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¿Qué peculiaridades tiene el Tiroides en
el anciano?
El Tiroides es una glándula
endocrina productora de hormonas que intervienen en multitud de
procesos metabólicos en el organismo. La alteración
en su función o estructura es causa de enfermedad, presente
de una manera significativa en todas las etapas de la vida y muy
especialmente en el anciano.
El tiroides se localiza en la cara
anterior del cuello organizándose en dos lóbulos frente
a la traquea y la laringe.
Se ha objetivado que existe un descenso
en la secreción de hormonas tiroideas con la edad. Sin embargo
una menor degradación y una disminución en su utilización
alreducirse la masa corporal parecen compensar este aspecto, manteniendo
sus concentraciones en el anciano en niveles semejantes al del adulto.

Manifestaciones
clínicas
Las enfermedades del
Tiroides son tan frecuentes en el anciano como en otros grupos de
edad. Sin embargo tienen unas características particulares
que merece mencionar:
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Las manifestaciones clínicas están frecuentemente
enmascaradas en el seno de otras enfermedades o a menudo son
atribuidas " a la edad " por el paciente o por el
propio médico.
La clínica de las enfermedades tiroideas es muchas veces
sutil y atenuada en el anciano.
La
función del tiroides y las manifestaciones de su enfermedad
se pueden modificar con el uso de medicaciones de uso muy frecuente
en este grupo de edad.
Las
determinaciones analíticas de pruebas de función
tiroidea están frecuentemente alteradas en el anciano
bien por el propio envejecimiento o bien por la presencia de
enfermedades concomitantes sin que exista enfermedad tiroidea.
Este aspecto junto a su difícil reconocimiento clínico
dificultan su diagnóstico.
A
la hora del tratamiento de la patología tiroidea hay
que tener en cuenta las enfermedades acompañantes que
suele presentar el anciano ya que nuestro tratamiento puede
tener influencia en ellas. |

¿Cómo
enferma el Tiroides?
Podemos conocer de forma muy simple
la alteraciones que puede presentar el tiroides dividiéndolas
en alteraciones de su función o en su estructura. No tienen
por que ir separadas, de tal forma que el agrandamiento de la glándula
en forma de bocio o de un nódulo, puede o no acompañarse
de una alteración de la función.
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Entre
las alteraciones de su función tendremos el Hipertiroidismo
(ver
documento relacionado) y el Hipotiroidismo (ver
documento relacionado) según exista un exceso o un
defecto de función tiroidea. En la mayoría de
ocasiones el fallo es primario en la propia glándula
aunque no siempre es así. Pueden intervenir otros mecanismos
de producción de enfermedad a través de alteraciones
en el hipotálamo, hipófisis, acción periférica
de las hormonas, etc.
Entre
las alteraciones de la estructura tendremos fundamentalmente
la existencia de crecimiento glandular llamado bocio o la presencia
de nódulos en el propio tiroides.
Bocio:
Se llama así al crecimiento de toda la glándula
haciéndose palpable y visible en el cuello.
Las causas implicadas en la producción de bocio son muy
diversas. Lo más frecuente es que se trate de un bocio
simple. Se trata de un proceso originado de muy diversas formas
pudiendo intervenir factores muy diversos en su producción:
deficiencia de yodo, a veces afectando algunas áreas
geográficas y dándole un carácter endémico;
alimentos bociógenos; fármacos; defectos en la
síntesis de hormonas tiroideas; fenómenos autoinmunes,
etc. |
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La
tendencia a formar nódulos que es característica
del anciano, puede hacer que evolucione hacia un bocio multinodular
donde varios nódulos presenten una autonomía
hiperfuncionante y sean causa de hipertiroidismo.
En
otras ocasiones la presencia de un bocio es la expresión
de otras enfermedades como inflamaciones del tiroides llamadas
tiroiditis o de una causa frecuente de hipertiroidismo como
es la enfermedad de Graves-Basedow.
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Nódulo
Tiroideo: La detección de un nódulo palpable
en el tiroides es un hecho frecuente y de gran importancia.
Aunque la mayoría son alteraciones estructurales benignas,
pueden ser sin embargo la forma de presentación de
un cáncer de Tiroides. Precisan por tanto de un cuidadoso
estudio.
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¿De qué pruebas diagnósticas disponemos?
Para el diagnóstico
de todas estas alteraciones disponemos de numerosas pruebas de
diferentes tipos al estudiar la función o la estructura
del tiroides.
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Entre
diferentes pruebas analíticas los niveles circulantes
de diferentes hormonas orientan sobre el estado hiper, normo
o hipofuncionante tiroideo. Una vez conocido el estado funcional
es necesario conocer que enfermedad, en concreto, es responsable
de dicha alteración ampliando el estudio.
En
sangre se puede valorar la presencia de diferentes autoanticuerpos
contra nuestro propio tiroides que diagnostiquen diferentes
procesos autoinmunes.
Asímismo
pruebas de imagen como la ecografía o la gammmagrafía
detectan anomalías estructurales de la glándula.
En el caso de la gammmagrafía nos puede añadir
información sobre su estado funcional.
Finalmente
el estudio citológico al microscopio de muestras del
tiroides obtenidas mediante punción-aspiración
permite valorar lesiones en la glándula y diagnosticar
la presencia de un cáncer. |

El Cáncer
de tiroides en el anciano
El cáncer de
Tiroides es un tumor relativamente infrecuente tanto en la población
general como en el anciano afectando aproximadamente al 1% de la
población. En el paciente mayor sigue siendo un tumor raro
aunque se sabe que con la edad hay un peor pronóstico general
de esta enfermedad y una distribución diferente entre los
diferentes tipos histológicos de cáncer tiroideo.
Los
pacientes con cáncer de tiroides presentan habitualmente
un estado de función tiroidea normal con algunas excepciones.
Por lo tanto la presencia de un nódulo tiroideo, una masa
en la región anterior del cuello, adenopatías en la
región o en ocasiones metástasis a distancia como
primer hallazgo de la enfermedad, es lo que nos pone en la pista
de esta patología.
El diagnóstico se realiza
mediante la obtención de material sospechoso de enfermedad
tumoral mediante punción con aguja fina o una biopsia.
El tratamiento en general es quirúrgico
valorando el caso en función de la situación general
del paciente y del tipo tumoral más o menos agresivo. Según
la histología del tumor existen apoyos al tratamiento tanto
en la detección de restos tumorales tras el procedimiento
quirúrgico, como en su supresión mediante radioyodo
en tumores diferenciados que mantienen su captación. En estos
casos el uso de hormona tiroidea a dosis supresoras de la TSH intenta
inhibir el crecimiento de restos de tejido dependientes de esta
última. Otras terapias como radioterapia externa o quimioterapia
tienen su papel en algunos casos.
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