¿Qué es la impotencia?
Disfunción eréctil o impotencia se
define como la incapacidad de lograr o mantener una erección adecuada
para mantener una relación sexual satisfactoria. El 18% de los
varones entre 18 y 70 años la presentan, y el 26 % entre 40 y
70 años.

¿Qué lo produce?
| Durante
la erección el pene se llena de sangre a medida que los tejidos
esponjosos se dilatan y permiten que la sangre se introduzca
en ellos y, posteriormente impiden temporalmente que la sangre
vuelva a salir.
Hasta no hace mucho la impotencia se
consideraba psicógena en un 80% de los casos. Hoy se ha
demostrado que, en su origen, la mayoría son orgánicas,
aunque luego se sume un componente psicoafectivo y un sentimiento
de miedo al fracaso que agrave la situación (interrelación).
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Durante la erección el pene se llena
de sangre a medida que los tejidos esponjosos se dilatan y permiten
que la sangre se introduzca en ellos y, posteriormente impiden
temporalmente que la sangre vuelva a salir.
Hasta
no hace mucho la impotencia se consideraba psicógena en un 80%
de los casos. Hoy se ha demostrado que, en su origen, la mayoría
son orgánicas, aunque luego se sume un componente psicoafectivo
y un sentimiento de miedo al fracaso que agrave la situación (interrelación).
Son
factores psicológicos fuertemente asociados con la disfunción
eréctil:
Es un proceso dependiente de la edad, posiblemente
influenciado por múltiples procesos en relación con el envejecimiento.
La
mayoría de los casos de impotencia orgánica se encuentran asociados
a factores de riesgo vasculares como la diabetes,
hipercolesterolemia,
hipertensión arterial
y tabaquismo. Algunos tóxicos como el tabaco, alcohol, anfetaminas,
cocaína...
La toma de medicamentos es
al causante del 25% de disfunción eréctil. Es necesario señalar
que a veces no es fácil discernir los efectos de la droga de la
propia enfermedad. A destacar los fármacos
diuréticos, beta-bloqueantes, digoxina y psicotropos en general.
Por último hay otras causas como algunas
enfermedades neurológicas, endocrinas, traumatismos, cirugía urológica,...

¿Cuándo sospechar la impotencia?
Para el adecuado enfoque diagnóstico
resulta esencial una meticulosa historia clínica que recoja:
Con
una buen interrogatorio, en muchas ocasiones se puede valorar
la causa de la disfunción, ya sea psicógena u orgánica:
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CARACTERÍSTICAS
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ORGÁNICA
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PSICÓGENA
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Comienzo
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Gradual
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Agudo
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Aparición
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Permanente
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Situacional
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Curso
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Constante
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Variable
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Erección fuera del coito
|
Pobre
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Rígida
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Problemas psicosexuales
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Secundarios
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Larga historia
|
| Problemas de pareja |
Secundarios
|
Al inicio
|
| Ansiedad y miedo |
Secundarios
|
Primarios
|
Será
necesario también realizar una completa exploración física urológica
al varón, con análisis completos de sangre, orina y semen, y pruebas
específicas para cada patología.

¿Cómo se soluciona el problema?
El papel del médico de cabecera es
importante en el manejo inicial de los pacientes con este problema,
la selección de casos que deben remitirse a las unidades de disfunción
eréctil, unidades multidisciplinares coordinadas por el urólogo,
donde colaboran psiquiatra, psicólogo, endocrinólogo, etc. para
el diagnóstico, tratamiento y el seguimiento de estos pacientes.
Tras
la evaluación inicial del paciente mediante la historia clínica,
el examen físico y las pruebas de laboratorio se expondrán al
paciente las opciones terapéuticas disponibles, su eficacia y
complicaciones. Si el paciente no desea ningún tratamiento invasivo
y su historia no sugiere génesis psicológica u hormonal (en cuyo
caso se necesitaría psicoterapia
y estudio endocrino, respectivamente) se planteará la posibilidad
de usar un sistema de vacío o intentar medicación oral, sin necesidad
de realizar pruebas diagnósticas adicionales. Las terapias invasivas
requieren pruebas diagnósticas adicionales que documenten la causa
específica de la disfunción (test de inyección intracavernosa,
registro de rigidez y tumescencia peneana nocturna,...).
El
tratamiento con psicoterapia
puede ser efectivo para la impotencia cuando su etiología
está basada, al menos en parte, en los aspectos psicológicos que
son precipitados por factores como la ansiedad, fracaso profesional,
pérdida de salud propia o de la pareja, etc. Sin embargo, los
pacientes con larga evolución debida a factores psicológicos derivados
de procesos de desarrollo remotos, pueden no responder.

¿Qué consecuencias puede tener la impotencia?
La impotencia en sí misma no es una
enfermedad grave. Únicamente produce un problema psicológico a
la persona que la padece que en ocasiones puede alterar su ritmo
de vida normal. La mayoría de quienes la sufren tienen deseos
sexuales, por lo que el trastorno les afecta mucho. En ocasiones
la impotencia es el síntoma de una depresión
intensa.
Si
la impotencia se debe a un problema físico subyacente, normalmente
el tratamiento no tiene complicaciones al igual que el curso de
la enfermedad.
Si
parece que la impotencia se debe a problemas psicológicos, el
médico le remitirá al psiquiatra, al psicólogo o al sexólogo.
El tratamiento psicológico suele proporcionarse a las parejas
y no a una sola persona.