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 Si
el herido está en parada respiratoria procederemos a maniobras
de reanimación mediante el boca-boca o boca-nariz si no podemos
ventilar por la boca.
En
caso de hemorragias externas, comprimiremos fuertemente por
compresión, con los dedos, la mano o un pañuelo. Si el paciente
está pálido, frío y/o con disminución del nivel de consciencia
elevaremos las extremidades para evitar la situación de shock
y redistribuir la sangre al cerebro y el corazón.
Si
hay heridas torácicas abiertas, tapar con un pañuelo dejando
siempre un lado libre. De esta forma se establece un mecanismo
valvular, que permite la salida del aire que colapsa los pulmones
e impide la entrada de más aire.
En
caso de fracturas de extremidades, inmovilizaremos los miembros
lesionados.
Si
hay objetos enclavados, no retirarlos pues pueden taponar
una hemorragia interna.
Trasladaremos
rápidamente al hospital, preferiblemente en UVI móvil.
No
daremos de beber al herido ni le administraremos sustancias
sedantes del sistema nervioso.
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