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El alcohol como principal
responsable
La relación entre el alcohol y los accidentes
es bien conocida, indistintamente del tipo de accidentes (laborales,
de tráfico, etc.). Concretamente con relación a los
accidentes de tráfico y de manera general se estima que el
conducir bajo los efectos del alcohol es responsable del 30-50%
de los accidentes con víctimas mortales, del 15 al 35% de
los que causan lesiones graves, y del 10% de los que no causan lesiones.
Concretamente en España, el 62,9% de los conductores de vehículos
son bebedores habituales (consumen bebidas alcohólicas al
menos una vez por semana) y el 18,8% consumen una media diaria de
alcohol absoluto de 80 o más gramos. Así mismo entre
las personas fallecidas en accidentes de circulación en el
50% de los casos se detecta alcohol, y en el 35% concentraciones
superiores a 0.8 gr/l.

Efectos del
alcohol sobre la capacidad de conducción
Los efectos del alcohol sobre el organismo humano se conocen bien.
El alcohol produce una depresión no selectiva del sistema
nervioso central, deteriorando la función psicomotora,
la percepción sensorial (vista y oído), modifica el
comportamiento de la persona, etc. En general, los efectos del alcohol
son directamente proporcionales a su concentración en sangre:
a mayor concentración mayor deterioro.
En relación con el alcohol y la conducción de vehículos,
los efectos del alcohol pueden agruparse en tres grandes grupos:
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Efectos sobre la función psicomotora y sobre las capacidades
del conductor.
Está perfectamente demostrado que el alcohol deteriora
marcadamente la función psicomotora y la capacidad
para conducir con seguridad. Quizás uno de los efectos
más importantes, es que el alcohol aumenta el tiempo
de reacción, es decir, aumenta el tiempo que tarda
la persona, después de percibir plenamente las sensaciones
y/o recibir información, en decidir qué debe
hacer y cuándo actuar. Asimismo, el alcohol produce
importantes efectos sobre la coordinación bimanual,
deteriorándola, y sobre la atención y la resistencia
a la monotonía. En relación con este último
aspecto, la atención es un factor decisivo, ya se trate
de atención concentrada (referida a un solo objeto),
o difusa (que se distribuye simultáneamente en rapidísima
sucesión entre numerosos objetos). Además, se
altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia
y la situación relativa del vehículo, así
como la capacidad para seguir una trayectoria o hacer frente
a una situación inesperada. Los efectos del alcohol,
al aumentar el tiempo de reacción, deteriorar la coordinación
motora, el procesamiento de la información, disminuir
la atención y resistencia a la monotonía, etc.,
disminuye marcadamente la capacidad para conducir con seguridad
e incrementa el riesgo de accidente.

Efectos sobre la visión.
El alcohol produce importantes efectos sobre la visión.
La acomodación y la capacidad para seguir objetos con
la vista se deterioran, incluso con niveles bajos de alcohol
en sangre. Bajo los efectos del alcohol el campo visual se
reduce, se altera la visión periférica y se
retrasa la recuperación de la vista después
de la exposición al deslumbramiento.
Efectos sobre el comportamiento
y la conducta
El alcohol produce un efecto de sobrevaloración de
la persona dando lugar a una mayor seguridad en sí
mismo. Esto unido al deterioro de las funciones cognitivas,
de lo que a veces el conductor no es consciente, ocasiona
un mayor riesgo de accidente. Por otra parte, el alcohol puede
alterar la conducta-comportamiento, y bajo sus efectos no
son infrecuentes las reacciones de euforia, agresividad, conductas
temerarias, etc.
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