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¿Es bueno
el alcohol para la salud?
En los últimos años han sido objeto
de atención, en especial en los medios de comunicación, los posibles
beneficios del consumo de alcohol, y en particular si es cardiosaludable
o no. ¿Es bueno el alcohol para la salud?, ¿si bebemos alcohol no
vamos a sufrir infarto?,
etc. Estas y otras son preguntas que frecuentemente se nos plantean.
El
consumo de alcohol es un hecho que se produce en casi todas las
sociedades, sin embargo los patrones de consumo de bebidas alcohólicas
varían (cómo, cuánto, dónde se bebe, etc.), formando parte del contexto
sociocultural de los diferentes países. O dicho de otra manera,
en cada cultura se bebe de manera diferente. En nuestra sociedad
el consumo de bebidas alcohólicas de manera regular se asocia de
algún modo al disfrute del tiempo libre, y fomento de las relaciones
sociales.
Por otro lado, España es uno de los
países de la Unión Europea, y del mundo, con mayores índices de
consumo de alcohol y donde los problemas relacionados con el alcohol
tienen una gran importancia por lo frecuentes que son. Lo que diferencia
nuestro país y el entorno social de la mayoría de los países, es
que tal y como se acaba de señalar, el consumo de bebidas alcohólicas
es un hábito social y existe una gran tolerancia y permisividad
hacia su consumo, siendo difícil aceptar que el consumo de alcohol
pueda producir problemas (familiares, sociales, médicos, etc.),
y cuando estos aparecen existe una negación y gran tolerancia hacia
ellos.
Lo que más se ha estudiado y se conoce
son los efectos perjudiciales del alcohol. De hecho el consumo de
alcohol es una de las principales causas de mortalidad. En nuestro
país seis de cada 100 fallecimientos se producen por el alcohol,
aunque la mayoría mueren como consecuencia de la patología orgánica
(infarto,
hipertensión, etc) y psiquiátrica que produce su consumo continuado.
Pero en los últimos años se ha producido
un enorme interés por conocer los posibles efectos beneficiosos
que sobre determinadas enfermedades, sobre todo de tipo cardiovascular,
pudiera tener el consumo de bebidas alcohólicas. Algunos estudios
de tipo epidemiológico han puesto de manifiesto estos posibles efectos
beneficiosos del consumo moderado de bebidas alcohólicas.

Aspectos cardiovasculares
del consumo de bebidas alcohólicas
En Europa las enfermedades cardiovasculares
suponen mas del 50 por ciento de las causas de muerte y más de la
mitad de ellas son debidas a enfermedad
coronaria y a accidentes cerebrovasculares.
En España al igual que en Francia,
la incidencia de enfermedad
coronaria es mas baja que en otros países europeos a pesar de
que el consumo de grasas saturadas [grasa "malas", las buenas son
las insaturadas] es similar a la de otros países. Esto es lo que
se ha denominado como 'paradoja francesa'.
Por
otro lado, numerosos estudios han puesto de manifiesto que aquellas
personas que beben cantidades moderadas de alcohol, entre 10 y 30
gramos de alcohol al día, es decir entre una a tres copas de vino
o de una a tres cervezas al día, tienen un menor riesgo de tener
una enfermedad
coronaria que las que no beben nada. Es en estas personas en
las que existe un menor riesgo de mortalidad cardiovascular.
Así mismo el consumo de cantidades
mayores de alcohol tampoco supone un beneficio claro puesto que
aumenta la mortalidad por otras causas relacionadas con el alcohol
(accidentes, determinados cánceres, etc.)
También es importante destacar que
estos efectos beneficiosos que puede tener el alcohol solo se producen
en determinados grupos de personas de edad y que tienen un elevado
riesgo de padecer enfermedad
coronaria. En personas jóvenes, menores de 40 años en el caso
de los hombres y de 50 años en el caso de las mujeres no se considera
que el consumo de cantidades moderadas de alcohol tenga un beneficio
claro, puesto que al igual que en el caso anterior aumenta la mortalidad
por otras causas.

¿Cuales
son los posibles mecanismos protectores del alcohol frente a la
enfermedad cardiovascular?
Los beneficios cardiovasculares del
consumo moderado de alcohol están fundamentalmente ligados:
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A
un efecto beneficioso arterioesclerótico. Los mecanismos por
los que el consumo moderado de alcohol ejerce su papel protector,
no son totalmente conocidos, pero según las evidencias actuales
parece que estos efectos están unidos a la acción del alcohol
sobre las lipoproteínas plasmáticas aumentando el colesterol
unido a las lipoproteínas de alta densidad (HDL)
[es decir el colesterol
bueno] y disminuyendo el unido a las de baja densidad (LDL)
o 'colesterol
malo' como popularmente se conoce. Esta acción se traduciría
en que las arterias
en vez de irse poniendo cada vez más rígidas a medida que se
va depositando el colesterol
en los vasos, permanecerían flexibles.
A
su efecto antiagregante. Uno de los mecanismos de protección
cardiovascular está relacionado con la coagulación
sanguínea, de tal forma que parece que el alcohol reduce
la agregación plaquetaria, retrasando la coagulación
sanguínea y la formación de trombos.
Es decir, la sangre permanece fluida y puede circular fácilmente
por los vasos
sanguíneos. |

¿Los efectos
beneficiosos de alcohol pueden atribuirse a algún tipo de bebida
alcohólica?
Aunque se está debatiendo continuamente
las posibles diferencias de las distintas bebidas alcohólicas en
relación al posible papel protector cardiovascular, en la actualidad
no hay suficiente evidencia científica como para afirmar que existan
estas diferencias.
Las
diversas bebidas alcohólicas difieren tanto en la concentración
de etanol como en otros componentes no alcohólicos (azúcares, minerales,
vitaminas, polifenoles, etc.) que les confieren un valor nutritivo
(un gramo de etanol produce en el organismo después de su consumo
unas 7 kilocalorías), y se sabe, a nivel de laboratorio, que los
vinos y en especial los vinos tintos contienen altas concentraciones
de polifenoles, que les confieren propiedades antioxidantes sobre
las LDL, frenando el proceso de la arteriosclerosis.
Pero no hay suficientes estudios que demuestren que esto ocurra
igual en las personas vivas, aunque sea actualmente una teoría atractiva.
Por otra parte, hemos de tener en
cuenta que el consumo de vino está ligado culturalmente a la dieta
mediterránea. Junto con el consumo elevado de frutas, verduras,
hidratos
de carbono y grasas insaturadas, el consumo de vino durante
las comidas de forma moderada, se asocia a una menor frecuencia
de enfermedades cardiovasculares.
España forma parte de los países
productores de vino, es decir que tradicionalmente han producido
vinos y los han consumido en parte como un alimento.

Conclusiones
Por
lo tanto, de manera global podemos decir que a pesar de estos beneficios
cardiovasculares, que puede tener en algunas personas el consumo
bajo-moderado de alcohol, el consumo de bebidas alcohólicas está
ligado a otros perjuicios a la salud y que las recomendaciones de
tipo médico que se puedan hacer en relación a la ingesta
de alcohol siempre deben hacerse con cautela y de manera individualizada.
Es erróneo pensar que su consumo, de manera general, es beneficioso
para la salud.
Lo que hay que recordar siempre es
que existen grupos de personas en los que el consumo de alcohol
debe evitarse siempre, independientemente de la edad y de la cantidad,
como por ejemplo en las mujeres gestantes, enfermos con alteraciones
hepáticas, en personas con lesiones cerebrales, quienes no lo toleran
bien, etc.
Para la inmensa mayoría de personas
el alcohol aporta un mínimo efecto cardioprotector y sí un riesgo
de daño orgánico y psiquiátrico, además de las consecuencias en
otros ámbitos (violencia, problemas familiares, etc).
Existen hábitos de vida que no tienen
nada que ver con el consumo de alcohol y que están relacionados
con un menor riesgo de mortalidad cardiovascular como son el consumo
de verduras y frutas, alimentos ricos en fibras, bajo consumo de
grasas
saturadas, etc. así como la realización de ejercicio físico
moderado que es muy recomendable.
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