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¿Cómo se diagnostica?
¿Cómo
se trata?
A
pesar de todos los diagnósticos diferentes los tratamientos
son muy parecidos ya que las causas son prácticamente las
mismas.
En fase aguda, cuando hay dolor importante
y acaba de comenzar el proceso, se recomienda reposo con
el brazo en cabestrillo, que en ningún caso debe ser muy
prolongado (más de 48-72 horas), ya que la inmovilización
predispone a la aparición de una capsulitis.
Si es posible porque el dolor no
sea muy intenso, no se recurrirá a la inmovilización
y de forma precoz se iniciaran los ejercicios denominados de péndulo,
en los que el propio peso del brazo del paciente se utiliza para
facilitar el movimiento.
En muchas ocasiones y si no hay contraindicaciones
se recomendará el consumo de analgésicos y/o antiinflamatorios
por vía oral.
La termoterapia, es decir, la aplicación
de frío en las primeras 48 horas en casos agudos y frío
y/o calor en los de más tiempo de evolución, constituye
una ayuda fácil y valiosa en el tratamiento.
Un
tratamiento eficaz en muchos casos son las infiltraciones de esteroides
con anestésicos locales en la vecindad del tendón.
Si dan buen resultado se pueden aplicar hasta tres o cuatro separadas
por 7-15 días. Según la intensidad del dolor y el
criterio del medico que lo realice, se puede recurrir a la infiltración
en primer lugar o tras un periodo de rehabilitación.
Los tratamientos de rehabilitación
consisten en la aplicación de ciertos aparatos que mejoran
el dolor por distintos mecanismos (onda corta, microonda, ultrasonido,
láser, etc. ) y en la realización de ciertos ejercicios
y terapias manuales destinados a evitar la pérdida de movilidad
y/o recuperar la perdida, así como potenciar determinados
músculos que ayudan a compensar los deficitarios (poleoterapia,
cinesiterapia, masaje).
Solamente en los casos con escasa
o nula respuesta a los tratamientos anteriores de planteara la cirugía:
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Actualmente
la artroscopia permite él diagnostico y tratamiento
de muchos de estos procesos. En general consiste en ampliar
el espacio subacromial a través de la sección
de excrecencias óseas, ligamentos y extremo del acromion
para evitar el roce del tendón. Cuando hay rotura del
mismo se puede proceder a la sutura aunque en muchos casos,
debido al mal estado del tendón o a la localización
de la rotura, el resultado no suele ser muy favorable. El aumento
del espacio sí suele mejorar en cambio el dolor.
Otras
veces no se puede realizar artroscopia y se llevara a acabo
una cirugía abierta realizando una acción
similar.
En
los casos de capsulitis adhesivas avanzadas sin respuesta al
tratamiento rehabilitador intensivo, se puede proceder a la
movilización bajo anestesia, técnica
en la que se fuerza la movilidad perdida con el paciente anestesiado
para comenzar la rehabilitación al día siguiente
y no perder lo recuperado.
Otras
veces se realiza una artrolisis por artroscopia o cirugía
abierta en la que se limpian todas las adherencias formadas
que impedían el movimiento. |
¿Tiene buen
pronóstico?
En general, si se diagnostica
y sobre todo se trata precozmente, el pronostico es bueno, obteniéndose
mejorías completas incluso en casos de roturas significativas.
En
casos de roturas masivas no operadas en pacientes de edad, la funcionalidad
que se adquiere, si bien limitada, llega a ser suficiente para la
realización de la mayoría de las actividades cotidianas
como el aseo, el vestido o la comida.
Lo que más mejora el pronóstico
es la movilización precoz, aunque sea dolorosa y siempre
dirigida e indicada por un médico. Debe comenzarse a mover
pronto e intentar mantener y recuperar las actividades cotidianas
perdidas o dolorosas.
Como se trata de procesos degenerativos
existe posibilidad de recaídas, para evitarlas hay que aprender
a proteger los hombros en el descanso nocturno, tareas domésticas
y trabajo. Se evitará dormir con los brazos elevados, los
movimientos repetidos con el brazo alejado del cuerpo y sin apoyo,
y sobre todo las tareas por encima del nivel de la cabeza y más
aun si suponen realizar esfuerzos. Es recomendable la realización
diaria de unos ejercicios encaminados a fortalecer los músculos
débiles y mantener y en ocasiones mejorar la movilidad del
hombro.
La práctica de algunos deportes
como la natación, tenis y otros de lanzamiento de forma intensa
o en personas que hayan padecido alguno de estos problemas debe
evitarse o realizarse de forma cuidadosa y controlada para evitar
más agresiones al tendón.
Cuándo
acudir al médico
El pronóstico
y la duración hasta la recuperación están muy
condicionados por la rapidez con que se instaure el tratamiento.
En los casos de dolor agudo importante
no se suele demorar la consulta pero la mayoría de las veces
cursa de forma insidiosa, con molestias que no incapacitan al paciente
quien piensa que "se pasarán" y cuando decide acudir
al médico el proceso lleva largo tiempo de evolución
y la pérdida de movilidad puede ser muy importante sin que
el propio enfermo tuviera noción de la misma. En estos casos
la recuperación es mucho más larga llegando incluso
a requerir más de 2-3 meses de rehabilitación y las
posibilidades de que quede alguna perdida de la movilidad son mayores.
Por tanto, en cuanto aparezca
un dolor nocturno y en la realización de algunos movimientos
del hombro que persista más de 2-3 semanas, es conveniente
acudir al médico para instaurar pronto un tratamiento
que evite complicaciones y no se retarde la curación.
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