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 Tendinitis
del manguito rotador
Lo más frecuente es la afectación del supraespinoso,
que puede aparecer aislada, ya que este tendón es el
que más se roza contra el acromion. Si a esta circunstancia
anatómica se suma el sobreuso laboral o deportivo,
el proceso de desgaste se acentúa produciendo fenómenos
degenerativos en el mismo que pueden progresar a desgarros
e incluso rotura completa por fatiga.
Suele ocurrir en el adulto
de edad media en adelante que ha efectuado durante años
gestos repetidos con el hombro pero también puede ocurrir
en jóvenes tras un esfuerzo excesivo
Los síntomas que aparecen
son dolor progresivo en hombro con arco de movilidad dolorosa,
esto es, solo duele en el punto de elevación del brazo
en que el tendón se roza con el acromion, dejando de
doler por encima y debajo de ese punto.
Con frecuencia la afectación
degenerativa que puede comenzar en este tendón se extiende
al resto de los que forman el manguito, haciendo que el dolor
se generalice a todos o casi todos los movimientos del hombro.
Tendinitis
cálcicas
Es frecuente el depósito de cristales de calcio en
el interior de los tendones del manguito por razones no bien
precisas, aunque puede deberse al padecimiento de enfermedades
como el hiperparatiroidismo.
Lo habitual es que se desconozca
la causa, pero suele aparecer en personas con problemas degenerativos
tendinosos y es un factor que favorece la rotura de los mismos.
Otras veces aparecen calcificaciones
en una radiografía de pacientes sin ningún tipo
de síntomas y en ocasiones provocan una crisis de tendinitis
aguda con dolor agudo muy intenso, enrojecimiento y calor
en la zona.
Rotura
del manguito rotador
Lo
más frecuente es que sea la consecuencia del proceso
de desgaste crónico del tendón del manguito,
que puede ser conocido o no, ya que puede ocurrir que el primer
síntoma sea la rotura tendinosa. Como en las tendinitis,
puede afectar solo al supraespinoso o a todo el manguito y
la rotura ser total o parcial.
Se puede producir al levantar
un peso o tras una caída, sin necesidad de que sean
muy violentas. En personas jóvenes, sin problemas previos,
requiere un esfuerzo o traumatismo mucho más importante.
La consecuencia inmediata en
las roturas completas es la incapacidad absoluta para la elevación
del brazo por el paciente, queda como paralizado. Se acompaña
de dolor agudo importante inicialmente, pasando a remitir
después en el curso de unas semanas.
A pesar de la aparatosidad
del cuadro, pocas veces requiere reparación quirúrgica,
salvo en personas jóvenes con tendones en buen estado.
Con el tiempo se va recuperando la función llegando
a adquirir en general una movilidad que permite la realización
de muchas tareas con el brazo, siendo compensados los movimientos
deficitarios con otros músculos.
 Tendinitis
bicipital
El músculo bíceps dispone de dos tendones,
uno de los cuales discurre por la cara anterior del hombro,
siendo causa de tendinitis con cierta frecuencia. Se caracteriza
por dolor en la parte anterior del hombro que aumenta
con algún movimiento del brazo. Afecta bastante
a deportistas con actividad lanzadora y tras actividades
como pintar. Es muy probable que coincida con tendinitis
del tendón del manguito. |
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En casos de larga evolución
puede llegar a producirse la rotura del mismo, tras un esfuerzo
o de forma espontánea, por desgaste, lo que origina
en general dolor intenso en esa localización y la aparición
de una "bola" cerca del codo, que corresponde al
músculo descolgado. Al día siguiente suele aparecer
un hematoma en la zona. A diferencia de otras roturas tendinosas
no produce gran incapacidad ni afecta de forma significativa
a la fuerza del bíceps que se mantiene gracias al otro
tendón intacto.
Bursitis
subacromial
Consiste en una inflamación con producción de
liquido sinovial en la bolsa subacromial que se interpone
entre el manguito y el acromion.
La causa está en la
irritación mecánica continua contra el acromion
en la elevación repetida del brazo, a veces tras una
caída.
Dado que el origen es el mismo,
suele suceder de forma conjunta con las tendinitis anteriores.
Capsulitis
adhesiva o retráctil
Es una enfermedad inflamatoria de la cápsula
articular que provoca una tendencia a retraerla, dando lugar
a una gran restricción de la movilidad. Se desconoce
su causa, pero tras un tiempo variable, de meses, desaparece
espontáneamente y no suele dejar secuelas. Es más
frecuente en mujeres a partir de la edad media de la vida
y en diabéticos.
Mucho más frecuente
es la retracción de la cápsula con pérdida
de la movilidad producida tras padecer algunas de las tendinitis
anteriores y otros procesos dolorosos como fracturas, ya que
con dolor, se tiende a no mover y la falta de movimiento hace
que se formen adherencias que a su vez hacen más difícil
la movilización, creando un circulo vicioso que debe
interrumpirse cuanto antes. A diferencia de la capsulitis
anterior de causa desconocida, ésta no desaparece sola,
el tratamiento con movilización debe comenzar pronto
y ser intenso y puede dejar como secuelas un déficit
de movilidad.
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