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¿Se
adapta el organismo al ejercicio físico?
La fisiología es una rama de las ciencias biológicas
de las llamadas básicas. Su conocimiento nos permite comprender
el funcionamiento de los distintos aparatos y sistemas del organismo
así como la homeostasis (equilibrio o estabilidad en la conservación
de las constantes fisiológicas) y el control del medio interno.
Supone la "base" para poder entender las variaciones y cambios que
se producen en el organismo como consecuencia de una enfermedad
ó por cualquier circunstancia que altere este medio.
El ejercicio físico constituye
para el organismo un cambio en las condiciones de equilibrio del
medio interno, es decir, una perturbación en la homeostasis
que es captada por diferentes receptores del organismo, traduciéndose
por un mecanismo de feed-back ó retroalimentación
(regulación automática) en una serie de respuestas
del organismo que intenta compensar el desequilibrio causado (fig.1).
Por lo tanto se denominan respuestas al ejercicio a los cambios
súbitos y temporales
en la función causados por el ejercicio o bien a los cambios
funcionales que ocurren cuando se realiza un ejercicio y que desaparecen
rápidamente después de finalizado el mismo. Estas
respuestas van a ser variables en función de las condiciones
genéticas y preparación física del individuo
así como según su estado de salud.
Modelo general de respuesta al ejercicio

Por otra parte, el entrenamiento físico regular crónico
produce en el organismo una serie de cambios ó modificaciones
que se denominan adaptaciones que suponen diferencias morfológicas
y funcionales respecto al organismo de un individuo sedentario.
Estas adaptaciones se observan tanto en condiciones de reposo (por
ejemplo frecuencia cardiaca más baja en individuos entrenados
en deportes de resistencia aeróbica que en personas sedentarias)
como durante el ejercicio (por ejemplo frecuencia cardiaca ante
una carga de trabajo submáxima inferior en individuos entrenados
que en desentrenados).
La comprensión de las respuestas y adaptaciones del cuerpo
humano al ejercicio y sus mecanismos de regulación forman
parte del área de conocimiento de la fisiología del
ejercicio.
Las adaptaciones del organismo al ejercicio físico van a
suponer un beneficio físico-biológico para el individuo
siempre y cuando el ejercicio se realice en condiciones adecuadas.
Sin un control o tutela por profesionales preparados (monitores,
preparadores físicos, entrenadores, médicos), el ejercicio
físico puede ser perjudicial para el organismo y producir
lesiones del aparato
locomotor u otras alteraciones que puedan poner en riesgo la
vida del deportista.
Este efecto negativo del ejercicio físico será consecuencia
en algunos casos de un esfuerzo excesivo y desproporcionado al nivel
de la preparación física, ó a una deficiente
técnica en la realización del gesto deportivo. En
otras ocasiones la causa del problema serán las imprudencias
que se cometen en algunos deportes de riesgo por el medio en el
que se desarrollan (montañismo, actividades subacuáticas),
o en las características del propio deporte practicado (deportes
de combate: boxeo, judo, lucha; deportes con contacto físico:
rugby, baloncesto)
Por otra parte, es importante valorar
la existencia de una enfermedad que contraindique total o parcialmente
la práctica deportiva para evitar los efectos perjudiciales
del ejercicio físico para la salud. El más grave de
ellos sería la muerte súbita que en algunos casos
podría evitarse mediante la realización de un reconocimiento
médico-deportivo. Será fundamental por lo tanto la
selección individual de la actividad física más
adecuada para cada persona en función de sus circunstancias
particulares (edad, sexo, limitaciones físicas, posibles
enfermedades, actividad laboral sedentaria o activa, economía,
gustos y aficiones) y de los objetivos que nos planteemos al programar
el ejercicio físico. Si esta selección es adecuada
favorecerá los aspectos beneficiosos de la actividad física
sobre la salud.
Un control de salud o reconocimiento
médico-deportivo nos ayudará a diagnosticar enfermedades
que contraindiquen la práctica deportiva o la limiten parcialmente
y nos orientará sobre el tipo de ejercicio físico
más recomendable tanto en cantidad (volumen de entrenamiento
tanto en duración como en frecuencia), intensidad y distribución
semanal.

¿Cuál
es el concepto de intensidad del ejercicio físico?
La intensidad de la actividad física
es el grado de esfuerzo que exige un ejercicio, es decir la cantidad
de trabajo que se realiza en relación al tiempo (potencia
que es necesario desarrollar para realizar una tarea física).
La intensidad que implica la actividad física puede expresarse
en términos de consumo de oxígeno. Los músculos
al contraerse posibilitan el movimiento corporal. Esta contracción
muscular necesita energía para producirse.
La energía la obtiene el
organismo a partir de la utilización de los substratos energéticos
(hidratos de carbono y grasas principalmente) con o sin la participación
del oxígeno (vías metabólicas energéticas
aeróbica y anaeróbica respectivamente). Es decir,
se produce una transformación de la energía química
existente en los substratos energéticos en energía
mecánica (producción de ATP y contracción muscular).
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