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Picaduras
de insectos
Existen
una serie de seres vivos portadores de un aparato picador característico,
a través del cual inoculan a sus víctimas un veneno
o ponzoña exclusivo. Estas sustancias son mezclas complejas
de compuestos tóxicos y digestivos, los cuales son inyectados
a través de un aguijón en un punto exclusivo de nuestra
superficie corporal.
En ocasiones, en caso de ataques masivos, pueden ser decenas o cientos
de puntos de inoculación, como por ejemplo la agresión
por parte de un panal de abejas o un enjambre de avispas; si bien
es cierto, que este hecho es inusual.
Unas
veces dicho aguijón es conservado por el insecto, y en otras
queda dentro de nuestra piel, como veremos más adelante.
Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia de casos
graves por picadura de escorpiones, abejas, avispas, arañas
o medusas, es escasa, y si estos se producen es debido al estado
previo del paciente o a que éste se encuentra previamente
hipersensibilizado, suponiendo entonces una situación de
urgencia vital.

Picaduras
de abejas y avispas
Todo el mundo se siente un poco nervioso cuando
una abeja o una avispa revolotean a su alrededor. ¿Quién
sabe cuáles son sus intenciones? Lo cierto es que sólo
atacan cuando se les molesta, se sienten en peligro o intentan defender
su panal o colmena.
Como todos los himenópteros, estos seres vivos presentan
un temible aguijón en el último segmento de su abdomen.
Excepto la abeja, el resto de insectos del grupo retienen el aguijón
y pueden picar repetidamente. Su veneno, eficaz mecanismo de defensa,
puede dar lugar a reacciones alérgicas, aunque puede resultar
mortal en individuos hipersensibilizados ante dichas sustancias
químicas.
El
orden Hymenoptera incluye avispas, abejas, abejorros y hormigas,
(probablemente existan más de 100.000 especies en el mismo),
y sin duda estos insectos causan al hombre más picaduras
que ningún otro grupo de animales venenosos.
La gravedad del cuadro depende del número de picaduras (hasta
1000 en algunos casos), exposición anterior, edad y estado
general del paciente. En Estados Unidos se registran más
muertes anuales como consecuencia de esta lesión que por
mordedura de serpientes. Desde luego la picadura de estos pequeños
seres inyecta menos veneno, y son las reacciones alérgicas
graves, más que los efectos tóxicos directos del veneno,
la causa de la mayor parte de las muertes.

¿Cuáles
son los síntomas de estas picaduras?
Los cuadros clínicos que comprende su
espectro van desde manifestaciones sólo locales a un shock
alérgico de aparición inmediata, o reacciones retardadas
que pueden aparecer 10-14 días después de la picadura.
La reacción del hombre a las picaduras de insectos es muy
variable. En general los efectos más graves suelen producirse
en picaduras de cabeza, cara y cuello.
Puede observarse una pápula
indolora pasajera o un dolor quemante difuso intenso junto con picor,
quemazón, zonas de anestesia y dolor de cabeza. A veces urticaria,
inflamación y enrojecimiento. A nivel muscular puede llegar
a observarse debilidad, espasmo, contracturas o parálisis.
En casos graves insufiencia respiratoria, dificultad en la deglución,
parálisis ocular, fiebre, náuseas, alteraciones de
la frecuencia y el ritmo cardíaco y shock.

¿Cómo
puede prevenirse estas reacciones alérgicas?
Mención
aparte merece la prevención; todos los sujetos con antecedentes
de reacción grave a picaduras de insectos deben ser desensibilizados.
Para identificar de la manera más precisa dicha hipersensibilidad
deben usarse pruebas de alergias con los venenos específicos;
y se debe instituir la desensibilización 14 días después
de una picadura grave.
A
los pacientes sensibilizados debe aconsejárseles usar ropa
de manga larga, evitar riesgos innecesarios y llevar siempre a mano
un botiquín que contenga tabletas de isoproterenol para uso
sublingual, adrenalina en aerosol para inhalación, y pinzas
para extraer el aguijón.
¿Cómo
se tratan estas picaduras?
El
tratamiento local ha de basarse en la extracción del aguijón
en caso de que haya quedado retenido, y siempre que sea posible;
así como el lavado de la herida con agua y jabón.
La inyección de lidocaína local puede aliviar el dolor
de la zona en caso de dolor persistente de la misma en casos no
complicados. El frío tópico también es aconsejable.
En
las formas leves los antihistamínicos tópicos y orales
son recomendables hasta la desaparición de la sintomatología.
En caso de picaduras múltiples, la toxina total inyectada
puede ser suficiente para producir síntomas generales graves,
ello puede hacer necesaria la terapia de sostén: sedación,
líquidos intravenosos, antibióticos y antihistamínicos.
La inyección de gluconato de calcio debe valorarse si aparece
sintomatología neurológica.
Como
medida precautoria puede indicarse mantener al paciente en observación
6-8 horas, vigilando así cualquier empeoramiento del estado
general; y teniendo especial precaución con la aparición
de hipotensión, espasmo bronquial o edema de glotis.
Ciertamente el tratamiento inmediato es la clave del éxito;
y en las reacciones alérgicas no debe dudarse en la administración
de adrenalina vía subcutánea en intervalos entre 5
y 20 minutos dada su breve acción.
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