Hablamos de luxación cuando
a las lesiones de cápsula y ligamentos (alargamiento, ruptura
o desinserción) se añade la separación permanente de las superficies
articulares (a diferencia del esguince, en el que volvían a enfrentarse).
Las luxaciones pueden ser completas, cuando la separación es total,
o incompletas, parciales o subluxaciones, cuando una porción de
las superficies articulares sigue en contacto, aunque de una forma
patológica y anormal.
¿Qué lesiones se producen
en una luxación?
Desde el punto de vista clínico, debemos
distinguir varios componentes:
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Desgarro
capsular: La cápsula articular es una membrana que envuelve
los extremos de los huesos enfrentados en la articulación.
Lo normal es que la cápsula no se desgarre, sino que se distienda
y permanezca fijada a los huesos luxados (luxación típica).
Otras veces, las menos, la cápsula se rompe y se desgarra
(luxación atípica).
Lesiones
musculares: Los músculos que rodean la articulación sufren
contracturas, relajamientos y desgarros.
Lesiones
óseas y cartilaginosas: Son frecuentes los arrancamientos
óseos y las fisuras en el cartílago articular.
Lesiones
vasculares y nerviosas: Con dificultad de riego sanguíneo
y pérdida de la sensibilidad en el miembro. |
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¿Cuál es
el tratamiento de las luxaciones?
En ningún caso se intentará reducirlas.
Se inmovilizarán con pañuelos, vendas o charpas en la posición
en que se encuentren. Ya en el hospital, y preferiblemente tras
radiografía de la zona para descartar fracturas asociadas, se
procederá a la reducción:
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Reducción
incruenta: Urgente en las luxaciones recientes y bajo narcosis
si es preciso. Se utilizan maniobras suaves, cuyo objetivo
es relajar los grupos musculares contracturados, haciendo
penetrar la extremidad luxada por el desgarro capsular y llevándola
a su lugar correcto. Después se colocará un vendaje ligero,
para mantener el miembro en reposo y evitar la rigidez. Se
seguirá con masaje y movilización precoz.
Reducción
cruenta: En las luxaciones habituales, recidivantes y aquellas
que no conseguimos reducir con las maniobras anteriores. Se
restituyen los extremos óseos y se sutura la cápsula articular.
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Luxación
de hombro. Es la más frecuente, ya que el extremo
articular de la escápula u omóplato sólo alberga un tercio
de la cabeza del húmero: |
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Inmovilizaremos
con vendas o pañuelos.
Reducción
hospitalaria. "Método de Hipócrates": Colocando al paciente
sobre una mesa, el traumatólogo coloca su pie en la axila,
apretando con el talón, al mismo tiempo que tira con las manos
del brazo del enfermo, practicando ligeras rotaciones externas.
Se emplea el pie derecho para el hombro derecho, y el izquierdo
para el hombro izquierdo. |
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Luxación
de codo. |
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Inmovilización
en la posición en que nos encontremos la articulación (puede
ser útil emplear periódicos doblados y almohadillados).
Reducción
hospitalaria. "Método de Cooper": Se coloca la rodilla flexionada
sobre la cara anterior del codo luxado y, cogiendo la muñeca,
se tracciona del antebrazo mientras se va flexionando lentamente
el codo. |
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Luxación
de cadera. Debemos trasladar rápidamente al hospital
para que se efectúe lo más pronto posible la reducción. No
es necesario realizar una inmovilización estricta. Trasladaremos
al paciente en la posición en que se encuentre, sin manipular
la zona afectada ni traccionar de la extremidad.
Luxación
de rótula. La reducción suele ser relativamente fácil,
y a veces se produce de forma espontánea durante el traslado
al hospital. La reducción se logra relajando el cuádriceps
completamente, por flexión del muslo y extensión de la pierna.
Posteriormente se coloca férula de yeso con la extremidad
en extensión, para pasar a los 10 días a la movilización y
masaje.
Luxación
mandibular. Se puede producir al bostezar o al morder
algún objeto duro y grande. Existe imposibilidad para cerrar
la boca, incapacidad para deglutir y dificultad en el habla: |
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Nunca
subiremos el mentón ni cerraremos la boca, por el peligro
de originar graves lesiones.
Se
puede intentar introducir los pulgares, previa colocación
de guantes, en el interior de la boca, a nivel de los últimos
molares inferiores, realizando una tracción firme hacia abajo
y hacia atrás (aunque mejor es no actuar y dejar esta maniobra
para el facultativo).
Si
se consigue reducir la luxación, colocaremos un pañuelo rodeando
la cabeza y el mentón, para evitar que vuelva a ocurrir y
conseguir la estabilización articular. |
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Fecha de publicación:
Mayo 2001
Dr. Jorge Juan Fernández López.
Médico de UVI Móvil de Zaragoza,
Servicio 061 Aragón.
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
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