¿Cómo se sabe de la progresión de la enfermedad?
La evolución puede seguirse
con una estimación de la filtración de los glomérulos,
que son los filtros que posee cada riñón, medida por
el aclaramiento de creatinina.
La progresión de la Insuficiencia
Renal Crónica transcurre por cuatro etapas, según
el grado de función renal, tomando el 100% del aclaramiento
de creatinina como lo normal:
| |
 Etapa
I: 100 a 50 %
 Etapa
II: 50 a 25 %
 Etapa
III: 25 a 10 %
 Etapa
IV: menos de 10%
|

¿Cuales son los síntomas de la Insuficiencia
Renal?
|
Habitualmente no aparecen
síntomas directos del fallo renal, hasta que la enfermedad
está bastante avanzada. Muchas veces el diagnóstico
se realiza luego de un chequeo por otra patología
o por tener riesgo de padecerla.
El paciente es asintomático
habitualmente en las etapas I, II, y muchas veces en la
III, haciéndose evidente el síndrome urémico
florido recién en la etapa IV. Este hecho es el reflejo
de la gran capacidad de adaptación renal y del organismo
en general. Las manifestaciones clínicas de síndrome
urémico "florido" aparecen generalmente en la etapa
IV, y, algunas de ellas, a veces y/o con menor intensidad,
ya en la etapa III.
|
|
Las manifestaciones pueden abarcar
diversas y variadas alteraciones tales como las del agua y las sales,
calambres, prurito o picazón, menor claridad y rapidez mental,
hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, desánimo,
anemia, piel pálida amarillenta, hemorragias, nauseas y vómitos,
diarrea, etc.

¿Cómo se trata la Insuficiencia Renal?
| |
 En
primer lugar intentando que el proceso progrese lo más
lentamente posible, y para ello es preciso tratar los factores
que están involucrados en dicha progresión,
como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus,
el tabaquismo y los niveles altos de colesterol.
 Del
mismo modo, hay que buscar factores de descompensación,
especialmente si son reversibles. La pérdida exagerada
de líquidos es una causa corriente. Es preferible tener
al paciente siempre con un poco de edema de los pies que "seco".
La insuficiencia cardiaca, provoca una disminución
del riego sanguíneo al riñón, debe ser
diagnosticada y tratada adecuadamente. La infección
urinaria de por sí puede producir alza de las sustancias
tóxicas (nitrogenadas), como cualquier otra infección;
pero la píelo nefritis aguda además daña
la función renal misma y deja secuelas. La obstrucción
urinaria, que debe siempre ser descartada, con frecuencia
es causa de retención nitrogenada prolongada, y, también
es causa de daño renal. No se debe olvidar el antecedente
de administración de algunos fármacos como los
antiinflamatorios, algunas familias de antibióticos,
medios de contraste radiológico, u otras sustancias
tóxicas para los riñones.
 Es
clave señalar la importancia de la dieta en el retraso
de la progresión de la enfermedad y por lo tanto de
la diálisis.
|

¿Cuáles son las medidas dietéticas
más recomendables?
| |
Entre
otras cosas, se debe controlar la ingesta de sodio, aportar
las calorías suficientes para frenar el consumo de las
proteínas del propio cuerpo, limitar el aporte proteico
para evitar o disminuir las manifestaciones de "toxicidad urémica"
que no es otra cosa que el producto de la degradación
de las proteínas, y controlar el aporte de potasio calcio
y fósforo.
 Debe
restringirse la ingesta de potasio, especialmente de frutas
(plátano, zumo de naranja o tomate, uva, melón,
kiwi, fruta seca, calabaza, patatas, acelga, espinaca, etc.):
 En
las etapas I y II de la Insuficiencia Renal Crónica,
no hay problemas con el aporte de potasio.
 En
la etapa III, si la cantidad de orina es alta (más
de 1,5 Litros al día), y si se está alerta,
en general tampoco surgen problemas.
 Pero,
si la diuresis es menor de 1 litro al día, o el paciente
es diabético, aún cuando tenga diuresis mayores,
debe restringirse la ingestión de potasio.
|

¿Qué se puede hacer cuando la enfermedad
ya está avanzada?
Aún quedan dos posibilidades:
| |
Una
es sustituir la función depuradora de los riñones
con el riñón artificial o diálisis, lo
que tiene mayores complicaciones mientras mayor es el paciente,
pero que en ningún caso se puede desestimar solo por
la edad.
 En
segundo lugar está el trasplante renal, que es sustituir
los riñones enfermos por otro sano, de alguien que
ya no lo puede utilizar, el donante. Sin duda esta última
alternativa es la más efectiva, si es que el enfermo
ha logrado encontrar un donante compatible y su cuerpo no
ha rechazado al órgano trasplantado.
|
|

¿Está contraindicado el trasplante en los
ancianos?
En el anciano no hay contraindicación absoluta de transplante
sólo por la edad. Día a día en el mundo se
transplantan sujetos de mayor edad. Un hecho que ha influido a
mejorar las expectativas ha sido que con la ciclosporina, un medicamento
capaz de ayudar a controlar el rechazo que se produce al recibir
un órgano extraño, y otras drogas similares, es
que ya no se necesitan dosis tan altas de corticoides logrando
un mejor control del enfermo. Entre las contraindicaciones de
transplante están: un cáncer reciente, infección
activa o crónica no erradicada, trastornos cognitivos relevantes,
trastornos psiquiátricos, una expectativa de vida muy limitada
por otra enfermedad.
|