Introducción
Clasificación
Indicaciones
Criterios generales de selección

 

Introducción
La silla de ruedas supone una solución a las limitaciones de desplazamiento que tienen algunas personas con discapacidad. No hay que considerarla como el fracaso de cualquier tratamiento previo y un elemento en el que se relega a alguien que no puede desplazarse con sus extremidades inferiores.

Para los usuarios de silla de ruedas, la silla es como las piernas para los que pueden caminar, y en cualquier caso, un dispositivo en el que pasan la mayor parte del día. Es el elemento que va a permitir al usuario reintegrarse en su vida laboral y de relación. Ha de cumplir, inicialmente, un doble requerimiento. Por un lado, ha de ser estable y cómoda y, por otro, ha de permitir un fácil desplazamiento.

Existen muchas sillas en el mercado. No todas valen para cualquier persona. A la hora de comprar una silla existen una serie de aspectos a tener en cuenta que van a influir decisivamente en el resultado final. Cuestiones como el tipo de discapacidad, dimensiones, finalidad de la silla (para trabajar, realizar actividades deportivas, etc.), medio en el que la va a utilizar (rural, urbano, accidentado, sin cuestas, etc.), precio y otras muchas que determinarán el modelo a adquirir. Su adquisición, por tanto, debe ser considerada como una cuestión de suma importancia para el interesado y ha de hacerse con base en una correcta valoración.

La elección de una silla de ruedas es un proceso en el que se han de escuchar varias opiniones. Por un lado, la del médico prescriptor, cuyo papel le ha de corresponder al médico rehabilitador, único especialista médico que centra su actividad en todo lo referente a la discapacidad y la minusvalía; y por otro, tanto la del terapeuta ocupacional como la del fisioterapeuta y el técnico ortopédico correspondiente. Todos estos profesionales actúan como asesores del verdadero protagonista de la prescripción, que no es otro que el propio usuario. A él le corresponde un papel activo y fundamental señalando sus requerimientos, necesidades e incluso experiencias previas. Es recomendable que se asesore convenientemente con los agentes citados, pero nadie mejor que él sabe para qué quiere la silla, dónde la va a utilizar y cuánto está dispuesto a gastar.

Desgraciadamente, ni existe una formación homogénea entre todos los profesionales respecto a los temas relacionados con la sedestación, ni todas las empresas distribuidoras o encargadas de la venta de estos productos tienen una calidad similar. Por este motivo, antes de comprar una silla de ruedas, se sugiere al usuario que contraste tanto la formación del profesional que le atiende como la fiabilidad de la empresa suministradora. Tampoco ha de olvidar solicitar el certificado de garantía de la silla y procurar comprar productos que hayan sido sometidos a ensayos de valoración según la normativa vigente que avalen su calidad.

 

Clasificación
La labor de clasificación siempre es esencial para saber de qué estamos hablando y para identificar cualquier objeto. Existe una amplísima gama de modelos y muchas clasificaciones de sillas de ruedas, pero la más aceptada a nivel internacional es la propuesta por la Norma ISO 9999.

Establece dos grandes grupos las manuales y las eléctricas con sus subgrupos correspondientes.

Dentro de las manuales tenemos las siguientes:
  Impulsadas por un acompañante.
Bimanuales impulsadas por las ruedas traseras.
Bimanuales impulsadas por las ruedas delanteras.
Bimanuales impulsadas por medio de palancas
Manuales de conducción monolateral.
Manejadas por un pie.

Entre las eléctricas están:
  Sillas de ruedas de motor manejadas por un acompañante
Sillas de ruedas con motor eléctrico y dirección manual
Sillas de ruedas con motor eléctrico y dirección asistida
Sillas de ruedas propulsadas con motor de combustión.

 

Indicaciones
Una prescripción correcta es imprescindible puesto que de no hacerlo así pueden aparecer complicaciones como úlceras por presión, deformidades y contracturas articulares, lesiones nerviosas periféricas y caídas.

Aunque las patologías que deterioran la capacidad de deambulación y condicionan a una persona a ser usuaria de una silla de ruedas son muy variadas (origen neurológico, traumatológico, reumático, congénito etc.) y difícil de acotar, los distintos estudios epidemiológicos han demostrado que entre la población adulta, los ancianos son los que con mayor frecuencia la necesitan.

Las sillas eléctricas se reservan fundamentalmente a aquellas personas que carecen de suficiente fuerza en sus miembros superiores para propulsarse como consecuencia de procesos neuromusculares o lesiones medulares altas, o bien aquellos que no toleran el esfuerzo energético de la propulsión por una mala situación cardiovascular.

 

Criterios generales de selección de una silla de ruedas
Existen multitud de aspectos a tener en cuenta a la hora de escoger la silla adecuada.. De todos ellos señalamos tres en los que siempre hay que pensar, de índole general, independientemente de cuestiones particulares. Estos son:
 


Adecuación al usuario: se refiere, por un lado, a los aspectos relacionados con las dimensiones del usuario. Hay que recordar que dentro de la talla elegida, algunos modelos ofrecen la posibilidad de realizar variantes y cambios para una mejor adaptación. Por otro lado, la silla debe adaptarse a la situación clínica del usuario, con sus posibles complementos, como separadores de caderas, controles laterales de tronco, reposacabezas, etc.

Adecuación al uso: la silla elegida debe estar preparada para la actividad prioritaria que va a realizar el usuario. No es lo mismo, por ejemplo, si va a ser autopropulsada o si va aser empujada por otra persona; si es deportiva o para realizar un trabajo en oficina, etc. Tanto el diseño como los materiales van a ser diferentes.

Adecuación al entorno: es fundamental que se considere las características del lugar donde se va a utilizar. No es lo mismo una silla para interiores que otra para utilizarla en espacios abiertos; también serán distintas las sillas empleadas en medio rural de las del medio urbano.

 

Fecha de publicación: Enero 2001

Dr. Angel Gil Agudo
Facultativo especialista de Área.
Servicio de Rehabilitación.
Hospital La Mancha Centro.
Alcázar de San Juan. Ciudad Real.

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