|
¿Cuáles
son los principales factores de riesgo personales y demográficos
para las autolesiones de intención no suicida?
| |
Conflictos
personales y problemas vitales estresantes en los seis meses
anteriores a las autolesiones. Suelen ser problemas de relación
con socios, cónyuges o familiares. Muchos presentan alteraciones
del comportamiento que no llegan a representar un trastorno
psiquiátrico definido.
 Edad
y sexo: Más frecuente entre los 20 y 30 años. Disminuye claramente
en la mediana de edad. Afecta más a las mujeres que a los hombres
(el doble de casos en mujeres).
Antecedentes
familiares: Suicidios familiares y actos autolesivos en la familia,
historia de abuso familiar, consumo de alcohol y/o drogas en
los padres y muerte temprana de éstos.
Factores
sociales: Desempleo, baja clase social, estado civil soltero
o divorciado. |
¿Qué
recomendaciones deben tener siempre presentes los familiares o amigos
de personas depresivas o con ideas suicidas?
| |
Tomarse
en serio todas las amenazas.
Considerar
la posibilidad de suicidio en todo paciente que manifiesta fuerte
desamparo o desesperanza: "No tengo salida a mis problemas".
Estar
atentos a los cambios de ánimo o mejoría repentina de la depresión:
"Alivio secundario a su firme decisión de suicidio".
Indagar
el riesgo y pensarlo en todo paciente que presenta accidentes
frecuentes y consumo reiterado de alcohol o drogas.
Considerar
la posibilidad en personas que han sufrido acontecimientos traumáticos
previos: luto reciente, pérdidas u otros acontecimientos vitales
estresantes. |
¿Cómo
debemos actuar ante una persona que se quiere suicidar?
| |
 Mostrar
empatía, con actitud tranquila y no crítica. No mostrar nerviosismo.
Trato cortés y comprensivo.
Retirar
todos los medios lesivos que estén al alcance del paciente
No
evitar el tema: Preguntar sobre el deseo de morir no propicia
el suicidio.
El
paciente se alivia al ser preguntado al poder expresar sus sentimientos
íntimos: ¿Se siente mal, muy preocupado e incluso desesperado?,
¿En ocasiones ha deseado dejar de vivir?, ¿Ha pensado en hacerse
daño a sí mismo?.
Algunos
psiquiatras debaten si es útil convencer al paciente para que
no lo haga.
En
todo caso es necesario avisar a los servicios médicos para valoración,
y si la conducta es clara y el riesgo inminente avisar también
a la Policía e incluso a los Bomberos. |
¿Qué
pacientes necesitan valoración médica?
| |
Los
pacientes que han sobrevivido a un intento suicida.
Los
pacientes que refieren deseos o impulsos suicidas.
Si
existen otras quejas (dolores crónicos, problemas cardiacos,
enfermedad grave, etc.) sobre las que se añade el pensamiento
suicida.
Cuando
existe una conducta parasuicida que es negada por el paciente
(preparación, elaboración de carta de despedida...).
 Los
pacientes que presentan autolesiones graves, especialmente los
actos de autoenvenenamiento: La ingesta de grandes cantidades
de analgésicos tipo paracetamol puede producir alteraciones
hepáticas gravísimas e incluso la muerte; también es especialmente
peligrosa la ingesta de antidepresivos, al producir alteraciones
cardiacas graves, convulsiones y muerte. |
¿En qué
consiste la valoración médica?
Tratar
las autolesiones e intentar la recuperación del paciente
en el suicidio consumado. En ambos casos se decide el ingreso hospitalario
salvo fallecimiento.
En caso de ideación suicida sin lesiones, traslado para valoración
por psiquiatría, el cual:
 |
Evaluará
la gravedad de la ideación, intentos y planes suicidas
Valorará
los factores de riesgo presentes
Establecerá
la pauta a seguir y el tratamiento
Ordenará
el ingreso en una unidad psiquiátrica |
¿Qué
ventajas presenta la hospitalización?
| |
Mejor
evaluación clínica del paciente
Situar
al paciente en el entorno más seguro posible
Reunir
a la familia y permitir la comprensión de todos los puntos de
vista
Iniciar
un tratamiento psicoterápico
Prevenir
la reincidencia suicida y tratar con fármacos, antidepresivos
y ansiolíticos, la ideación suicida y la angustia
Tratar
al paciente alcohólico con depresión enmascarada |
|