¿Qué significa padecer una neumonía?
¿Por qué es importante la neumonía en el anciano?
¿Qué desventajas tiene el anciano frente a una neumonía?
¿Cómo se presenta clínicamente y se reconoce la neumonía?
¿Qué instrumentos diagnósticos se usan ante una neumonía?
¿Cómo se tratan las neumonías?

 

¿Qué significa padecer una neumonía?

Con el término neumonía nos estamos refiriendo a una inflamación del llamado parénquima pulmonar producida generalmente por agentes infecciosos. Es por tanto una infección de las estructuras finales de la vía respiratoria localizadas en el pulmón. Puede ser causada tanto por bacterias como por algunos virus y hongos.

Bien es cierto que esta inflamación puede ser producida por otros agentes como tóxicos o procesos inmunológicos entre otros. Sin embargo aquí nos referiremos únicamente a los procesos infecciosos, más comunes en la clínica y por tanto de mayor divulgación y trascendencia entre la población.

Estos procesos pueden alterar las funciones propias de las estructuras que afectan, en este caso fundamentalmente alterar el intercambio gaseoso. También pueden producir complicaciones locales o afectación global de todo el organismo secundaria al proceso infeccioso. Todo ello hace de la neumonía un proceso en ocasiones amenazante para la vida, si bien la clínica diaria es muy variada y heterogénea. Nos encontramos en un extremo con cuadros respiratorios fácilmente resueltos con tratamiento y en el otro con procesos graves, en ocasiones fulminantes que llevan a la muerte. Es fácil entender que las características del paciente no serán las mismas en todos los casos, existiendo sujetos de alto riesgo frente adultos sanos. Así mismo la gravedad también dependerá del germen causal y del lugar de adquisición de la neumonía siendo esta más grave cuando se adquiere en el hospital o en una institución, al seleccionarse microorganismos más agresivos sobre sujetos más debilitados.

 

¿Por qué es importante la neumonía en el anciano?
A finales del siglo pasado un autor clásico dentro de la Medicina caracterizaba a la neumonía en su tratado de Medicina como una especial enemiga de los ancianos. Años más tarde y con connotaciones diferentes la llamó amiga de los ancianos. Estas observaciones clásicas no hacen otra cosa que reflejar dos aspectos fundamentales cuando hablamos de la neumonía en este grupo de edad: su alta frecuencia y una mayor mortalidad.

La neumonía por tanto es una infección de primer orden en el anciano. Aunque no son cifras de nuestro país, se ha estimado que el 90% de las muertes por neumonía ocurren en mayores de 65 años, siendo la cuarta causa de muerte en este grupo de edad. Además conocemos que esta infección presenta en nuestros mayores, comparándola frente a los adultos jóvenes, más frecuencia de complicaciones, hospitalizaciones más frecuentes y estancias más prolongadas en el hospital.

 

¿Qué desventajas tiene el anciano frente a una neumonía?
Existen aún discrepancias sobre si la edad por sí misma es un factor de riesgo independiente asociado a la peor evolución de la neumonía en el anciano. Sin embargo sí está claro que en el anciano se concentran una serie de factores que hacen que esta infección tenga el problema de gran incidencia y peor pronóstico ya referido. Estos factores son:

 

Cambios asociados con el envejecimiento que aumentan la susceptibilidad a la infección:
En nuestro caso tendremos cambios en el sistema respiratorio que consisten en una disminución de la elasticidad pulmonar y una menor fuerza de músculos respiratorios con un mayor atrapamiento de aire.

 


Así mismo existe una disminución de la función mucociliar que mediante la secreción de moco y arrastre permite la eliminación de partículas y patógenos de las vías aéreas. Con la edad también existe una menor eficacia del reflejo de la tos. Todo ello hace que el anciano sea menos capaz de eliminar microorganismos desde sus vías respiratorias. Además de estar alterados factores locales respiratorios, existen cambios en el sistema inmunitario del anciano. Es la llamada inmunosenescencia. Aunque es un tema también controvertido existen multitud de trabajos experimentales que demuestran una menor capacidad del sistema inmune en el anciano por defectos en sus componentes o en su regulación lo que implicaría una menor capacidad de defensa frente a la infección.

 

 

Presencia en el anciano de otras enfermedades junto con la neumonía:
Es ya conocido y divulgado en esta serie que en el anciano existen con frecuencia enfermedades acompañantes en lo que se ha llamado comorbilidad. En la mayoría de los casos son procesos crónicos y debilitantes. Parece ser que la presencia de estas enfermedades añadidas a la neumonía es la que ensombrece el pronóstico de esta infección mucho más que los anteriores factores. Enfermedades respiratorias crónicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes, cardiopatías o insuficiencia cardiaca, cáncer, inmunodepresión, malnutrición o enfermedades cerebrovasculares como el ictus, influyen en la peor evolución de la neumonía del anciano.

 

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