alimentos calma las molestias, salvo en algunos
casos de úlcera de estómago en los que la propia
ingesta contribuye a incrementar el dolor. La sensación
de ardor detrás del esternón, las náuseas
e incluso algún vómito, pueden acompañar
al dolor, pero todos estos son síntomas poco específicos
y aparecen también en otras enfermedades digestivas.
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| Formas
de presentación de la úlcera péptica |
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El dolor urente
en la boca del estómago, el ardor retroesternal,
las náuseas, los vómitos, la sensación
de plenitud del abdomen, los eructos y la regurgitación
ácida constituyen un conjunto de síntomas
muy comunes, que padece hasta un 40% de la población
en países industrializados, y que se agrupan
bajo la denominación genérica de "dispepsia".La
dispepsia es propia de la forma más típica
de úlcera péptica, pero también
muchos de los síntomas que bajo ella se asocian
aparecen en trastornos funcionales del tubo digestivo,
en la gastritis, en la enfermedad por reflujo gastroesofágico,
e incluso en el propio cáncer de estómago.
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Todo ello obliga al médico a utilizar
pruebas diagnósticas para confirmar la enfermedad, destacando
entre ellas la endoscopia digestiva que consigue una seguridad
diagnóstica por encima del 90%. Modernas pruebas de detección
de la bacteria Helicobacter Pylori son a veces necesarias cuando
existe la sospecha de su presencia.La forma típica de
presentación descrita hasta ahora no es la única.
Existen cuadros en los que los síntomas son mínimos
o no se manifiestan, junto a otros en los que la típica
periodicidad estacional puede verse alterada por la aparición
de signos o síntomas propios de las complicaciones en
la evolución de la enfermedad ulcerosa. |
Las complicaciones másdestacadas
son:
La
hemorragia, que acontece hasta en el 15% de las
úlceras aunque con tendencia a disminuir
su frecuencia, se relaciona cada vez más
con el consumo de fármacos denominados antiinflamatorios
no esteroideos, tan comunes entre la población.
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Los
signos de alarma son las heces negras como el
alquitrán, malolientes, los vómitos
en "posos de café" (sangre digerida)
o los vómitos con sangre roja y coágulos.
La intensidad y la persistencia de la hemorragia
se asocian a mareos, tensión arterial baja
y anemia, con sensación de gravedad en
algunos casos.
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La
perforación es una complicación menos
frecuente que la hemorragia, 5% de los ulcerosos, y
también se asocia al consumo de antiinflamatorios
no esteroideos en ancianos y a los fumadores. Esta complicación
debuta bruscamente con la aparición de un intenso
dolor en la boca del estómago, a modo de "puñalada",
es totalmente incapacitante, puede acompañarse
o no de vómitos, pero en cualquier caso transmite
rápidamente al enfermo un estado de gravedad
que le postra en la cama, en posición fetal,
inmóvil, evitando cualquier cambio en la postura.
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La
estenosis, estrechez u obstrucción del píloro,
orificio de vaciado del estómago, es con mucho
la menos corriente de las complicaciones en la actualidad.
Supone un progresivo estrechamiento de las zonas donde
más frecuentemente se localiza la úlcera
péptica, es decir, la parte más distal
del estómago (antro), el propio píloro
o el bulbo duodenal (primera porción del duodeno),
que impide la progresión del alimento con la
consiguiente dilatación gástrica y la
aparición de vómitos alimenticios de retención
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| ¿Es una bacteria la responsable
de la úlcera péptica? |
Las causas que provocan la aparición
de la enfermedad ulcerosa en el hombre han permanecido sin aclarar
durante años. Culpar a una infección era impensable
dado que el estómago había sido considerado hasta
hace poco como un territorio libre de bacterias. Estudios de
los años ochenta demostraron que el 90% de los enfermos
con úlcera duodenal tenían una bacteria denominada
Helicobacter Pylori en la mucosa, porcentaje que se acercaba
al 80% en los enfermos con úlcera gástrica. Por
el contrario, también se vió que esta bacteria
se encontraba en un 25% de la población que no padecía
de úlcera péptica.
¿Debemos seguir pensando que la
úlcera péptica tiene un origen multifactorial
o es el Helicobacter Pylori su principal responsable?.
Aunque la mayor parte de las evidencias son de tipo epidemiológico,
hoy podemos decir que la infección por Helicobacter
se asocia a la mayor parte de las úlceras duodenales
y a un buen número de las úlceras gástricas.
Incluso se ha visto que erradicando la infección
se curan las úlceras, pero es evidente que estos
gérmenes por si solos no provocan la enfermedad.
Está demostrado que la infección por Helicobacter
Pylori supone una gastritis del antro, parte distal del
estómago, pero el paso de gastritis a úlcera
no se ha demostrado. |
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Por
otro lado es sabido que la enfermedad ulcerosa aparece en una de
cada seis personas con esa infección. La presencia de la
bacteria puede ser sólo un fenómeno añadido
y sería la respuesta de cada individuo frente a la infección
la que condicionaría la aparición de la úlcera.
Es muy probable que sustancias producidas por el germen interfieran
en los mecanismos de cicatrización de la mucosa.Por tanto,
al hablar de las causas que provocan la enfermedad ulcerosa, debemos
mantener que su origen se relaciona con diversos factores como la
excesiva secreción de ácido del estómago, las
alteraciones en los procesos de cicatrización de la mucosa
ocasionadas por el consumo de aspirina y otros antiinflamatorios
no esteroideos o quizás por el propio Helicobacter, los factores
genéticos difíciles de separar de los ambientales,
el consumo de tabaco, las enfermedades asociadas (pulmonares crónicas)
y en menor medida el estrés.
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