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Clasificación
de las ayudas técnicas
Dada
la enorme variedad de discapacidades y de ayudas técnicas
aparecidas para mitigarlas, la tarea de agrupar los distintos productos
resulta complicada. Para resolver este problema, la ISO (International
Standard Organitation) ha intentado dar una solución en su
Norma 9999. En este documento se establecen 10 grupos troncales
que se van dividiendo en grupos cada vez más pequeños
hasta llegar a identificar cada ayuda técnica.
Éstos grupos principales son:
ayudas para el tratamiento y el entrenamiento; las ortesis y exoprótesis;
ayudas para la protección y el cuidado personal; ayudas para
la movilidad personal; ayudas para las tareas domésticas;
el mobiliario y adaptaciones del hogar y otros edificios; ayudas
para la comunicación, información y señalización;
ayudas para la manipulación de productos y mercancías;
ayudas y equipamiento para la mejora del entorno y, finalmente,
las ayudas para el ocio y tiempo libre.
Dentro del concepto tradicional de
ayudas técnicas, las más empleadas y de las que hablaremos,
brevemente, a continuación, son las destinadas a favorecer
la movilidad personal, las que permiten la realización de
las tareas domésticas y algunas para la comunicación.
Dentro de los grupos reseñados nos centraremos en las más
habituales. Las ortesis y las exoprótesis (para amputados)
habitualmente se tratan por separado y no las comentaremos aquí.
Dentro del grupo de ayudas para la movilidad personal están
las sillas de ruedas que, dada su especificidad, merecen ser tratadas
en un capítulo aparte.
Ayudas para
la deambulación
Las ayudas para la deambulación
son el tipo de ayuda técnica más importante y frecuente.
Pueden ser manejadas por un brazo como los bastones y las muletas
o por los dos brazos como los andadores. La prescripción
de estos dispositivos debe efectuarse en el momento adecuado y el
paciente ha de reunir unas condiciones mínimas para poder
usarlas.
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 Bastones
y muletas
Los bastones, al igual que las muletas, sirven para facilitar
la marcha aumentando la estabilidad, al ampliar la base de sustentación
y/o reduciendo la carga sobre una o ambas extremidades inferiores.
Los bastones están hechos de madera o de aluminio ajustable
en altura. Son las ayudas para la deambulación más
sencillas y, por este motivo, tienden a ser olvidados en la
atención temprana de personas que precisan ayuda en los
momentos iniciales de su discapacidad para la marcha. De hecho,
cuando se le sugiere a un paciente el empleo de un bastón,
con gran frecuencia lo suele rechazar como signo de senilidad
o discapacidad.
Están indicados en déficits
funcionales de una o ambas extremidades inferiores provocados
por patología musculoesquelética o neurológica.
Cuando los déficits son muy importantes se preferirán
las muletas a los bastones, y si están afectados los
miembros superiores será necesario modificarlos. Los
bastones simples resultan inestables si se aplican sobre ellos
fuerzas superiores al 20-25% del peso corporal. Su principal
función es proporcionar equilibrio y aumentar la sensación
de estabilidad. Si se precisa mayor soporte y estabilidad
se usarán las muletas, en primer lugar las de apoyo
en antebrazo.
La
altura óptima que debe tener tanto el bastón
simple como la empuñadura de los bastones ingleses
es la equivalente a la existente desde el trocánter
mayor al suelo. Los bastones con varios puntos de apoyo en
el suelo proporcionan una mayor base de apoyo, y por tanto,
mayor estabilidad que los bastones simples. Representan un
paso intermedio, de uso temporal, entre la marcha en paralelas
y el empleo de otro tipo de bastón. Se utilizan sobre
todo en hemipléjicos.
Las muletas de apoyo simultáneo en
antebrazo y codo están indicadas en poliartritis con
rigidez del codo en flexión y/o con limitaciones de
la movilidad de la muñeca, en parálisis del
tríceps braquial o de manos y también muñecas
dolorosas o traumatizadas. Las muletas de apoyo axilar están
contraindicadas en artropatías de hombro por la importante
tensión que causan en su estructura.
Andadores
Representan
las ayudas para caminar manipuladas por dos brazos. Existen
dos tipos fundamentales. Por un lado, los que tienen incorporados
unas ruedecillas para facilitar su desplazamiento y, por otro
lado, los que no las llevan. A unos y otros se les pueden
adaptar dispositivos especiales para apoyo en antebrazo o
varios tipos de empuñaduras
Las indicaciones generales de los andadores
son personas con debilidad en uno o ambos miembros inferiores,
personas con trastornos de equilibrio o aquellas que presentan
un cuadro de disminución global de la fuerza pero que
mantienen la suficiente en los miembros superiores como para
manejarlo.
La altura puede ser regulable y se recomienda que la empuñadura
de un andador simple se sitúe como en los bastones
simples, es decir, deben quedar a la altura de los trocánteres
mayores. En los de apoyo antebraquial la altura idónea
es la distancia desde el antebrazo al suelo con el codo flexionado
90º. Los componentes accesorios pueden o no estar presentes
y suponen un peso añadido. Entre los más utilizados
están los frenos, el asiento, la cesta o bolsa y la
bandeja.
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Ayudas para
las actividades de la vida diaria
Dentro de este grupo se incluyen una
inmensa cantidad de ayudas técnicas que pretenden facilitar
la autonomía del discapacitado en la realización de
las actividades cotidianas. El rango de sofisticación es
también muy amplio, abarcando desde un simple engrosador
de cuchara hasta los complejos sistemas hidraúlicos para
facilitar el baño independiente.
Aunque quedan englobadas en grupos
distintos de la clasificación ISO 9999, emplearemos los términos
más difundidos de ayudas para la alimentación, para
vestirse y para el baño.
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 Ayudas
para la alimentación
Existen diferencias entre las personas que han perdido la funcionalidad
en una mano respecto a los que han perdido las dos. En el primer
caso, las principales dificultades radican en mantener una base
estable, cortar y sacar la comida del plato. Se pueden utilizar
platos con dispositivo de succión en su base, dispositivos
para sujetar los alimentos, cuchillos con forma curva. También
existen engrosadores del mango de los cubiertos utilizados,
sobre todo, en pacientes artríticos, o los cubiertos
con una angulación especial. Otros utensilios son platos
con uno de sus rebordes empinados, etc. En caso de afectación
de ambos miembros superiores se pueden utilizar cubiertos de
bajo peso, tazas con doble asa, vasos que en su base tienen
un espacio para introducir la mano.
Ayudas
para el vestido
El criterio clave para la adaptación de ayudas
para el vestido es que sean fáciles de usar, ligeras
y resistentes. En casos de afectación de miembros inferiores,
como en casos de personas intervenidas para implantar una
prótesis de cadera, las más habituales son los
alcanzadores con un encaje para ponerse los calcetines o el
calzado. Otros utilizados son los cierres de Velcro. Si están
afectados los miembros superiores se recomiendan prendas con
cinturilla elástica sin cremalleras ni botones pequeños
y los ganchos para alcanzar determinadas prendas.
 Ayudas
para el baño
Para realizar el baño de forma independiente se
deben realizar una serie de pasos intermedios: vestirse y
desvestirse, entrar y salir de la bañera, mantenerse
en equilibrio de pie o sentado, manejar el jabón, alcanzar
todas las partes del cuerpo y secarse.
Existen en el comercio una amplia gama de
productos para ayudar en estas acciones, como asientos de
baño, barras para facilitar las transferencias, esponjas
con una barra que sirve de alargador para llegar a partes
del cuerpo de difícil acceso, ventosas para sujetar
el jabón, etc.
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Sistemas de
comunicación aumentativa
Son
muchas las personas que pueden sufrir alteraciones severas en la
comunicación debido a un trastorno neuromotor, neurolingüístico
o cognitivo. En aquellas personas con severas discapacidades para
la comunicación pueden ser necesarias otras técnicas
de comunicación distintas a las del lenguaje hablado natural.
El grupo de estas otras técnicas se agrupa bajo el nombre
de comunicación aumentativa o alternativa. Este grupo comprende
ayudas clásicas como los pictogramas o las tarjetas con símbolos.
Pero, el campo de la informática ha supuesto un importante
avance con constantes novedades tecnológicas.
Constantemente aparecen modificaciones
tanto en el Hardware con sistemas de acceso al ordenador mediante
teclado de conceptos, como en el Software con programas que convierten
la señal en sonido. En niños con parálisis
cerebral se emplean con gran frecuencia al suponer también
un elemento de escolarización.
Robótica
y sistemas de control de entorno
El término control de entorno
indica la capacidad de la persona de controlar dispositivos electrónicos.
Las personas hacia las que van dirigidos estos sistemas son aquellas
que presentan una extrema limitación física, como
los tetrapléjicos o los que presentan una enfermedad neuromuscular
degenerativa.
El objetivo es incrementar la independencia
del usuario. Las aplicaciones más comunes son la televisión,
aparatos de video, teléfonos, ordenadores, camas, ventanas,
persianas, puertas, etc.
Los sistemas de control más
frecuentemente utilizados son mediante ultrasonidos, infrarrojos
y ondas de radio. Mediante una caja de mando, y desde su silla de
ruedas o desde su cama, empleando uno de los sistemas reseñados,
el paciente puede manejar a distancia la televisión o las
persianas, por ejemplo.
No cabe duda que las nuevas tecnologías
pueden ofrecer una nueva perspectiva al discapacitado al aportar
innumerables posibles soluciones hasta ahora imposibles de imaginar.
El reto consiste en intentar facilitar su acceso a la mayoría.
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