En el organismo existen unas estructuras
denominadas bolsas serosas, recubiertas de sinovial en su interior,
situadas en zonas de roce o de apoyo entre los músculos o entre
éstos y los huesos. Su función es facilitar el movimiento. En situaciones
de irritación mecánica por traumatismos únicos o repetidos, pueden
aumentar la producción de
líquido
sinovial, dando lugar a la inflamación de la bolsa o bursitis.
También pueden afectarse en el curso de enfermedades reumáticas.
Según su localización y dentro
de las más frecuentes se encuentran:
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Bursitis
trocantérea. Sobre el trocánter mayor, que es una
parte prominente del fémur
localizada en la parte superior y lateral del muslo. Las causas
no son bien conocidas, a veces por caídas sobre la zona pero
normalmente no existe este antecedente. Es más frecuente a
partir de los 40 años y en mujeres. Suele afectar a un solo
lado y aparecer de forma progresiva con tendencia a cronificarse.
Los síntomas son dolor en esa localización que puede descender
por el muslo. Se acentúa al presionar, impidiendo por ejemplo
dormir recostado sobre ese lado, y también al realizar algún
movimiento con la cadera. Puede apreciarse una hinchazón sobre
la zona en personas delgadas.
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Bursitis
isquiática. Sobre el isquion, una parte ósea prominente
de la pelvis por debajo de los glúteos, sobre la que se realiza
el apoyo cuando nos sentamos. Es frecuente en personas que por
su trabajo, deban permanecer sentados de forma prolongada como
sastres u oficinistas, sobre todo si los asientos son duros.
También puede producirse por una caída sentado. Puede ser uni
o bilateral. El síntoma fundamental es el dolor al sentarse
en la zona que puede bajar por la parte de atrás del muslo.
Impide estar sentado cómodamente y obliga a cambiar de postura
o a levantarse de forma continua. |
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Bursitis
rotuliana. Aparece sobre la rótula y es muy frecuente.
Se produce en actividades que obliguen a permanecer arrodillado
largos periodos de tiempo - como los soladores -, de ahí el
sobrenombre popular de "rodilla de beata"; pero también tras
una caída de rodillas o un golpe sobre la zona. El síntoma fundamental
es la hinchazón delimitada sobre la cara
anterior de la rodilla, que puede llegar a ser muy llamativa,
siendo sorprendente el escaso dolor que suele provocar, no impidiendo
en ningún caso el caminar ni originando dolor al mover la rodilla.
Solo es molesta o dolorosa al apoyarse sobre las rodillas. En
los casos relacionados con la actividad laboral pueden ser bilaterales.
A veces se pueden infectar a través de pequeñas heridas en la
piel convirtiéndose en estos casos en un problema más importante.
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Bursitis
de la pata de ganso. Se denomina "pata de ganso" a un
tendón conjunto para tres músculos localizado en la cara interna
de la rodilla. A este nivel también se pueden producir bursitis,
sobre todo en relación con artrosis,
obesidad y alteración de la alineación de las rodillas como
en el genu varo. Se caracteriza por la aparición de un dolor
intenso en la cara interna de la rodilla, que produce cojera
al andar y que suele durar meses sin ceder con el reposo y los
antiinflamatorios, aunque las infiltraciones suelen ser muy
eficaces.
 Bursitis
aquílea. Localizada entre el tendón de Aquiles y la
piel, a nivel del talón. Se produce por el roce del contrafuerte
de un zapato inadecuado. Provoca aumento de volumen y dolor
en la zona y con el tiempo una dureza dolorosa que impide el
calzarse, aunque no afecta para nada si se camina con zapatos
que lleven el talón descubierto.
Bursitis
del hallux valgus (juanete). Se localiza en la zona
prominente de la parte interna del pie ocasionada por esta deformidad
debido al roce prolongado y anormal con el zapato. A la deformidad
y el dolor causado por el juanete se suma la presencia de dolor
e hinchazón en la parte interna del pie. |
El diagnóstico suele ser sencillo
y se basa en el interrogatorio sobre la localización y características
del dolor y los posibles mecanismos causantes así como en la exploración
física de la zona dolorosa. A veces, para las formas más complejas,
se precisa confirmar el diagnóstico con ecografías o resonancia
magnética.

En
todos los casos se recomienda evitar los mecanismos causantes tales
como permanecer sentado o de rodillas, uso de un calzado adecuado,
protección en trabajos que puedan desencadenarlo, etc.
Los antiinflamatorios, prescritos siempre por el médico, suelen
aliviar el dolor. Los tratamientos rehabilitadores son eficaces
en estos procesos, el uso de la termoterapia
y electroterapia conduce a mejoría casi siempre. En muchos casos
las infiltraciones de esteroides
en la bolsa constituyen un tratamiento eficaz. Lo más frecuente
es la asociación de varios de estos tratamientos. En bursitis
rotulianas con mucha cantidad de liquido se puede proceder a punción
para evacuar el contenido.
Solamente en los casos en que fracasen los tratamientos anteriores
y las molestias sean incapacitantes se recurrirá a la cirugía
que realiza una extracción de la bolsa.