Es el cuadro más común y frecuente en personas no aclimatadas al calor que efectúan algún trabajo duro, y también en ancianos, sobre todo si presentan patología cardíaca de base y siguen tratamiento con algún diurético (medicación que aumenta la eliminación renal de líquidos).
Está ocasionado por un déficit de agua o sal, ya sea por ingesta insuficiente o exceso de pérdidas, no repuestas voluntariamente o por falta de medios.
Durante varios días puede haber sensación aislada de debilidad, vértigos, dolores de cabeza, náuseas, vómitos e incluso delirio. La temperatura corporal puede ser alta sin que necesariamente el sujeto haya desarrollado alguna actividad física.
En el caso de náufragos que se han quedado sin agua en ambientes calurosos se instaura un cuadro de deshidratación con sensación de sed imperiosa. A veces, aparecen calambres.
El cuadro de agotamiento se desarrolla de forma brusca con debilidad, cansancio, vértigo, dolor de cabeza, sed, náuseas, vómitos, diarreas y calambres musculares. Puede producirse un aumento de la frecuencia respiratoria, con retención de CO 2 lo que conlleva una sensación de hormigueo en extremidades y calambres. La temperatura rectal suele ser normal si bien puede estar elevada, aunque nunca llega a 41º C. La exploración física muestra signos de deshidratación pero la sudoración está conservada.