Es complementario al resto de terapéuticas utilizadas. Entre las posibilidades farmacológicas destacan:
1.- Fármacos anti-craving.
Se utilizan terapéuticamente en la profilaxis de las recaídas del paciente alcohólico. Hay principalmente dos tipos de fármacos:
1-a) Acamprosato
Fármaco cuyo mecanismo de acción principal es la inhibición de la excitabilidad de las neuronas, por antagonismo de la actividad de los aminoácidos excitadores, especialmente del glutamato, y también por una reducción del flujo del calcio mediante bloqueo de los canales de transporte de los mismos. De esta forma se consigue suprimir el deseo imperioso de consumo alcohólico inducido por la abstinencia.
Es un fármaco seguro y bastante bien tolerado, siendo sus efectos secundarios más frecuentes de tipo gastrointestinal o dermatológico, pero de duración transitoria. No presenta riesgo de abuso y carece de efectos ansiolíticos, hipnóticos o relajantes musculares. El periodo aproximado de tratamiento es de un año.
1-b) Naltrexona
Esta sustancia es un antagonista no selectivo de los receptores opiáceos que presenta acción prolongada.
Se sabe actualmente que los opioides endógenos se relacionan con los procesos de extinción de impulsos, mediante la aparición de fenómenos gratificantes; pero en las personas alcohólicas o de alto riesgo adictivo, todos los procesos de control están alterados, provocando la continuación de la ingesta. Produciendo un corte en la actividad del sistema opioide mediante esta sustancia, conseguiremos que aparezcan los mecanismos de control. El bloqueo de dichos receptores evitaría la presencia de los efectos eufóricos o gratificantes del alcohol.
En varios estudios se comprueba que la administración de naltrexona acompañada de psicoterapia, es muy válida en la reducción del consumo alcohólico, además de que permite la reducción de otro tipo de medicación que tome el paciente, como ansiolíticos o antihipertensivos.
Como conclusión esta sustancia da beneficios terapéuticos importantes con riesgos bajos (como efectos secundarios sobre todo náuseas, cefaleas, vértigos, etc.), todo ello acompañado de terapias psicológicas o psicosociales. Se utiliza con un periodo mínimo de tratamiento de 3 meses.
1-c) Fármacos serotoninérgicos.
Sus resultados en el tratamiento del alcoholismo sin patología psiquiátrica concomitante son modestos, sin grandes estudios que los avalen. Se utilizan en el tratamiento de patologías concomitantes como los síntomas depresivos.
2.- Fármacos interdictores o aversivos.
Son sustancias cuya finalidad es:
- Prevenir y sobre todo disuadir del consumo.
- Cubrir los primeros periodos de abstinencia.
- Reforzar la decisión de dejar de beber.
Hay que asumir que estos fármacos no suprimen el deseo de la ingestión etílica, sino que son una “ayuda”, y si encontramos el indicado, posiblemente tendrá que seguir tomándolo durante todo el proceso de deshabituación.
Destacan dos sustancias fundamentalmente que son: Disulfiram y Cianamida Cálcica. Ellas producen un cuadro alérgico típico que se produce por la intoxicación por aceltaldehido cuando se ingiere alcohol. El paciente presenta vasodilatación generalizada con enrojecimiento facial, cefalea, taquicardia, hipotensión ortostática, vómitos, disnea, vértigo y visión borrosa; síntomas que son más manifiestos con el disulfiram que con la cianamida cálcica.
Los datos clínicos de diversos estudios, destacan que estos fármacos interdictores o aversivos son útiles en pacientes motivados, y sobre todo si se usan otro tipo de estrategias que faciliten el cumplimiento del programa.