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¿Qué
entendemos por sustancias cáusticas?
La
palabra cáustico procede del latín cáusticum,
que significa "que quema"; se trata, por tanto, de sustancias enormemente
agresivas, que destruyen los tejidos por contacto y que pueden producir
la muerte en pocas horas o dejar importantes secuelas de por vida.
La importancia estriba en que los cáusticos más frecuentes
forman parte de la mayoría de los productos que se emplean
en la limpieza del hogar (detergentes, desoxidantes como el "salfumán",
hipocloritos o lejías, por citar algunos ejemplos) y de algunos
productos industriales.
¿Cuáles
son los agentes cáusticos más frecuentes?
Distinguimos tres grupos:
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 Ácidos:
Los representantes más importantes de este grupo son el ácido
clorhídrico o salfumán, utilizado para uso doméstico en la
limpieza y desinfección de inodoros y piscinas (desprende
típicamente un gas que es irritante bronquial); el ácido sulfúrico,
conocido como vitriolo, superconcentrado, o sulfocrómico (sulfúrico
al 40%) y utilizado ampliamente como desoxidante; el ácido
nítrico y el fluorhídrico.
Álcalis
o bases: Dentro de los cuales tenemos el hidróxido sódico
o sosa cáustica, utilizado fundamentalmente como desatascador;
el hipoclorito sódico o lejía doméstica, utilizada para lavar,
blanquear y desinfectar; el hidróxido amónico o amoniaco,
usado como fertilizante y al 70 % en el hogar, y el cálcico
o cal viva.
Oxidantes:
Como el permanganato sódico y potásico, de uso doméstico y
en la industria.
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El más peligroso es el ácido
sulfúrico, y luego el nítrico. El ácido sulfúrico
con una dosis aproximada de 4 gramos ingerido con el estómago
vacío produce la muerte. En cuanto a los álcalis,
los más tóxicos son los hipocloritos y la sosa cáustica:
con 100-200 gramos de lejía se produce la muerte.
¿Cuál
es su mecanismo de actuación de los cáusticos?
Distinguimos dos efectos:
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Irritación:
Provocan alteraciones en los tejidos y las mucosas consistentes
en catarro (secreción de moco nasal), congestión e inflamación.
Causticación:
Es la destrucción química celular que presenta distintos aspectos
según se trate de un ácido o un álcali. Los ácidos coagulan
las proteínas, formándose una escara o costra de tejido muerto,
dura, seca y opaca, lo que supone un obstáculo para la progresión
de la quemadura. Los álcalis disuelven las proteínas y reaccionan
con las grasas, lo que favorece la progresión de la destrucción.
La escara resultante es blanda, untuosa y traslúcida. |
¿Con qué
intención puede producirse la ingestión?
Desde el punto de vista legal puede
tratarse de:
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Suicidio:
No suele ser muy frecuente y cuando ocurre se debe fundamentalmente
a la ingesta de lejía. La muerte va precedida de un periodo
de sufrimiento largo y angustioso, y si se sobrevive las secuelas
son muy importantes. Normalmente existe un trastorno psiquiátrico
de base, casi siempre depresión y probablemente el sujeto reincidirá.
 Homicidio:
Muy raro por la dificultad de disimular el olor y el sabor de
las sustancias cáusticas.
Accidental:
Es la forma de presentación más frecuente, ya sea en el medio
laboral (por inhalación o digestión) o a nivel doméstico por
confusión o como intoxicación infantil. |
¿Cuáles
son las manifestaciones de la ingestión de cáusticos?
Distinguimos tres fases:
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 Inicial
o tras la ingesta: En primer lugar aparece un dolor intenso
y agudo en la boca y todo el tracto digestivo, que se acompaña
de vómitos alimenticios al principio y luego hemorrágicos
con restos de la mucosa destruida. Debido a que suelen desprenderse
gases, éstos ocasionan eructos que aumentan el dolor.
Los vómitos, los eructos y los intentos de deglución originan
tal dolor que puede producirse un colapso cardiocirculatorio
con bajada de la tensión arterial, pulso cardiaco rápido y
débil, y finalmente la muerte.
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También puede producirse regurgitación hacia
la vía respiratoria o por haber alcanzado el cáustico la laringe
lo que ocasiona inflamación de la glotis y asfixia mecánica.
La exploración de las lesiones en la boca, lengua y paladar,
el color (escaras negras por ácido sulfúrico, amarillas o
naranjas por ácido nítrico nítrico, y blancas en el caso del salfumán
o clorhídrico) y el olor, nos orientarán hacia la ingestión
de dichas sustancias.
Si la cantidad ingerida ha sido cuantiosa y el cáustico ha
llegado al esófago, puede producirse (sobre todo en el caso
de los ácidos) una lesión de todas las capas del esófago y
perforación. Esta es una complicación gravísima que ocasiona
la muerte en más de la mitad de los casos operados y en el
100 % de los no operados. La causa de la muerte suele ser
la infección del mediastino o la corrosión de la pared aórtica
con sangrado imposible de reponer.
Si el agente causal llega al estómago y este
se perfora se produce una infección del peritoneo muy grave
que precisa cirugía, y que externamente se manifiesta por
un vientre muy duro y tenso, típicamente en tabla.
Así pues, los signos que marcan la evolución pronóstica e
indican gravedad son el dolor, la disminución de la tensión
arterial y la aparición de perforaciones con infección en
el mediastino y cavidad abdominal.
Latencia
o espera: Si el paciente sobrevive, en la 2ª semana mejoran
las lesiones por un proceso de epitelización caracterizado
por la formación de cicatrices y deformaciones.
 Retracción
o de secuelas: Una vez formadas las cicatrices, éstas si son
intensas, conducirán a la dificultad para tragar o ingerir
la propia saliva, necesitándose cirugía reparadora. Dichas
cicatrices son más frecuentes tras la ingesta de álcalis y
asientan principalmente en el esófago y cardias (zona de unión
con el estómago). No es raro que la cicatrización se extienda
a todo el tercio inferior del esófago, ni que con el tiempo
la lesión acabe transformándose en un cáncer. Esta es una
de las graves y dramáticas consecuencias de las quemaduras
en el tracto digestivo: su facilidad para convertirse en cánceres.
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