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¿Qué
es una convulsión?
Llamamos convulsiones a las contracciones
enérgicas e involuntarias de los músculos esqueléticos
del organismo secundarias a descargas cerebrales originadas por
una irritación de centros nerviosos motores. Son de comienzo
súbito y generalmente de corta duración. Pueden ser:
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 Tónicas:
Son contracturas persistentes de los músculos que al tocarlos
dan la sensación de estar endurecidos.
Clónicas:
Son contracciones más amplias que originan en las extremidades
movimientos de flexión y extensión. |
Ambos tipos pueden coincidir, como ocurre en el
llamado ataque epiléptico.
¿Cómo
pueden ser las convulsiones?
Pueden ser:
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Generalizadas:
Afectan a todo el cuerpo
Parciales:
Afectan a un miembro o a una parte del cuerpo |
Por
si solas no son una enfermedad, sino la manifestación de
un trastorno de la función cerebral que se expresa de forma
súbita.
Gran cantidad de procesos o enfermedades pueden
acompañarse de convulsiones:
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Meningitis,
encefalitis, tétanos...
Hipoglucemias
Intoxicaciones:
Alcohol, plomo...
Falta
de oxígeno en el cerebro
Alergias
a medicamentos
Traumatismos
cerebrales
Aumento
de la temperatura: Fiebre, insolación
Epilepsia,
tumores cerebrales |
Por todo ello deducimos que toda
convulsión, aunque haya cedido, debe ser estudiada por el
médico para que pueda diagnosticar su causa.

Ataque epiléptico
La
epilepsia es una enfermedad crónica, en la cual, la mayoría
de las veces no se encuentra una causa que la origine; en otras
ocasiones, tras el estudio pertinente, encontramos un foco de descarga
cerebral anormal.
Características
del ataque epiléptico
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Aura
o sensación premonitoria de la crisis; pueden ser movimientos
de masticación, chasquido de los labios, alucinaciones olfatorias
o visuales, contracciones localizadas en un músculo...
Grito
inicial.
Pérdida
brusca de conciencia.
Caída
fulminante al suelo.
Convulsión
tónica durante uno o dos minutos.
Rigidez
del cuerpo.
Detención
de la respiración con aparición de color azulado en labios y
cara, la cianosis.
Convulsión
clónica durante dos a cuatro minutos.
Sacudida
de los músculos de la cabeza, tronco y extremidades.
Golpe
de la cabeza contra el suelo.
Abrir
y cerrar de párpados.
Espuma
por la boca.
Mordedura
de la lengua que puede sangrar.
Movimientos
de extremidades.
Puede
haber incontinencia de orina y heces. |
Tras
el ataque aparece:
Al despertar, el enfermo no recuerda nada.
Recomendaciones
en la atención del ataque epiléptico
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Dejar
a la víctima acostada en el suelo. 
No
tratar de cortar el ataque.
Evitar
que la víctima se autolesione colocándole un objeto blando debajo
de la cabeza, retirando objetos cercanos, metiendo un objeto
blando entre los dientes para que no se muerda la lengua...
Aflojar
las vestiduras, sobre todo en el cuello y la cintura.
Ladear
la cabeza si presenta vómitos.
Trasladar
al hospital tras el ataque o pedir ayuda especializada. |
Debido a las características
del ataque epiléptico, deberemos tener en cuenta que no será
aconsejable conducir vehículos, realizar deportes de riesgo
como buceo, etc.
Convulsiones
en los niños
En los niños son frecuentes las
convulsiones por distintas causas:
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Hipertermia
o fiebre elevada.
Infección:
Meningitis, encefalitis, otitis...
Alteraciones
metabólicas: hipocalcemias, hipoglucemias, falta de vitaminas...
Convulsiones
debidas al dolor y las emociones.
Espasmos
por sollozo: Antes de la convulsión hay cianosis; el niño se
pone primero pálido y luego azul. |
Casi
todas ellas, salvo las debidas a epilepsia, suelen desaparecer hacia
los tres años de edad. La atención al niño
con convulsiones es en líneas generales igual que en el adulto;
en los casos en los que sean debidos a fiebre muy elevada, deberemos
bajar la temperatura con paños de agua fría en la
cabeza, friccionando con alcohol el pecho y los miembros. En el
espasmo del sollozo, soplarle en la boca, subirlo y bajarlo cogiéndolo
por los brazos; saber que este es un proceso banal.
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