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¿Qué causa la enfermedad?
El concepto de asma tal y como hoy lo
entendemos descansa sobre 3 elementos importantes como son:
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La
inflamación en el tracto respiratorio
La
presencia de tos, fatiga y pitidos al respirar
Periodos
de tiempo libres de enfermedad |
Se
conoce la presencia de partículas suspendidas en el aire
que pueden causar asma. Los más importantes son el polen
de ciertas plantas y árboles, esporas de hongos, elementos
procedentes de animales como el pelo de perros y gatos.
También el paciente puede resultar alérgico o especialmente
sensible a sustancias presentes en su medio de trabajo.
Entre los factores que pueden causar crisis de asma se encuentran
el deporte, el frío, humo, inhalar lejía, la contaminación
atmosférica, infecciones respiratorias y medicamentos como
la aspirina o fármacos que se utilizan para controlar la
tensión arterial.

Historia natural
de la enfermedad
La mayoría de las veces, la enfermedad
debuta en las primeras etapas de la vida. En casi el 50% de los
casos, el pico de inicio se localiza por debajo de los 10 años
de edad y, por lo general, los síntomas suelen aparecer antes
de cumplir los 2 años
El niño nacido prematuro, el tipo de alimentación,
vivir en un ambiente de fumadores y los niveles de contaminación
atmosférica, son algunos de los factores relacionados con
el asma durante la infancia.
Siempre
tenemos que relacionar el hecho de un niño con tos crónica,
con la posibilidad de desarrollar asma. Pero también debemos
conocer que no todo niño con pitidos en el pecho acabará
siendo asmático. Un gran porcentaje de ellos tiene síntomas
durante los primeros años, debido sobre todo a infecciones
virales del tracto respiratorio y la clínica suele desaparecer
a medida que van creciendo.
En otros casos, los episodios de
pitidos al respirar aparecen algo más tarde y tienden a durar
más tiempo. Este grupo se caracteriza por padecer además
lesiones cutáneas que se descaman, cifras elevadas en un
análisis de una partícula de la sangre relacionada
con la inmunidad, y una historia materna de asma y tabaquismo.
Con el comienzo de la vida adulta, una gran proporción de
individuos asmáticos mejoran espontáneamente o se
encuentran sin síntomas. La probabilidad de que el asma continúe
se relaciona con la gravedad que tuvo el asma en la edad infantil
o si se acompañó de infecciones de repetición
de las fosas nasales, de la presencia de pólipos en la nariz
o de lesiones cutáneas descamativas.
Cuando el asma se inicia en la edad adulta tiene peor pronóstico,
con recaídas más frecuentes.

¿Cuándo
es grave la crisis de asma?
Llamaremos
crisis leve de asma al aumento de síntomas que padece un
paciente y que le impiden realizar adecuadamente su vida normal
durante un mínimo de 2 días seguidos. Se precisa tratamiento
con fármacos dilatadores de los bronquios durante varios
días hasta que mejora.
Estaremos ante una crisis grave de asma si los síntomas son
de gran intensidad o se repiten cada poco tiempo, si despiertan
al paciente por la noche o ponen en peligro su vida.
Además
de aumentar la dosis de fármacos que dilatan los bronquios,
el paciente necesitará la administración de corticoides,
en la forma que se considere más adecuada en cada caso, siempre
determinada previamente por su médico. De no encontrar mejoría
en poco tiempo el paciente debe acudir nuevamente a la consulta
médica o bien dirigirse a un servicio de urgencias.
Nos encontraremos ante una crisis muy grave de asma cuando el paciente
presente coloración azulada de la piel y con intensa sudoración
que se debe tratar en un servicio de urgencias en el menor tiempo
posible para no poner en peligro la vida del paciente.
Aprovechando la visita a urgencias
de un paciente asmático, revisaremos la pauta de medicación,
la forma de administración de los inhaladores, las causas
que han motivado la crisis y conectaremos al paciente con su médico
habitual.

¿Cuáles
son los factores de riesgo?
En
la mayoría de los países se ha producido un aumento
de la enfermedad asmática en niños y adolescentes
y se acompaña además de un aumento en el número
de muertes por dicha enfermedad.
El asma tiende a aumentar en las sociedades que han abandonado los
estilos de vida tradicionales, incluyendo sus hábitos alimentarios
(dietas ricas en frutas frescas, verduras y pescados).
Quizá el mantenimiento del tabaquismo y el hecho de padecer
menos infecciones a lo largo de la primera infancia (menos niños
en casa, menos habitaciones compartidas, más vacunaciones
y mayor uso de los antibióticos) sean factores influyentes
en el hecho del aumento del número de asmáticos en
nuestra sociedad.
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