¿De qué va a depender el pronóstico de la persona ahogada?
Fundamentalmente del tiempo de inmersión, la temperatura (hipotermia) y la calidad del líquido (agua dulce, de mar, fango, aguas residuales), la precocidad de la resucitación básica, el transporte adecuado en UVI móvil y la calidad de los Cuidados Intensivos.
En el año 1979 se estableció la siguiente escala pronóstica:

Grupo A: Paciente que ingresa en estado de alerta.
Grupo B: Paciente semi-inconsciente.
Grupo C: Paciente en coma.

Los grupos A y B suelen presentar recuperación total y no precisan, en general, medidas terapéuticas específicas; si bien, todo niño que ha padecido una inmersión debería ingresar siempre en un centro hospitalario para la realización de los análisis y estudios radiológicos pertinentes y el seguimiento clínico.
Según Orlowski (1987), serían también factores de mal pronóstico:

Edad igual o inferior a los tres años.
Inmersión superior a los 5 minutos.
Ausencia de reanimación hasta pasados 10 minutos tras el rescate.
Paciente en coma al llegar al hospital.

De tal forma que la presencia de uno o dos factores conlleva la recuperación completa en un 90%, mientras que con 3 o más factores la posibilidad de recuperación disminuye a un 5%.

¿Qué podemos hacer ante un ahogamiento?

Lo primero de todo es atender unas medidas de seguridad mínimas para disminuir el número de bajas: en caso de corrientes u oleaje importante considerar la posibilidad de que nos fallen las fuerzas. Así mismo, debemos impedir a las personas que no saben nadar que se lancen a ayudar al ahogado; recordar el lema "más vale un ahogado que dos".
Una vez realizado el rescate iniciar las maniobras de resucitación cardiopulmonar básica (RCP básica), si ello es posible, incluso dentro del agua, mientras se acerca hasta la orilla. Al llegar a la orilla, drenaje rápido del agua colocando a la víctima boca abajo con las caderas levantadas y la cabeza ladeada durante 8-10 segundos. Una vez realizado el drenaje proceder a realizar la respiración artificial boca a boca.
Si es posible, aplicación de mascarilla de oxígeno al iniciar el ahogado movimientos respiratorios.
Nunca olvidar la recuperación circulatoria, por lo que si no existe pulso tendremos que combinar la respiración artificial boca a boca con el masaje cardíaco externo.

Recomendaciones importantes antes de llegar al hospital

Nunca dejar de hacer las maniobras de reanimación, por muy desesperada que parezca la situación.
No debe perderse tiempo en iniciar el traslado.
Transportar al hospital a todo niño que haya padecido inmersión aunque esté alerta o consciente y siempre que sea posible en UVI móvil.
Retirar los vestidos mojados para comprobar posibles lesiones asociadas y evitar, al mismo tiempo, el enfriamiento continuado.

¿Qué medidas de estabilización se realizan en el hospital?
Los problemas más importantes que se van a presentar son: la hipoxia o disminución del oxígeno circulante en la sangre, las lesiones pulmonares, la acidosis, la hipotermia, las lesiones asociadas y la resucitación cerebral.

Prioritaria la atención sobre la vía aérea manteniendo una ventilación y oxigenación apropiadas, siempre con apoyo circulatorio.
Tratamiento del broncoespasmo, mediante fármacos.
No se recomienda en principio el tratamiento preventivo de la infección pulmonar con antibióticos. Tampoco están indicados en principio los corticoides como protectores pulmonares.
En caso de contaminación broncopulmonar con partículas sólidas más o menos gruesas, debe procederse a realizar una broncoscopia (visión directa del árbol bronquial mediante un artilugio óptico especialmente diseñado) y mediante ella hacer lavados de los bronquios de forma enérgica.
Monitorización de la temperatura rectal o esofágica, para detectar la situación de hipotermia.
Análisis de sangre rutinarios.
Administración de bicarbonato para combatir la acidosis.
Vigilancia de los signos vitales.
Prevención y tratamiento médico de las lesiones cerebrales asociadas.

¿Qué es la hidrocución o el corte de digestión?
Se utiliza actualmente esta denominación para definir al reflejo producido por el contacto con agua muy fría y que conlleva una debilidad de la circulación general e incluso la parada cardíaca. Puede ocurrir cuando una persona que está haciendo la digestión y, por tanto, tiene aumentadas las necesidades de sangre en sus vísceras digestivas, entra en contacto con agua fría, tanto de mar o de río como de piscinas y duchas (de ahí la denominación de corte de digestión), pero no siempre. Después del contacto con agua fría el paciente puede encontrarse muy pálido, con el pulso débil, inconsciente o en parada cardiaca.

¿Qué debo hacer para evitar la hidrocución?

Evitar bañarse o ducharse, mientras se está haciendo la digestión, con agua fría; esperar entre 2 y 3 horas.
Salir del agua si se sienten escalofríos intensos, náuseas, alteraciones en la visión o zumbidos de oídos, así como enrojecimiento intenso de la piel. Una vez fuera del agua abrigarse bien.
En caso de parada cardiorrespiratoria rescate inmediato del accidentado, respiración artificial boca a boca y masaje cardíaco externo. Normalmente se acompaña de ahogamiento, por lo que se tomarán las mismas medidas ya comentadas anteriormente.

Fecha de publicación: Agosto 2000

Dr. Jorge Juan Fernández López

Médico UVI Móvil de Zaragoza
Servicio 061 Aragón

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