¿Qué
significa padecer una neumonía?
|
Con el término neumonía
nos estamos refiriendo a una inflamación del llamado
parénquima pulmonar producida generalmente por agentes
infecciosos. Es por tanto una infección de las estructuras
finales de la vía respiratoria localizadas en el pulmón.
Puede ser causada tanto por bacterias como por algunos virus
y hongos.
Bien es cierto que esta inflamación
puede ser producida por otros agentes como tóxicos
o procesos inmunológicos entre otros. Sin embargo aquí
nos referiremos únicamente a los procesos infecciosos,
más comunes en la clínica y por tanto de mayor
divulgación y trascendencia entre la población.
|
|
Estos procesos pueden alterar las
funciones propias de las estructuras que afectan, en este caso fundamentalmente
alterar el intercambio gaseoso. También pueden producir complicaciones
locales o afectación global de todo el organismo secundaria
al proceso infeccioso. Todo ello hace de la neumonía un proceso
en ocasiones amenazante para la vida, si bien la clínica
diaria es muy variada y heterogénea. Nos encontramos en un
extremo con cuadros respiratorios fácilmente resueltos con
tratamiento y en el otro con procesos graves, en ocasiones fulminantes
que llevan a la muerte. Es fácil entender que las características
del paciente no serán las mismas en todos los casos, existiendo
sujetos de alto riesgo frente adultos sanos. Así mismo la
gravedad también dependerá del germen causal y del
lugar de adquisición de la neumonía siendo esta más
grave cuando se adquiere en el hospital o en una institución,
al seleccionarse microorganismos más agresivos sobre sujetos
más debilitados.

¿Por
qué es importante la neumonía en el anciano?
A
finales del siglo pasado un autor clásico dentro de la Medicina
caracterizaba a la neumonía en su tratado de Medicina como
una especial enemiga de los ancianos. Años más
tarde y con connotaciones diferentes la llamó amiga de
los ancianos. Estas observaciones clásicas no hacen otra
cosa que reflejar dos aspectos fundamentales cuando hablamos de
la neumonía en este grupo de edad: su alta frecuencia y una
mayor mortalidad.
La neumonía por tanto es una
infección de primer orden en el anciano. Aunque no son cifras
de nuestro país, se ha estimado que el 90% de las muertes
por neumonía ocurren en mayores de 65 años, siendo
la cuarta causa de muerte en este grupo de edad. Además conocemos
que esta infección presenta en nuestros mayores, comparándola
frente a los adultos jóvenes, más frecuencia de complicaciones,
hospitalizaciones más frecuentes y estancias más prolongadas
en el hospital.

¿Qué
desventajas tiene el anciano frente a una neumonía?
Existen aún discrepancias sobre si la edad por sí
misma es un factor de riesgo independiente asociado a la peor evolución
de la neumonía en el anciano. Sin embargo sí está
claro que en el anciano se concentran una serie de factores que
hacen que esta infección tenga el problema de gran incidencia
y peor pronóstico ya referido. Estos factores son:
| |
Cambios
asociados con el envejecimiento que aumentan la susceptibilidad
a la infección:
En nuestro caso tendremos cambios en el sistema respiratorio
que consisten en una disminución de la elasticidad
pulmonar y una menor fuerza de músculos respiratorios
con un mayor atrapamiento de aire.
|
|
| |
Así mismo existe una disminución de la función
mucociliar que mediante la secreción de moco y arrastre
permite la eliminación de partículas y patógenos
de las vías aéreas. Con la edad también
existe una menor eficacia del reflejo de la tos. Todo ello
hace que el anciano sea menos capaz de eliminar microorganismos
desde sus vías respiratorias. Además de estar
alterados factores locales respiratorios, existen cambios
en el sistema inmunitario del anciano. Es la llamada inmunosenescencia.
Aunque es un tema también controvertido existen multitud
de trabajos experimentales que demuestran una menor capacidad
del sistema inmune en el anciano por defectos en sus componentes
o en su regulación lo que implicaría una menor
capacidad de defensa frente a la infección.
|
| |
Presencia
en el anciano de otras enfermedades junto con la neumonía:
Es ya conocido y divulgado en esta serie que en el anciano
existen con frecuencia enfermedades acompañantes en
lo que se ha llamado comorbilidad. En la mayoría de
los casos son procesos crónicos y debilitantes. Parece
ser que la presencia de estas enfermedades añadidas
a la neumonía es la que ensombrece el pronóstico
de esta infección mucho más que los anteriores
factores. Enfermedades respiratorias crónicas como
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes,
cardiopatías o insuficiencia cardiaca, cáncer,
inmunodepresión, malnutrición o enfermedades
cerebrovasculares como el ictus, influyen en la peor evolución
de la neumonía del anciano.
|
|