El cuerpo extraño puede detenerse en un primer momento en la encrucijada aerodigestiva o fondo de la boca. Si se ve aflorando por las fauces y siempre con buena iluminación y colaboración del accidentado, se puede intentar su extracción con unas pinzas. Lo que NUNCA haremos es empujar el cuerpo extraño hacia adentro, por la posibilidad de que pase al árbol respiratorio y ocasione la asfixia del individuo. Si no conseguimos su extracción se trasladará al hospital.
Puede detenerse en el esófago, circunstancia muy rara, lo que provoca tos, sofocación, dificultad al tragar y sensación de dolor u opresión por dentro del pecho. Habrá que trasladar al hospital para extracción mediante esofagoscopia, técnica que consigue la visualización del esófago introduciendo un visor (esofagoscopio) al que se acoplan en el extremo unas pinzas para capturar dichas sustancias.
Otras veces el cuerpo extraño se vierte al estómago y progresa, siendo lo normal su expulsión por el ano. La actuación será expectante, administrando alimentos ricos en residuos (migas de pan, manzana, espárragos, etc.), a no ser que aparezcan síntomas bruscos tipo dolor, náuseas o vómitos. En este caso, deberemos trasladar al hospital. NUNCA administraremos purgantes sin valoración médica.