Urgencias > Intoxicaciones > Urgencias relacionadas con las anfetaminas

Enviar a un amigo

¿Qué es el síndrome de abstinencia?

Se trata de un cuadro que aparece tras la interrupción o disminución del consumo de anfetaminas, tras un consumo prolongado y en grandes cantidades. Aparece ánimo depresivo, fatigabilidad, trastornos del sueño (sensación de sueños vividos y pesadillas desagradables; insomnio o somnolencia excesiva), irritabilidad, aumento del apetito y agitación motora. El síndrome de abstinencia puede mantenerse durante semanas o meses, según la duración del consumo previo.


¿Qué complicaciones van ligadas al consumo continuo de anfetaminas?
  • "Delirium": Se trata de una alteración de la consciencia con reducción de la capacidad para centrar, mantener o dirigir la atención. Se acompaña de deterioro de la memoria, desorientación temporal y espacial, alteraciones del lenguaje y presencia de alteraciones en la percepción (alucinaciones).
  • "Psicosis": Se caracteriza por hipervigilancia y gran inquietud, ideas de referencia ("todo el mundo me mira y me observa"), ideas delirantes de persecución ("alguien me viene siguiendo"), de perjuicio o influencia ("todos quieren que me vaya mal"), y alucinaciones visuales y auditivas ("oyen voces de terceras personas que les hablan").
  •  "Trastornos del estado de ánimo": Importante y persistente alteración del estado anímico que puede oscilar desde un ánimo depresivo, a un ánimo elevado y expansivo. También puede existir ansiedad, crisis de angustia, obsesiones y fobias.
  • "Trastorno sexual": Con alteraciones en el deseo, la excitación, falta de orgasmo o dolor durante la relación.
  • "Trastornos del sueño": Con insomnio o excesiva somnolencia.

 


¿Qué se debe hacer ante la intoxicación por anfetaminas?

Los síntomas más preocupantes en la intoxicación por anfetaminas y drogas de diseño, y por los que se suele acudir al hospital, son la agitación (el síntoma más frecuente), las convulsiones, las arritmias y la hipertermia.

En caso de agitación violenta:

  • Actitud firme y segura, hablando claramente al paciente, diciéndole que queremos ayudarle y en ningún caso discutir con él o llevarle la contraria. Se precisa normalmente contención mecánica entre cuatro o cinco personas, sujetando de las extremidades y la cabeza. Se solicitará ayuda a la policía y una UVI móvil.
  • Es necesario que el médico administre fármacos para controlar la agitación, como la "clorpromazina", que mejora también la hipertensión y la fiebre, o el "haloperidol", que disminuye las alucinaciones. Puede ser útil dormir al paciente con sedantes como el "valium", para procurar descanso psíquico y mental.

 En caso de convulsiones:

  • Desabrochar la ropa ajustada, retirar los objetos cercanos que puedan ocasionar lesiones, y colocar un pañuelo, corbata o monedero en la boca, para evitar morderse la boca.
  • Solicitar ayuda sanitaria inmediata y administración de sustancias anticonvulsivantes, en caso de repetirse la crisis o durar más de tres minutos.

Si hay aceleración del ritmo cardiaco y dolor en el pecho:

  • Administrar una aspirina (siempre que no se sea alérgico) y trasladar a un centro sanitario para control, realización de electrocardiograma y tratamiento médico.

 Si fiebre elevada:

  • Administrar antitérmicos, como la aspirina, y colocar paños de agua fría en la cara y el pecho. Si no disminuye, se precisa el ingreso hospitalario para control y evitar las complicaciones (como las convulsiones).

En el hospital, además de tratar cada uno de los síntomas, se perfunden sueros para favorecer la eliminación del tóxico y se realizan análisis toxicológicos. En caso de serias complicaciones para la vida, medidas de soporte vital y reanimación.






Fecha de publicación: Mayo 2001

Dr. Jorge Juan Fernández López.
Médico de UVI Móvil de Zaragoza, Servicio 061 Aragón.
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

saludalia@saludalia.com
© Copyright 2005 Saludalia Interactiva - Todos los derechos reservados

Anterior
Publicidad