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¿Cuales
son los sistemas energéticos del musculo en ejercicio?
El músculo esquelético tiene tres fuentes de energía
para su contracción. El sistema anaeróbico (no dependiente
del oxígeno) aláctico y láctico, y el sistema
aeróbico (dependiente del oxígeno para su participación).
El sistema anaeróbico aláctico está involucrado
en actividades de pocos segundos de duración (<15-30 s.)
y elevada intensidad. Está limitado por la reserva de ATP
y fosfocreatina intramuscular, que son compuestos de utilización
directa para la obtención de energía.
El sistema anaeróbico láctico ó glucolisis
anaeróbica participa como fuente energética fundamental
en ejercicios de máxima intensidad y de una duración
entre 30-90 s. Esta vía metabólica proporciona la
máxima energía a los 20-35 s. de ejercicio de alta
intensidad y disminuye su tasa metabólica de forma progresiva
conforme aumenta la tasa oxidativa alrededor de los 45-90 segundos.
El sistema anaeróbico láctico está limitado
por las reservas intramusculares de glucógeno como sustrato
energético. Este sistema energético produce menos
energía por unidad de sustrato (menos ATP) que la vía
aeróbica y como producto metabólico final se forma
ácido láctico que ocasiona una acidosis
que limita la capacidad de realizar ejercicio produciendo fatiga.
El sistema aeróbico u oxidativo
participa como fuente energética de forma predominante alrededor
de los 2 minutos de ejercicio, siendo la vía energética
de mayor rentabilidad y con productos finales que no producen fatiga.
Es la vía metabólica más importante en ejercicios
de larga duración. Su limitación puede encontrarse
en cualquier nivel del sistema de transporte de oxígeno desde
la atmósfera hasta su utilización a nivel periférico
en las mitocondrias. Otra limitación importante es la que
se refiere a los sustratos energéticos, es decir, a la capacidad
de almacenamiento y utilización del glucógeno muscular
y hepático, y a la capacidad de metabolizar grasas y en último
extremo proteínas.
Es importante considerar que existe
un solapamiento de estos tres sistemas energéticos, por lo
que es más correcto hablar de predominio de un sistema energético
en una actividad física concreta. En la figura 2 se representa
un esquema de la contribución de las tres fuentes energéticas
durante un ejercicio máximo de diferente duración.
Representación esquemática de la contribución
de las fuentes energéticas durante un ejercicio de máxima
intensidad y de diferente duración:
Como conclusión podemos decir
que la vía energética utilizada predominantemente
en una actividad física dependerá de la intensidad
y duración de la misma.
La actividad física de tipo aeróbico, es decir de
larga duración, intensidad ligera-moderada (individualizada
para cada persona), realizada con asiduidad y movilizando grandes
grupos musculares (ejercicio dinámico como carrera, bicicleta
o natación por ejemplo) es el tipo de ejercicio más
recomendable, del que se derivan las adaptaciones más beneficiosas
para la salud. Estos tipos de actividades dinámicas -carrera
continua, bicicleta o natación- tienen la gran ventaja que
permite al que la practica imponer su propia intensidad de esfuerzo,
su propio ritmo según su nivel, siendo en general independiente
de la situación de juego. Esto último es el inconveniente
de los deportes con contrario, como los deportes de equipo por ejemplo,
en los que la situación de juego exige un esfuerzo máximo
en bien del equipo, incluso cuando se practica a nivel recreacional
(a todo el mundo le gusta ganar), esfuerzo al cual no siempre se
está preparado físicamente para afrontarlo sin riesgo
de lesiones o de sobreesfuerzo por encima de lo recomendado.
Las personas que realizan
actividad física de tipo aeróbico regularmente, tienen
menor incidencia de enfermedades cardiovasculares. El ejercicio
físico previene y facilita la recuperación de la enfermedad
coronaria. El motivo de este beneficio es que este tipo de ejercicio
ayuda a controlar los factores de riesgo coronario:
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Disminuye la tensión arterial en reposo y favorece el
control de la hipertensión arterial ligera-moderada;
El
perfil lipídico se modifica con un descenso de los triglicéridos
sanguíneos y un incremento de la fracción HDL-colesterol
(colesterol
bueno que limpia las placas de ateroma
que obstruyen las arterias) con un efecto protector frente a
la arterioesclerosis;
Nos
ayuda a controlar la diabetes,
disminuyendo las necesidades de insulina;
Produce
un incremento importante del gasto calórico lo cual permite
controlar la obesidad;
En
los deportistas existe una tendencia hacia tener hábitos
higiénico-dietéticos más saludables, entre
ellos no fumar, comer bien (con pocas grasas) y descansar lo
suficiente;
El
ejercicio físico tiene un efecto relajante y nos permite
distraernos y olvidarnos del estrés cotidiano. |
El entrenamiento aeróbico produce una serie de adaptaciones
a distintos niveles: cardiovascular, respiratorio, muscular, metabólico,
digestivo, osteoarticular...
Debemos tener en cuenta que desde el punto de vista del rendimiento
deportivo, las adaptaciones del organismo al ejercicio son específicas
del entrenamiento físico realizado (principio básico
del entrenamiento), siendo la eficiencia mecánica y metabólica
más adecuadas si se realiza un gesto deportivo entrenado
y automatizado, aspecto que tendremos en cuenta a la hora de realizar
las valoraciones funcionales a los deportistas.
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