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¿Qué es la
fiebre?
Es
la elevación de la temperatura axilar matutina por encima de los
37,2º C o vespertina por encima de los 37,7º C, teniendo en cuenta
que la temperatura rectal es 0,5º C superior a la axilar. En realidad,
la temperatura corporal oscila aproximadamente 0,5 º C en torno
a un valor basal de 37º C, siguiendo un ritmo a lo largo del día,
alcanzando un valor máximo durante la noche (a las 16-18 horas)
y un mínimo en la madrugada. Ello nos indica que el hallazgo casual
de una temperatura superior a 37º C, puede ser normal.
De una forma más rigurosa, distinguimos entre:
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Hipertermia: Elevación transitoria de la temperatura
debido a un desequilibrio entre la producción y disipación de
calor. La hipertermia sin fiebre puede deberse a la incapacidad
de perder suficiente calor (en un ambiente cálido, por ejemplo)
o a la administración de algunos fármacos (como el Haloperidol,
utilizado para disminuir la agitación en personas con alcoholismo
y en personas mayores con demencia).
Febrícula:
Temperatura corporal entre 37º y 38º C.
Fiebre
propiamente dicha: Cuando la temperatura corporal es superior
a 38º C, bien por la acción de sustancias elaboradas por el
propio organismo que actúan sobre el centro neurológico de la
termorregulación (pirógenos endógenos), bien por agentes externos,
normalmente infecciosos (pirógenos exógenos). |
Además, diferenciamos entre:
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Fiebre de corta evolución: Fiebre de menos de 2-3 semanas de
evolución, que se resuelve con o sin tratamiento, sin establecer
en ocasiones su causa.
Fiebre
prolongada o de origen inicialmente desconocido: Es la fiebre
mayor de 38,3º C en varias ocasiones, y cuando después de una
semana de estudio en el hospital o de 3 visitas del médico,
no se ha podido establecer la causa. |
¿Cuáles son
los efectos y complicaciones de la fiebre?
Taquicardia
Es la elevación de la frecuencia del corazón, de tal forma que por
cada grado centígrado de subida de la temperatura corporal, por
encima de los 37º C, se produce un incremento de 10-15 latidos en
el ritmo cardiaco. Ello puede ser muy grave e incluso fatal en pacientes
cardiológicos, especialmente ancianos.
Taquipnea
Es el aumento de la frecuencia respiratoria, siendo el ritmo normal
respiratorio de 12-18 respiraciones por minuto. Este hecho produce
una disminución del CO2 (dióxido de carbono) en los capilares pulmonares,
lo que puede producir sensación de hormigueos en las extremidades.
Disminución
del umbral epileptógeno (favoreciendo crisis convulsivas)
La fiebre
puede desencadenar una crisis en pacientes epilépticos, así como
en pacientes muy jóvenes o muy viejos y en los debilitados. Por
ello, siempre debe descartarse la existencia de fiebre en pacientes
que acuden al hospital por una crisis convulsiva, especialmente
en niños.
Por si solas no son una enfermedad,
sino la manifestación de un trastorno de la función
cerebral que se expresa de forma súbita.
Igualmente, la propia convulsión
puede causar una elevación de la temperatura durante las horas siguientes.
Deshidratación
La elevación de la temperatura corporal conduce a un aumento de
la eliminación de agua a través del sudor y de la respiración acelerada.
Si la causa de la fiebre es una gastroenteritis, se suma la deshidratación
producida por los vómitos y las diarreas. Esta pérdida del agua
corporal, cuando es elevada, puede producir cansancio, disminución
del apetito, náuseas, vómitos, hipotensión y disminución del nivel
de consciencia.
La importancia de este hecho nos
lleva a la necesidad de reponer las pérdidas de líquidos en el paciente
febril, de tal forma que si las necesidades diarias de agua en una
persona sin fiebre son de 1-2 litros de agua, el paciente febril
deberá tomar de 250 a 500 ml más, según su peso y superficie corporal,
todo ello por cada grado de elevación de la temperatura y por día.
También será necesario reponer las pérdidas de sustancias como el
sodio y el cloruro, normalmente añadiendo un poco de sal en la bebida.
Pérdida de masa corporal
En el paciente con fiebre prolongada se produce un exceso del metabolismo
celular, por lo que será necesario administrar dietas ricas en calorías.
Si no, se produce cansancio, adelgazamiento y pérdida de masa muscular.
Síndrome de abstinencia
En pacientes adictos a drogas (como la heroína) y alcohol la presencia
de fiebre puede provocar abstinencia. Este cuadro se produce en
pacientes alcohólicos crónicos y/o adictos a drogas cuando llevan
algún tiempo sin probar la droga o el alcohol, y consiste en ansiedad,
inquietud, irritabilidad, lagrimeo, sudoración, vómitos, temblores
y dolor abdominal, pudiéndose producir convulsiones y parada cardiaca.
La presencia de un proceso febril puede disparar el cuadro.

¿Cuáles son
las causas de la fiebre?
Fiebre de corta evolución:
Fiebre prolongada:
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Infecciones: Representan del 30 al 50% de los casos. Así tenemos
la tuberculosis y la fiebre tifoidea.
Tumores
malignos: Aproximadamente una cuarta parte de los casos.
Ingesta
de fármacos.
Enfermedades
por afectación hormonal, como el hipertiroidismo.
De
causa no aclarada: En el 5% de los casos no se encuentra causa
que la justifique (a veces puede tratarse de fiebre ficticia
provocada, como en algunos niños y enfermos mentales). |
¿Cómo se
diagnostica la causa de la fiebre?
Muchos de los cuadros atendidos en Urgencias
son pacientes con cuadros febriles de horas de evolución, en los
que no ha existido tiempo suficiente para el establecimiento de
un cuadro clínico concreto. Además, muchas veces se trata de personas
jóvenes, sin patología clara, con un curso autolimitado y en las
que no se requieren pruebas hospitalarias.
Para el diagnóstico, sobre todo en
caso de fiebre prolongada, el médico realiza una historia clínica
minuciosa registrando:
Antecedentes personales
Nos permiten sospechar el cuadro actual y valorar
la gravedad del paciente. Así, por ejemplo, ante los antecedentes
de cólicos renales, si el paciente refiere fiebre, molestias urinarias
y dolor al golpear con el puño en la zona lumbar, podemos sospechar
una pielonefritis, es decir, infección renal grave que requiere
un tratamiento agresivo.
Debemos preguntar por la existencia
de enfermedades cardiacas y respiratorias, que se pueden agravar
por la fiebre excesiva y que obligan a un tratamiento inmediato.
También la existencia de disminución
en la inmunidad, ya sea por tratarse de un paciente VIH positivo,
en cuyo caso los gérmenes causantes de la fiebre suelen ser muy
agresivos requiriéndose el ingreso hospitalario, o bien por la toma
de fármacos como los corticoides.
Antecedentes epidemiológicos
Preguntaremos por la presencia de casos similares
en la familia o en el trabajo, el lugar de residencia, la profesión,
si existen contactos con animales, los hábitos personales, viajes
a países exóticos y la toma de fármacos. Este último aspecto es
muy importante, y deberemos preguntar no sólo por los fármacos que
pueden haber ocasionado la fiebre (normalmente en estos casos la
fiebre aparece durante los primeros diez días tras la toma), sino
también por aquellos que pueden modificar el cuadro febril (corticoides
y antipiréticos, como la aspirina y derivados).
Enfermedad actual
La forma de inicio, el curso de la fiebre y
las molestias acompañantes pueden ser muy útiles para establecer
una sospecha diagnóstica. Así, ante la presencia de fiebre acompañada
de náuseas, vómitos y diarreas intensas tras la ingesta de mayonesa
en un restaurante, sospecharemos gastroenteritis por Salmonella.
Otras veces las molestias son inespecíficas y no nos orientan hacia
el agente causal: mialgias (dolores musculares), artralgias (molestias
en las articulaciones) y escalofríos (temblores que duran segundos
o minutos con sensación de frío, castañeteo de dientes y, a veces
erección pilosa).
Toma de constantes vitales
Se
registrará la temperatura, la frecuencia cardiaca, la frecuencia
respiratoria y la presión arterial.Estos
parámetros nos permiten realizar una primera evaluación objetiva
de la gravedad del paciente.
Exploración física por aparato
Mediante la inspección (por ejemplo, de manchas
en la piel), palpación (buscando zonas dolorosas o inflamación de
algunos órganos), percusión (en las gastroenteritis, por ejemplo,
al percutir se oye un sonido timpánico que traduce la producción
de gas por los gérmenes) y auscultación mediante fonendoscopio (en
lesiones pulmonares ocupantes de espacio, como la pus de una neumonía,
no se oirá la entrada de aire).
Exploraciones complementarias
En ocasiones es necesario realizar análisis
de sangre, orina, radiografías y otras pruebas más específicas,
como los cultivos del germen causante de la fiebre.
¿Qué hay
que hacer en caso de tener fiebre?
Hay que tener en cuenta que no siempre es necesario
combatir la fiebre ligera (décimas de fiebre), salvo en casos de
embarazo, niños con convulsiones febriles o en pacientes con enfermedad
cardiaca, respiratoria o cerebral.

Medidas generales:
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Mantener en ambiente no caluroso.
Hidratar
adecuadamente al paciente.
Proporcionar
una nutrición equilibrada. |
Medidas físicas:
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Disminución de la temperatura ambiental.
Compresas
de agua fría sobre la superficie cutánea..
Ingesta
de fármacos.
Baño
corporal con agua templada. |
Fármacos:
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Paracetamol cada 4-6 horas, mejor así que de forma intermitente,
pues entonces se acentúan los escalofríos y los sudores. Se
prefiere en principio el Paracetamol en los niños porque no
enmascara los signos inflamatorios y presenta menos efectos
secundarios indeseables. |
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