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Plan de acción
Al
tratar el alcoholismo debemos plantearnos una serie de metas a conseguir,
y el fin de todo programa terapéutico persigue motivar al paciente
para continuar con su tratamiento y una vez realizado, mantenerse
abstemio, si es posible, durante toda la vida.
Hay que hacer ver al paciente que
si toma demasiado alcohol, el disminuir esta cantidad puede hacer
mejorar su vida y su salud, y ¿cómo conseguir mejorarla?, pues mejorando
las posibles alteraciones del Sistema Nervioso o del Aparato Digestivo,
producidas por la ingestión etílica, durmiendo mejor tanto en tiempo
como en calidad y por último mejorando la relación con la familia,
amigos o en el ámbito laboral.
Para conseguir una completa recuperación
del paciente alcohólico se han de plantear una serie de objetivos
a corto, medio y largo plazo, e ir progresivamente realizándolos
y completándolos, para lo cual utilizaremos todas las posibilidades
terapéuticas que estén disponibles, tanto a nivel farmacológico
como a nivel psicológico o psicosocial.

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Es el primer paso a
realizar por la persona adicta, y conlleva la inmediata y
total supresión del alcohol en la bebida, lo cual lleva implícito
la aparición de un síndrome de abstinencia que hay que prevenir
o tratar.
Este proceso se realizará de
forma primordial a nivel ambulatorio, aunque existen una serie
de circunstancias que obligarán a que dicho tratamiento se
realice de forma hospitalaria como son:
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Ausencia
de persona responsable que controle todo el proceso.
Coexistencia
de una patología orgánica o psiquiátrica grave en la persona
afectada.
Antecedentes
personales de convulsiones o delirium por su dependencia alcohólica.
Múltiples
fracasos en anteriores intentos de desintoxicación a nivel extrahospitalario.
Presencia
de un síndrome de abstinencia grave a pesar de todos los medios
puestos para prevenir su aparición. |
Para realizar esta desintoxicación el paciente necesitará ayuda, la
cual consistirá en:
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Aporte
de líquidos que suple la ausencia del alcohol, los cuales
se suplementarán con vitaminas del grupo B, y esto se puede
acompañar si se produjera un déficit de los mismos con ácido
fólico y hierro.
Tratamiento
del síndrome de abstinencia mediante una terapia farmacológica,
que tenga un efecto tranquilizante y selectivo sobre el paciente,
para ello hay una amplia batería de fármacos entre los que
destaca:
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Hay que continuar
con la abstinencia
Esta es la segunda fase del tratamiento
y posiblemente la más importante y difícil de seguir.
Se intentará que la situación
de no consumo conseguida con la fase anterior se mantenga durante
un largo periodo de tiempo, lo mejor durante todo la vida. Para
ello se actuará sobre múltiples aspectos del paciente y del ambiente
que le rodea tanto familiar, laboral o social, con el propósito
de conseguir que se consolide la conducta sin alcohol.
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