Urgencias > Situaciones especiales > Muerte súbita y reanimación cardiopulmonar

Vista Rápida
Introducción
¿Qué es la muerte súbita?
¿Qué es la parada cardíaca?
¿Qué es la resucitación cardiopulmonar?
¿Qué es la cadena de supervivencia?
¿Cuándo reanimar a un paciente?

Introducción

Previamente a establecer qué es la reanimación cardiopulmonar sería importante centrar el problema de la muerte súbita y de la parada cardíaca, que son las situaciones que se intentan revertir mediante la reanimación cardiopulmonar.

Aquella persona que haya vivido en sus carnes la experiencia de la muerte súbita de un familiar o un amigo queda impresionado durante mucho tiempo y a lo largo de toda su vida recordará la desagradable vivencia. Además en su mente se agolparán una serie de preguntas: ¿habría variado el desenlace si yo hubiera sabido qué hacer?; ¿qué es lo primero que debería haber hecho?; ¿adónde y a quién tendría que haber llamado?; etc. El conocimiento de la contestación a éstas y otras preguntas de forma correcta y el adecuado entrenamiento para llevarlo a cabo sí que puede hacer variar el desenlace de algunos de estos casos.


¿Qué es la muerte súbita?

La importancia de la muerte súbita viene dada por dos aspectos:    

  • Ocurre con elevada frecuencia. En Estados Unidos se estima que ocurren 1,5 casos/1000 habitantes/año. En España se producen aproximadamente 30.000 fallecimientos por infarto agudo de miocardio, la mitad de ellos ocurren durante la primera hora de inicio de los síntomas; el infarto de miocardio como manifestación de una patología de las arterias coronarias es la causa más frecuente de muerte súbita. Durante esos primeros minutos o incluso horas el paciente no suele ser atendido por profesionales sanitarios, sino que está acompañado por familiares o amigos. Estas personas que se encuentran en el lugar del suceso son los que deben prestarle los "primeros auxilios". De la realización adecuada y sin demora de una serie de actuaciones y de maniobras puede depender que el paciente recobre la vida.
  • Las víctimas suelen tener una edad media baja y una buena calidad de vida previa al episodio. Aspectos que son responsables del mayor impacto familiar, social y económico de este tipo de muertes.


¿Qué es la parada cardíaca?
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La parada cardíaca es el cese de la actividad mecánica del corazón, que se manifiesta por la ausencia de pulso detectable. El corazón, tras aparecer la parada cardíaca, no es capaz de bombear la sangre a los tejidos periféricos; con lo que a partir de ese momento comienzan a sufrir las consecuencias de la ausencia de oxígeno, concepto que se denomina anoxia, imprescindible para el metabolismo de cualquier célula de nuestro organismo, siendo el órgano más sensible a la anoxia el cerebro.

Con frecuencia la parada cardíaca ocurre en personas que son susceptibles de recuperación mediante una serie de actuaciones, si se realizan de forma adecuada y en un plazo de tiempo muy breve, que luego se comentará. De esta forma se puede conseguir restaurar una actividad cardíaca espontánea antes de que la falta de oxígeno a nivel del cerebro haya provocado lesiones neurológicas permanentes.


¿Qué es la resucitación cardiopulmonar?

La Resucitación Cardiopulmonar (RCP) es un conjunto de actuaciones destinadas a intentar lograr la restauración de la circulación espontánea.

Se distinguen dos fases dentro del proceso de la resucitación:

  • RCP - básica:
    En la que sólo se utilizan la ventilación con aire espirado (boca-boca o boca-dispositivo barrera) junto con las compresiones torácicas externas. Para realizar la RCP básica no se necesita ningún instrumento, ni herramienta; la podemos realizar sólo con nuestra boca y nuestras manos. Es la que debería ser realizada por cualquier ciudadano en el lugar donde se produce la parada cardíaca, instaurándose en el instante siguiente a su inicio. Para ello es preciso que todo el mundo tenga conocimiento de las técnicas y así como un entrenamiento básico.
  • RCP - avanzada:
    En la que además de continuar con la RCP básica se utiliza la desfibrilación (si está indicada), técnicas especializadas de manejo de la vía aérea y ventilación, y uso de fármacos por vía intravenosa o endotraqueal. Sólo puede ser realizada con material específico y por personal médico preparado y entrenado en las maniobras a realizar; aunque en los últimos años se han comercializado desfibriladores automáticos y semiautomáticos, de fácil utilización, que están siendo usados por personal no sanitario (policía, bomberos, personal de aviación, etc.), con resultados excelentes. Probablemente la accesibilidad generalizada a estos desfibriladores en lugares con gran afluencia de público (como estadios deportivos, aeropuertos, estaciones y grandes superficies) o a través de policía, guardia civil, bomberos, etc., serían estrategias muy útiles para que la RCP fuera exitosa en un mayor número de ocasiones.


¿Qué es la cadena de supervivencia?

La RCP por sí sola es de utilidad limitada en la mayoría de las paradas cardíacas. El resultado sólo puede mejorarse cuando la secuencia de acontecimientos ocurre lo más rápidamente que sea posible.

Por ello se ha dado en llamar cadena de supervivencia al conjunto de procesos, que realizados de forma ordenada, consecutiva y en un periodo de tiempo lo más breve posible han demostrado científicamente ser los más eficientes para tratar a los pacientes con parada cardiaca.

En el concepto de cadena de supervivencia se quiere implicar a todo el mundo, se dice que una cadena será tan fuerte como el más débil de sus eslabones, si un eslabón se rompe o se olvida, las posibilidades de supervivencia disminuyen y la integridad neurológica del paciente a largo plazo puede verse afectada. En esta cadena intervienen como eslabones factores no ligados al sistema sanitario, de ahí la importancia de la preparación de la población en el éxito de cada RCP.

Los eslabones de la cadena de supervivencia son los siguientes:

  • Acceso precoz
    Es el primer eslabón, el que pone en funcionamiento toda la cadena de supervivencia y habitualmente es llevado a cabo por personal no sanitario.
    Está compuesto por dos fases:
    • Reconocimiento de signos precoces de alarma
    • Activación del Sistema Médico de Emergencias  

Es muy importante el tener conocimiento de algunos síntomas que pueden ser premonitorios de que un individuo puede ir a presentar en un breve plazo de tiempo una parada cardiaca: aparición súbita de dolor en el tórax, episodio de pérdida de conciencia, episodio de sudoración, presencia de fatiga intensa, etc. Cuando estos síntomas o un episodio de parada cardiaca acontecen se debe proceder con la mayor celeridad a ponerse en contacto telefónico con el Sistema Médico de Emergencias para solicitar ayuda especializada.

En todo el territorio nacional existen servicios de urgencia a los que avisar, en algunos lugares el sistema de llamada y de respuesta está más desarrollado y éstas se realizan a través de teléfonos que centralizan todo el operativo como son el 061 ó el 112.

  • RCP básica precoz
    Las maniobras de RCP básica se realiza sin ningún material y pueden ser llevadas a cabo por personal no sanitario. El rápido inicio de la reanimación influye en la pronta recuperación de pulso espontáneo y en la ausencia de secuelas neurológicas.
  • Desfibrilación precoz
    La utilización del desfibrilador es imprescindible para revertir algunos tipos de parada cardiaca. Aunque son aparatos caros y hasta hace poco sólo existían modelos manuales que tenían que ser utilizados por personal experto en RCP, ahora existen los modelos automáticos y semiautomáticos de muy sencilla utilización y con un precio mucho más barato. Razones que son suficientes para que la Administración facilite la posibilidad de poderlos utilizar en el la mayor proporción posible de paradas cardiacas y que su uso no se limite únicamente a los grandes centros hospitalarios como ha sucedido hasta muy recientemente.
  • RCP Avanzada precoz
    La llegada lo antes posible de un equipo de profesionales que sean capaces de utilizar todas las técnicas que han demostrado su efectividad en este tipo de pacientes será el colofón en este proceso que se llama Cadena de Supervivencia.


¿Cuándo reanimar a un paciente?

Todos los expertos abogan porque se inicien las maniobras de RCP siempre que se asista a una persona que presente de una manera brusca e inesperada, bien obstrucción de la vía aérea o ausencia de respiración o ausencia de pulso.

Hay que resaltar lo de forma brusca e inesperada, porque lo que pretendemos es devolver la vida con una adecuada función cerebral a una persona, y si la parada cardiaca se presenta en alguien que padece una enfermedad terminal las maniobras de RCP no van a servir para restaurar la actividad cardiaca y lograr su supervivencia. Cuando nos enfrentamos a una situación de este tipo además de las dudas sobre qué hacer, nos asalta esta otra: ¿está indicado reanimar a este individuo?, la respuesta está en reanimar siempre que no padeciera una enfermedad que le iba a provocar la muerte en muy poco tiempo.

La norma será iniciar siempre las maniobras de RCP ante un paro cardiorrespiratorio, con las siguientes excepciones:

  • Si la práctica de la RCP supone un grave riesgo para los reanimadores o retrasa la atención a otras víctimas de catástrofe con mayores probabilidades de supervivencia.
  • Se tenga la seguridad de que la víctima lleva más de 10 minutos en parada cardiaca, salvo que la parada cardiaca sea debida a hipotermia o intoxicación por barbitúricos. En ese tiempo se habrá producido un daño cerebral grave e irreversible.  



Fecha de publicación: Noviembre 2000

Dr. Julián Mozota Duarte
Médico adjunto del Servicio de Urgencias
Hospital Clínico Universitario. Zaragoza

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