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Introducción
El alcohol una vez ingerido sigue varios pasos
en nuestro organismo hasta que es eliminado. El alcohol una vez
transformado en el hígado
se convierte en sustancias que dan lugar a múltiples efectos tóxicos
sobre diversos órganos como el páncreas,
músculo, médula ósea, sistema nervioso y el propio hígado.
La lesión más frecuente a nivel del hígado
es la conocida como esteatosis
hepática, y las más graves, la hepatitis alcohólica y la cirrosis
hepática. De un 10 a un 35% de grandes bebedores desarrollan
hepatitis alcohólica, y entre un 10 a un 20% desarrollan cirrosis.

¿Por qué el
alcohol afecta más a unas personas que a otras?
El efecto que el alcohol produce sobre
el organismo depende de diversos factores que hacen a unos individuos
más vulnerables que otros:
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Factores
Genéticos. Según la diferente estructura celular personal
se produce un mayor o menor daño en el organismo por la acción
alcohólica.
Factores
dietéticos. Según resultados experimentales en laboratorio,
la obesidad o dietas bajas en carbohidratos
favorecen el daño hepático por el consumo de alcohol.
Factores
sexuales.Las mujeres desarrollan enfermedades hepáticas
relacionadas con el alcohol, con menor cantidad consumida y
en un menor período de tiempo en comparación con los hombres.
Hepatitis
C. La presencia del virus de la hepatitis C (VHC)
puede aumentar la susceptibilidad de contraer una enfermedad
hepática. |

¿Qué sucede
con el alcohol cuando bebemos?
El alcohol una vez ingerido, sigue una serie de
etapas hasta su eliminación. El 70-80 % del alcohol se absorbe a través
del intestino delgado, otro porcentaje en intestino grueso y estómago,
y cantidades muy pequeñas en boca y esófago.
Este proceso se realiza mediante
difusión simple, siendo muy rápido en estómago e intestino, detectándose
alcohol en sangre a los cinco minutos de la ingesta.
Una vez absorbido, el alcohol
se distribuye en el organismo por diversos aparatos o sistemas.
Esta etapa está condicionada por el flujo sanguíneo de los diversos
órganos o sistemas, siendo mayor en las zonas mejor vascularizadas
como pueden ser el hígado,
pulmones o cerebro. También influye la cantidad de agua de los diversos
tejidos y órganos, viéndose así una mayor concentración a nivel
urinario, de alcohol, que a nivel sanguíneo.
Además hay varios factores que
producen un aumento de la absorción del alcohol por el organismo:
Posteriormente, cuando ya ha
pasado por diversos órganos, el alcohol es eliminado. Así entre
el 2-10% (según la concentración en sangre) se elimina a través
de los pulmones, la orina o la piel, pero la mayor parte (90-95%),
se oxida en el hígado,
dando lugar a metabolitos más tóxicos que el alcohol. Posteriormente
pasa a la sangre, donde una parte se quedará produciendo energía
y el resto se eliminará en forma de anhídrido carbónico y agua.
Además, un grupo de productos
metabólicos denominados "radicales
libres", pueden dañar las células hepáticas, produciendo alteraciones
de determinadas funciones vitales como la función energética. Las
defensas naturales del organismo frente a los radicales libres (ej:
antioxidantes), pueden ser inhibidas por el consumo de alcohol.
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