El cáncer de Tiroides es un tumor relativamente infrecuente tanto en la población general como en el anciano afectando aproximadamente al 1% de la población. En el paciente mayor sigue siendo un tumor raro aunque se sabe que con la edad hay un peor pronóstico general de esta enfermedad y una distribución diferente entre los diferentes tipos histológicos de cáncer tiroideo.
Los pacientes con cáncer de tiroides presentan habitualmente un estado de función tiroidea normal con algunas excepciones. Por lo tanto la presencia de un nódulo tiroideo, una masa en la región anterior del cuello, adenopatías en la región o en ocasiones metástasis a distancia como primer hallazgo de la enfermedad, es lo que nos pone en la pista de esta patología.
El diagnóstico se realiza mediante la obtención de material sospechoso de enfermedad tumoral mediante punción con aguja fina o una biopsia.
El tratamiento en general es quirúrgico valorando el caso en función de la situación general del paciente y del tipo tumoral más o menos agresivo. Según la histología del tumor existen apoyos al tratamiento tanto en la detección de restos tumorales tras el procedimiento quirúrgico, como en su supresión mediante radioyodo en tumores diferenciados que mantienen su captación. En estos casos el uso de hormona tiroidea a dosis supresoras de la TSH intenta inhibir el crecimiento de restos de tejido dependientes de esta última. Otras terapias como radioterapia externa o quimioterapia tienen su papel en algunos casos.