Se define hipotermia accidental en el hombre como la disminución de la temperatura corporal central por debajo de 35º C. La hipotermia se clasifica a menudo como leve, moderada o grave.
La hipotermia accidental se desarrolla en diversos casos: entre las víctimas de inmersión por agua fría, las atrapadas en clima frío, los ancianos, los recién nacidos, quienes se encuentran bajo la influencia de medicamentos psiquiátricos o alcohol y los individuos que presentan uno o más de los factores de riesgo médico que predisponen a las lesiones térmicas.
Se ha creado el término de hipotermia urbana para abarcar a los habitantes de las ciudades que a menudo experimentan hipotermia, como los alcohólicos, los que carecen de hogar y los que presentan problemas médicos incapacitantes (demencia senil, parálisis cerebral, infartos cerebrales).
Los ancianos tienen un riesgo particularmente elevado de desarrollar hipotermia a causa del trastorno de su capacidad para percibir las temperaturas frías y por tanto al no buscar, por inocencia, ambientes más calientes o cubrirse con más ropa. Hay un subgrupo de ancianos que tienen capacidad disminuida para generar calor (escalofríos) de manera secundaria a la reducción de la masa muscular, se encuentran en estado de salud relativamente malo y tienen un defecto de las funciones que se manifiesta por riesgo sanguíneo.
Los neonatos, en especial si son prematuros, tienen proclividad a la hipotermia a causa de su gran proporción entre la superficie y la masa corporales.