El colonoscopio es un tubo largo que permite la completa exploración de todo el intestino grueso. Hoy se utilizan endoscopios con tecnología de vídeo digital que proporcionan una gran calidad de la imagen. La exploración se visualiza en un monitor de TV lo que permite al explorador obtener un diagnóstico correcto y fiable y poder grabar la exploración.
Antes de realizar la exploración el paciente debe realizar una limpieza exhaustiva del colon. El día antes de la exploración deberá tomar desde 24 horas antes una solución laxante que le producirá diarrea. Durante los dos días anteriores a la exploración se deberán tomar únicamente alimentos sin residuos evitando la ingesta de carne, verduras y frutas como el kiwi. Igualmente se deberá tomar abundante liquido y evitar la ingesta de preparados que contengan hierro. Una exploración eficiente depende de la correcta limpieza del colon.
Desde 6 horas antes de la exploración se deberá estar en ayunas. Esta exploración no precisa hospitalización.
Dado que la exploración puede ser molesta y dolorosa se utiliza cada vez con mayor frecuencia la llamada sedación consciente que consiste en administrar por vía intravenosa un sedante del tipo de las benzodiacepinas y un analgésico con el fin de hacer la exploración más confortable.
El especialista introduce el endoscopio a través del ano iniciándose así la exploración. Durante la misma el paciente puede presentar aumento del tamaño del abdomen como consecuencia de la introducción de aire para explorar el tubo digestivo así como dolor tipo retortijón. La emisión de aire por el ano puede aliviar momentáneamente estos síntomas.
Una vez concluida la exploración la recuperación tarda unas 3-4 horas como consecuencia de la sedación y la persona explorada no debe conducir ni realizar actividades de riesgo durante ese tiempo. Pasadas 3-4 horas la recuperación es completa.