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¿Que
son los trastornos de la agudeza visual?
Los trastornos de la agudeza visual se caracterizan porque
el niño ve mal. Generalmente, son debidos a que los ojos
o algunas de sus estructuras son algo más grandes o pequeñas
de lo normal.

¿Cuales
son los trastornos de la agudeza visual más frecuentes?
Las alteraciones de la agudeza visual más frecuentes
en el niño son la miopía, la hipermetropía,
el astigmatismo y la ambliopía u ojo vago.
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 Miopía
: se caracteriza porque el niño ve mal los objetos lejanos
y ve bien de cerca. La miopía es más frecuente
a partir de los 7 años de edad, y en niños cuyos
padres son miopes. Puede aparecer en pocos meses y aumentar
durante la fase de crecimiento del niño.
Hipermetropía:
el niño hipermétrope ve mal de cerca y bien de
lejos.
Astigmatismo
: el astigmatismo se caracteriza por una visión borrosa.
El niño con astigmatismo suele ser también miope
o hipermétrope.
Ambliopía
u ojo vago: la ambliopía es una alteración del
desarrollo de la visión del ojo. Si existe alguna alteración
que impide que la imagen se forme de forma correcta en la retina
como por ejemplo, un estrabismo ( el ojo desviado ) o una catarata,
el niño no verá bien con ese ojo y dejará
de utilizarlo impidiendo el desarrollo adecuado de la visión
del mismo. |

¿Cuando
podemos sospechar que el niño ve mal?
Uno
de los hallazgos más frecuentes en los niños que ven
mal es que entrecierran los ojos para enfocar e intentar ver con
claridad. Otros datos como el dolor de cabeza, el picor en los ojos,
el parpadeo, la sensación de cansarse al leer o acercarse
mucho a las cosas son más imprecisos y no siempre indican
una disminución de la agudeza visual.

Como
se diagnostican estos problemas. Exploración de la agudeza
visual
Los métodos empleados para explorar la agudeza visual
dependen de la edad del niño.
 En
el recién nacido y lactante valoraremos la capacidad de fijar
la mirada en un objeto y seguirlo cuando se desplaza. Pueden ser
signos de alarma:
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No
fija la mirada en la cara de su madre al mes de edad
No
sigue objetos grandes a los dos meses.
Tiene
movimientos raros, no coordinados o como temblores en los ojos. |
Hasta
los dos o tres meses el niño puede meter de forma intermitente
y de forma ocasional uno o los ojos.
Los
niños entre el año y los tres años plantean
problemas especiales porque no colaboran en la exploración.
Este grupo de edad es especialmente sensible a la ambliopía
u ojo vago. Una de las causas más frecuentes de la ambliopía
es el estrabismo. Por eso en los niños de esta edad, valoraremos,
además de la capacidad de seguir objetos con la mirada, posibles
desviaciones de los ojos.
 A
partir de los 3 años la mayoría de los niños
son capaces de colaborar y reconocer figuras, dibujos, letras en
diferentes posiciones y números. Estas representaciones se
conocen como optotipos. En cada optotipo hay varias líneas
de diferente tamaño que corresponden a diferentes agudezas
visuales. La línea que deberá ver el niño dependerá
de su edad (tiene más agudeza visual un niño de seis
años que uno de cuatro). El estudio de la agudeza visual
se hace inicialmente con los dos ojos y posteriormente, tapando
el ojo derecho y el izquierdo de forma alternativa. El hallazgo
más importante es la diferencia de la agudeza visual entre
un ojo y el otro. La agudeza visual se estudiará anualmente
en los controles de salud del niño y se debe consultar con
un oftalmólogo si:
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existe
una disminución de la agudeza visual correspondiente
a la edad.
existe
una diferencia de la agudeza visual entre un ojo y otro. |
Los niños con antecedentes familiares de miopía
tienen más riesgo de desarrollar este problema, por lo que
se recomienda su seguimiento por parte de un oftalmólogo,
especialmente a partir de los 7 años.

Tratamiento
de los defectos de la agudeza visual
Debe ser el oftalmólogo, el especialista que haga un diagnóstico
del problema del niño, determine su intensidad y establezca
su tratamiento. Los defectos de la agudeza visual se tratan con
cristales específicos para cada problema. En el caso de la
ambliopía u ojo vago se debe potenciar el desarrollo de la
visión del ojo enfermo con parches que ocluyan el ojo sano
y realizar un tratamiento de la causa que lo haya ocasionado, pero
siempre bajo supervisión del oftalmólogo.
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