¿Debe una persona diabética realizar ejercicio físico?
Pros y contras del ejercicio en la diabetes mellitus
Componentes de una sesión de entrenamiento típica en una persona con diabetes
Registro de entrenamiento

 

¿Debe una persona diabética realizar ejercicio físico?
El ejercicio físico debe ser incluido como parte del programa de tratamiento de la Diabetes Mellitus (DM) tanto tipo I como II, ya que además de ayudar a mejorar el control glucémico, disminuye el riesgo de complicaciones a largo plazo, favorece el mantenimiento del peso ideal y mejora la calidad de vida.

Las personas diagnosticadas de DM deben conocer los cambios que produce el esfuerzo físico sobre el metabolismo de la glucosa, con el fin de obtener los máximos beneficios de un programa regular de entrenamiento y disminuir sus posibles riesgos.

En las personas con DM tipo I el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina. Para intentar conseguir un optimo control de su diabetes a largo plazo es conveniente que al entrenar presten atención a una serie de aspectos, como son:
 

Momento del día en que se realiza la actividad física.
Valor de su glucemia antes del ejercicio.
Tipo, duración e intensidad del ejercicio que se va a realizar.
Tipo y dosis de la insulina utilizada.

En los pacientes con DM tipo II desarrollar un programa de ejercicio físico de forma regular resulta básico para su control glucémico. Se ha comprobado que la realización de actividad física puede prevenir la aparición de este tipo de diabetes, siendo el efecto protector más marcado en las personas que tienen factores de riesgo para padecer la enfermedad.

Pros y contras del ejercicio en la diabetes mellitus
Beneficios:
  Mejora de la sensación de bienestar.
Mejora de la capacidad funcional.
Mejora de la sensibilidad a la insulina.
Disminución de la tensión arterial elevada.
Disminución del riesgo a largo plazo de desarrollar hipertensión arterial.       
Disminución del riesgo de desarrollar coronariopatía.               
Reducción de la grasa corporal.
Disminución de los niveles de triglicéridos.
Aumento de HDL colesterol.
Disminución del riesgo de desarrollar osteoporosis.

Riesgos:
 

Hipoglucemias en las personas tratadas con insulina o hipoglucemiantes orales.                         
Hiperglucemias.
Cetoacidosis en pacientes con DM tipo I.
Excreción de proteínas por la orina.
Retinopatía diabética.
Alteración cardiaca.
Peligro de desarrollar úlceras en los pies, sobre todo en las personas con neuropatía.           
Aumento excesivo de la temperatura corporal.

 

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